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Un Amor En Medio Del Caos

Un Amor En Medio Del Caos

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:27.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Yingiola Macosay

Amanda Quiroz una mujer de belleza no evidente, su cabello de rizos rubios, y su sonrisa cautivadora es capaz de suavizar el día de cualquiera. Su vida se verá envuelta en un caos con la traición de su novio, y una noche pasión con un desconocido. Y con la llegada de Sebastián a la empresa, su vida se convertirá en un verdadero caos, de la noche a la mañana.

NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El comienzo de algo nuevo

Sebastián subió a su auto sin mirar atrás.

El portazo sonó más fuerte de lo necesario, resonando en el estacionamiento subterráneo como un eco de todo lo que no había dicho durante años y de todo lo que, finalmente, había dicho de más.

Permaneció unos segundos con las manos apoyadas en el volante, la frente inclinada, respirando lento, como si el aire pesara distinto dentro de ese espacio cerrado.

No encendió el motor de inmediato.

El enfrentamiento con su padre seguía latiendo en su pecho, no como una herida abierta, sino como una cicatriz recién tocada. No había gritos, no había golpes. Y, sin embargo, se sentía exhausto, como si hubiera librado una batalla física.

Tal vez porque, en el fondo, había sido eso: una guerra silenciosa contra una figura que había definido su vida durante demasiado tiempo.

Finalmente giró la llave.

El motor arrancó con un sonido grave, constante, casi tranquilizador. Sebastián salió del estacionamiento y se incorporó a la calle sin pensar en un destino. No puso el GPS. No revisó el reloj. Simplemente condujo.

La ciudad se desplegaba ante él como un organismo vivo: semáforos, peatones, edificios que se entendían unos a otros sin pedirle explicaciones. Sebastián agradeció esa indiferencia. Por primera vez en días, nadie esperaba nada de él.

Condujo sin rumbo fijo.

Al principio, sus pensamientos seguían atados al despacho de madera oscura, a la mirada de su padre, a las palabras que habían flotado entre ambos como cuchillos envueltos en cortesía. Recordó su infancia: las tardes esperando en oficinas silenciosas, los elogios escasos pero estratégicos, la constante sensación de que el amor se medía en resultados.

Apretó el volante.

Se dio cuenta de que había pasado la mayor parte de su vida intentando demostrar que merecía estar ahí. Que merecía el apellido. Que merecía el poder. Y, en el proceso, había olvidado preguntarse si eso era lo que realmente quería.

El tráfico se volvió más ligero conforme se alejaba del centro. Los edificios altos dieron paso a avenidas amplias, a zonas donde los árboles empezaban a ganar terreno al concreto. Sebastián bajó la velocidad sin notarlo. El cuerpo comenzaba a soltar la tensión poco a poco, como si cada kilómetro recorrido aflojara un nudo antiguo.

Pensó en la empresa.

En eso últimos años de trabajo incansable, en las madrugadas interminables, en las decisiones que había tomado sabiendo que nunca serían aplaudidas. Había reconstruido algo, sí. Pero también se había reconstruido a sí mismo, aunque no siempre fuera consciente de ello.

Recordó las noches en vela, el cansancio profundo, la soledad asumida como parte del precio.

Y, aun así, no se arrepentía. Había elegido quedarse cuando lo más sencillo habría sido huir. Había elegido enfrentar las consecuencias, incluso cuando no todas le pertenecían.

El auto avanzaba, y Sebastián con él.

Cruzó un puente largo, desde el cual la ciudad se veía distinta: más pequeña, menos intimidante. El río debajo reflejaba la luz del atardecer, fragmentándola en destellos irregulares. Sebastián bajó la ventanilla.

El aire fresco entró, llevándose consigo el olor a encierro y a tensión acumulada.

Respiró hondo.

Pensó en Amanda.

No como una nostalgia dolorosa, sino como una presencia tranquila. La imaginó en su departamento, leyendo algún libro, con esa sonrisa plena que siempre había tenido para los detalles. Pensó en cómo ella había tenido el valor de irse cuando todo se volvió insostenible, y de empezar de nuevo sin pedir permiso.

Sebastián entendió que, en muchos sentidos, ella había sido más valiente que él.

Él había luchado por rescatar estructuras. Amanda había elegido rescatarse a sí misma.

La idea no le dolió. Lo llenó de una especie de respeto silencioso.

Siguió conduciendo.

El cielo comenzaba a oscurecerse lentamente, tiñéndose de tonos anaranjados y violeta. Las luces de la ciudad se encendían una a una, como si alguien marcara el ritmo del anochecer.

Sebastián no sabía cuánto tiempo llevaba manejando. No importaba.

En un semáforo en rojo, se detuvo. Observó a la gente cruzar la calle: parejas tomadas de la mano, personas con audífonos, alguien que reía solo mirando su teléfono. Vidas completas, ajenas a la suya, coexistiendo en el mismo espacio sin tocarse.

Por primera vez en mucho tiempo, Sebastián se sintió parte de algo más amplio que su apellido, que su historia familiar, que la empresa.

Era solo un hombre conduciendo.

Cuando el semáforo cambió, avanzó de nuevo, pero tomó una calle secundaria, luego otra aún más estrecha. El paisaje urbano se volvió irregular: casas bajas, pequeños comercios cerrando, luces cálidas escapando por ventanas abiertas.

Se detuvo finalmente junto a la banqueta, sin una razón clara. Apagó el motor.

El silencio lo envolvió.

Apoyó la cabeza contra el respaldo y cerró los ojos.

