"El arrepentimiento llega cuando el silencio comienza."
Vera y Nadia Smirnov siempre fueron las sombras de los gemelos Vane, hasta que escucharon lo que ellos realmente pensaban: que eran solo unas "chiquillas malcriadas" y un "estorbo" en sus vidas.
Ahora, las gemelas han decidido darles lo que pidieron: ausencia total.
En medio de la boda de Aria y Ethan, Evans y Edans Vane descubren que el poder y la tecnología no sirven de nada contra el hielo de las mujeres que despreciaron. Mientras ellos se desesperan por recuperar su atención, se enfrentan a un obstáculo mayor: la furia de sus padres, Killian y Damián, quienes no perdonarán que hayan roto el corazón de sus niñas.
En esta guerra de egos y orgullo, los enemigos son ellos mismos. ¿Podrán los gemelos Vane convencer a las Smirnov de que ya no son un juego, o las perdieron para siempre?
cuarta parte
_mis hijos hackearon al CEO
_heredero del Pecado
_Dinastía del Leon y la luna
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Capitulo 16
La noche neoyorquina bullía de vida, pero para Vera y Nadia, era solo el escenario de su venganza. Habían elegido el club más exclusivo del Meatpacking District, un lugar donde el lujo y el exceso se encontraban bajo luces de neón violeta. Su plan era sencillo: ignorar a los gemelos, bailar con extraños y demostrarles que su poder sobre ellas había muerto en Italia.
Evans y Edans las seguían a tres pasos de distancia, vestidos con trajes negros impecables, actuando como los "guardaespaldas" que el juicio les había obligado a ser. Durante toda la noche, las gemelas se encargaron de flirtear abiertamente con empresarios y herederos que se acercaban a su mesa.
Pero lo que más las sorprendía —y lo que más las irritaba— era la reacción de los Vane. O más bien, la falta de ella.
Evans permanecía apoyado contra una columna de mármol, con los brazos cruzados y una expresión de aburrimiento total, mirando hacia la nada mientras un joven inversionista le susurraba algo al oído a Vera. Edans, por su parte, ni siquiera miraba a Nadia mientras ella aceptaba una copa de un modelo francés; él estaba concentrado en revisar el perímetro con una calma glacial.
Finalmente, Vera no pudo más. La indiferencia de Evans le dolía más que su posesividad. Dejó a su acompañante a media frase y caminó furiosa hacia la columna donde Evans parecía estar en otro planeta. Nadia, sintiendo la misma rabia, hizo lo mismo con Edans.
—¿Qué te pasa? —espetó Vera, plantándose frente a Evans—. ¿Ya no te importa? ¿Ya no vas a hackear sus teléfonos o romperles la cara? ¿Tan poco te importo ahora que "somos tus jefas"?
Evans bajó la mirada lentamente. Sus ojos oscuros, que antes parecían vacíos, se encendieron de repente con una llama tan voraz que Vera dio un paso atrás por puro instinto.
—Me preguntaste por qué no hacía nada, Vera —susurró él, su voz vibrando tan bajo que solo ella pudo oírlo—. La respuesta es simple: no necesito pelear con niños cuando sé perfectamente cómo termina esta noche.
—¿Ah, sí? ¿Y cómo termina? —desafió ella, alzando la barbilla.
Evans no respondió con palabras. Antes de que Vera pudiera reaccionar, su mano se cerró en su nuca, enredando los dedos en su cabello rubio con una firmeza que no permitía escapatoria. La atrajo hacia él con un movimiento brusco, eliminando cualquier rastro de aire entre sus cuerpos.
No fue dulce, ni fue tierno; fue un reclamo hambriento. Evans la besó con la desesperación de un hombre que ha estado muriendo de sed en el desierto. Sus labios eran fuego puro, moviéndose contra los de ella con una maestría que le robó el aliento y la capacidad de pensar. Vera sintió que sus rodillas cedían mientras la lengua de Evans exploraba su boca con una posesividad salvaje, recordándole en cada roce que él conocía cada rincón de su cuerpo mejor que ella misma.
Al mismo tiempo, Edans había atrapado a Nadia contra la pared. Su beso fue igual de devastador. Nadia, que segundos antes estaba lista para gritarle, ahora se aferraba a los hombros de Edans, soltando un gemido ahogado mientras él la devoraba. Era un beso cargado de meses de abstinencia, de rabia contenida y de una pasión que quemaba más que el odio.
Vera sentía que el club desaparecía. Solo existía el sabor a whisky y menta de Evans, la presión de sus manos en su espalda baja pegándola a su erección evidente, y ese calor líquido que empezaba a recorrerle las piernas. Estaba en la luna, flotando en un espacio donde el orgullo Smirnov ya no existía, solo el deseo puro y pecaminoso de ser poseída por el hombre que más odiaba.
Justo cuando las gemelas estaban a punto de deshacerse en sus brazos, pidiendo más, Evans rompió el beso de forma abrupta. Se separó apenas unos centímetros, su respiración chocando contra los labios hinchados de Vera. Su mirada era profunda, victoriosa y terriblemente caliente.
Vera lo miró con los ojos empañados, la boca entreabierta y el corazón martilleando contra sus costillas. Estaba tonta, completamente desarmada por la intensidad de lo que acababa de vivir.
—Es hora de irse —sentenció Evans, su voz recuperando esa autoridad gélida, pero con un matiz de triunfo que no intentaba ocultar—. Ya nos divertimos suficiente por hoy.
Vera, que normalmente habría peleado, solo pudo asentir con la cabeza, incapaz de articular una sola palabra coherente. Sus piernas todavía temblaban y su mente estaba nublada por el deseo.
—Vamos —añadió Edans, tomando a una Nadia igualmente aturdida de la mano.
Los gemelos caminaron hacia la salida del club con la cabeza en alto, dejando atrás a los hombres con los que las gemelas habían intentado darles celos. Mientras caminaban hacia la limusina, Vera miró de reojo a Evans. Él no le sonreía, pero la forma en que su mano seguía apretando la suya le decía todo lo que necesitaba saber.
Habían intentado castigarlos, pero con un solo beso, los Vane les habían recordado quiénes eran los verdaderos dueños de la situación. El juego del poder acababa de dar un giro de ciento ochenta grados, y las gemelas Smirnov se daban cuenta de que su mayor enemigo no era la mafia, sino sus propios cuerpos traidores.
Espero que el orgullo de las gemelas no sea tan drástico
Ellos se equivocaron pero ellas están siendo demasiado duras 🤦🤦😅