La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
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El Nombre del abismo
La luz de la mañana, que antes parecía una promesa, ahora entraba en la habitación como un recordatorio de la realidad. Cassandra se había despertado con el sonido de pasos pesados y voces tensas que resonaban desde el pasillo. Al acercarse a la puerta, el frío volvió a invadir sus huesos.
—Alexander, ordeno de inmediato: prepara el Jet, nos vamos ahora mismo —la voz de su esposo no tenía ni rastro de la dulzura de la madrugada. Era una orden militar, cargada de una urgencia que rozaba el pánico.
—¿Y la señora...? —preguntó Marcus, con una vacilación que Cassandra nunca le había escuchado.
—Ella no saldrá de esta casa —sentenció Alexander, y cada palabra fue como un clavo cerrando un ataúd—. Pon seguridad a que la cuiden. De la universidad aquí; no tiene permiso para moverse hacia otro lugar. Está bajo vigilancia absoluta.
—Pero, señor... —intentó intervenir Marcus, confundido por el cambio radical de Alexander tras haber pasado la noche con ella.
—¡Pero nada, carajo! ¡Es una orden! —gritó Alexander, y el sonido de un objeto siendo golpeado retumbó en las paredes.
Marcus bajó la cabeza. Él no entendía, en realidad, a Alexander. No comprendía cómo un hombre podía entregarse con tal devoción a una mujer por la noche y encadenarla con tal furia al amanecer. Pero Marcus no sabía que, para Alexander, el despertar de Charly era el juicio final: si Charly lo recordaba todo, Alexander tendría que enfrentar que amaba a la mujer que, según su propia lógica de odio, era su enemiga y si no la reconocía como la mujer que había amado que haría, se había equivocado, eso último hizo que la cabeza le empezara a doler , no ,no podía equivocarse.
Lo que ninguno de los dos imaginaba era que Cassandra estaba detrás de la puerta, con la mano sobre la boca para ahogar un sollozo. Las lágrimas de felicidad de hace unas horas se habían congelado en sus mejillas. Pero lo que más la perturbó no fue el encierro, sino lo que escuchó a continuación mientras Alexander caminaba hacia la escalera.
—...tengo que llegar antes de que Charly intente decir algo más —murmuró Alexander para sí mismo, creyéndose solo—. No permitiré que nada arruine lo que estoy construyendo.
Cassandra se quedó inmóvil. Charly.
Ese nombre se clavó en su mente como una aguja. "¿Charly?", repitió en un susurro. En sus cuatro años de matrimonio, Alexander jamás había mencionado a nadie con ese nombre. No sabía de ningún socio, ningún amigo, no sabía de alguien llamado así que tenga relacion con Alexander. Sin embargo, Alexander pronunciaba ese nombre con una mezcla de devoción y angustia que nunca le había dedicado a ella.
Alexander salió de la mansión sin despedirse, dejando tras de sí un contingente de hombres de negro que rodearon la propiedad. Cassandra se asomó por la ventana, viendo el auto alejarse a toda velocidad.
—¿Quién es Charly? —se preguntó, caminando de un lado a otro en su habitación—. ¿Y por qué su despertar significa mi encierro?, por alguna extraña razón ese nombre resonaba en su cabeza, lo había oído antes en algún lado, pero donde.
El rompecabezas empezaba a formarse. Recordó las palabras de su padre sobre Alexander "cuidando de ella", recordó la obsesión de Alexander con su apellido y la presencia tóxica de Kattya.
Cassandra se sentó frente a su computadora. Sus dedos volaron sobre el teclado. Ya no buscaba universidades en Suiza. Buscó en los registros de noticias de hace cuatro años: El tiempo en que Alexander llego a su vida. "Accidente automovilístico", "Thompson", "Joven en coma".
Cuando la primera imagen apareció en la pantalla, Cassandra sintió que el mundo desaparecía bajo sus pies. Era una foto de un chico joven, sonriente, con un balón de baloncesto. El pie de foto decía: “Charly Thompson, hermano menor del magnate Alexander Thompson, en estado crítico tras ser parte de un accidente automovilístico”.
Cassandra leyó el artículo completo. Los detalles hablaban de un " accidente en coche, donde habian abandonado al joven a su suerte". El artículo no mencionaba mas nombres, solo describia el aparatoso accidente , ademas de recalcar que al parecer el joven iba acompañado , ya que el no era quien conducia.
—Me odia por algo que no hice —dijo Cassandra, y una risa histérica y dolorosa escapó de sus labios—. Me ha castigado durante años por una culpa que le pertenece a mi hermana, lo recuerdo su último novio en la escuela.
La ternura de la noche anterior ahora se sentía como una traición aún mayor. Alexander la había amado sabiendo —o creyendo— que ella era la asesina de los sueños de su hermano.
Cassandra cerró la computadora con un golpe seco. El miedo había desaparecido, reemplazado por una furia fría y pura. Alexander se había ido a ver a Charly, pero ella no se quedaría esperando a que los guardias la detuvieran. Si Charly era la clave de su libertad, ella encontraría la forma de llegar a él antes de que Alexander pudiera seguir tejiendo su red de mentiras. La guerra ya no era por un matrimonio; era por la verdad, y Cassandra estaba lista para quemar la mansión Thompson con tal de obtenerla.
Ella empezó a recordar su último año en la escuela, el chico popular, jugador de baloncesto, un joven sobresaliente no solo por su apariencia sino por su inteligencia, si no hubiera acabado un año antes quizás hubiera sido su competencia en los cursos, pero salía con su pequeña hermana, la niña popular amada y oxidada por todos.
Así que eres un Thompson , no lo sabía.