Las imágenes del día volvieron, pero ya no tenían la misma fuerza. Habían perdido filo. Sebastián se dio cuenta de que el enfrentamiento con su padre no había sido para cambiarlo, ni para obtener justicia inmediata.

Había sido para liberarse.

Durante años había cargado con una voz interna que no era del todo suya, una exigencia constante de estar a la altura de algo que nunca terminaba de definirse.

Esa voz, por primera vez, estaba en silencio.

Sebastián abrió los ojos.

Miró sus manos. No temblaban.

Sonrió apenas, una sonrisa cansada pero sincera. Comprendió que no tenía todas las respuestas, que el futuro seguía siendo incierto. Pero también entendió algo fundamental: ya no estaba huyendo de sí mismo.

Encendió de nuevo el auto.

Esta vez, sin embargo, eligió conscientemente el rumbo. No uno grandioso, ni simbólico. Simplemente el camino de regreso. No al despacho, no al pasado, sino a una versión de sí mismo que empezaba a reconocerse sin miedo.

Mientras conducía, la ciudad lo recibió de nuevo, pero ya no como un escenario de lucha constante.

Era solo un lugar más por el que transitar.

Sebastián siguió adelante.

No porque todo estuviera resuelto,

sino porque, al fin, había aprendido a conducir su vida sin mapas heredados.

Y eso, pensó mientras las luces nocturnas lo envolvían,

era el verdadero comienzo, de una nueva vida que podía ser diferente.

1
Ana Elena Jiménez
muy conmovedor este reencuentro 🥺🥺
Laura Escudero
hermosa historia 🥰 gracias
Josefina Giovanna Distefano
EL MUNDO, DESGRACIADAMENTE ESTÁ LLENO COMO EL PADRE DE SEBASTIÁN Y CUAN EQUIVOCADOS ESTÁN
Jacqueline Rivero
hermosa historia
carolina morales
excelente historia siempre el amor triunfa
mariela
Que cambio tan drástico y necesario para Sebastian empezar desde abajo con honestidad, con mejor enfoque, buenos planes y un futuro prometedor.
mariela
Sebastian le puso las cartas sobre la mesa a su padre porque ya el no es el mismo y cerro ese capitulo con su padre de una vez fue liberador lo que hizo.
mariela
Sofia para mi no eres amiga de Amanda porque cuando mas te necesito le diste la espalda eso no es ser amiga en las buenas y en las malas que Amanda te entienda es otra cosa.
mariela
El cambio para los dos fue brutal Sebastian dejo el lujo el egocentrismo y aprendió a vivir humildemente con lo necesario y levantar la empresa paso a paso y Amanda se fue a un pueblo y monto su cafetería y aprendió que no todo era su carrera profesional si no su paz y tranquilidad ser su propia jefa.
mariela
Sebastian esta haciendo limpieza profunda antes de sacar adelante el dinosaurio que dejo su padre y todos sus secuaces cómplices de toda la corrupción.
Y el viejo desgraciado disfrutando fuera del país peto pendiente de todo reprochando que su hijo insiste con la empresa.
mariela
Sebastian si no te dejan entrar por la puerta principal entra por la de atrás allí encontraras la olla podrida que dejo tu padre el traidor.
Y todavía piensas en Amanda están enamorados aunque se niegue.
mariela
Que padre desnaturalizado prefirió sacrificar a su hijo lo desmoralizó y lo difamo con su corrupción y fraude financiero arrastrando a Amanda junto con su hijo.
mariela
Pero quien es la persona que lo esta haciendo y porque aquí hay algo que no cuadra lo siguieron a el entrando al edificio donde vive Amand y ahora le huyen como si tuviera peste ninguno de sus compañeros que paso como se filtro todo. 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓
mariela
Ese arroz ya se cocino a Sebastian le gusta hacer el delicioso con Amanda pero ella ya se enamoro de el y ahora viene la primera desilusión veremos que pasa 🤔🤔🤔❓❓❓
mariela
Sebastian es un depredador que no dejara su presa que es Amanda se le vaya de las manos va a su conquista pero ella después de la infidelidad de Alvaro desconfía no se dejara por lo que se ve tan facil.
mariela
Eran muchos y la abuela la clonaron con el desconocido que hizo el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 esa noche fue Sebastian un bombón bello.
Así que no te arrepientas sigue siendo profesional lo que paso en esa habitación Amanda se queda allí.
mariela
Alvaro eres un traidor la llamas para recriminarle porque no contestas sus llamadas que mas le importa su trabajo que el y sorpresa 😯😯Amanda fue a verlo estaba revolcándose con otra eso se llama infidelidad, traición y cobardía si no la quieres haz una cita con Amanda y dile que esto se termina ya no hay amor pero querer andar con dos a la vez se te daño el teatrico que tenias estúpido.
Amanda te fuiste a desahogar a un bar y te encuentras a un chico guapo sera Sebastian el hijo brillante de tu jefe pero con un carácter insufrible veremos que pasara esa noche.
mariela
Un buen comienzo veremos que pasara entre Amanda y Sebastian
Autora te deseo éxito y mucha suerte con esta nueva novela.
Maria Gudiño
es desgraciado, querer matar a su propio nieto,sabastian,ya debe ponerle un alto y dejar esa empresa,y dedicarse a su bebé y esposa 🤬🤬😡😡😡🤬🤬🤬🤬
Mar Sol
Escritora, es muy bonita la novela, diferente, los personajes principales,, se hablan con honestidad, sin caretas expresan su sentir, sin rodeos, es sensacional.
Gracias.
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