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Srta. Mentirosa Y El CEO

Srta. Mentirosa Y El CEO

Status: Terminada
Genre:CEO / Amor-odio / Embarazo no planeado / Completas
Popularitas:8.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Genesis Paz

En una sociedad donde el apellido lo es todo, Zaira Moretti no es nadie. Es la chica que limpia desastres, la que suma centavos para las medicinas de su madre y la que esconde su talento tras pinceles gastados. Alaric Vanguard, por el contrario, es el dueño del tiempo y el orden.

NovelToon tiene autorización de Genesis Paz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Cenizas bajo la lluvia

^^^Omnisciente^^^

Pasaron tres semanas desde que la farsa del compromiso se hizo pública. Para Alaric, cada día era un ejercicio de autocontrol. Observaba a Zaira en silencio. La veía palidecer ante el olor del café, la veía perder peso y refugiarse en su estudio de pintura durante horas.

Él no la confrontaba con lo que sabía del muelle. Prefería dejar que ella se hundiera sola en su propia red. En su mente, Alaric estaba esperando el momento en que la mentira fuera insostenible, pero verla tan desmejorada empezaba a generarle una inquietud que no lograba clasificar.

—Hoy tengo permiso para ir a ver a mi madre —dijo ella una mañana, sin levantar la vista de su plato—. El chófer me llevará.

—Ve —respondió Alaric, manteniendo su tono neutral y gélido—. Pero recuerda que tenemos compromisos sociales por la noche. No llegues tarde.

Zaira asintió y salió de la habitación. Alaric se quedó mirando el espacio vacío que ella dejó, sintiendo que el silencio de la mansión se volvía cada vez más pesado.

^^^Zaira^^^

El hospital en Queens olía a realidad, un contraste brutal con el aroma a flores frescas de la mansión. Entré en la habitación de mi madre tratando de borrar de mi cara la sombra de Alaric. Para ella, yo seguía siendo la asistente de un empresario importante; una empleada eficiente, no una prometida de mentira.

—¡Mija! —Elena se incorporó en la cama. Se veía mucho mejor; los tratamientos que Alaric pagaba estaban haciendo efecto—. Ven aquí, déjame verte. Estás muy flaca, Zaira. ¿Ese jefe tuyo te hace trabajar demasiado?

—Un poco, mamá. Ya sabes que los negocios no esperan —mentí, forzando una sonrisa mientras le acariciaba la mano.

Elena me estudió con esa lupa que solo tienen las madres. De repente, su expresión cambió.

—Zaira... tienes una luz extraña en la cara. Y ese olor... —olfateó el aire—, hueles a embarazo, mija. Lo reconozco a leguas.

Se me heló la sangre.

—Es el estrés, mami. No he comido bien, eso es todo. El trabajo de asistente es agotador.

—No me mientas —Elena me tomó la cara—. Estás asustada. Si ese hombre, tu jefe, te está molestando o si pasó algo que no me cuentas...

—No pasó nada, mamá. Estoy bien —la interrumpí, sintiendo que el nudo en mi garganta me iba a asfixiar.

No podía decirle la verdad. No podía decirle que su salud dependía de un contrato humillante y que, posiblemente, ahora llevaba en el vientre un hijo del hombre que me desprecia en silencio. Salí de allí sintiendo que me faltaba el aire.

^^^Zaira^^^

Le dije al chófer que se fuera, que necesitaba caminar por mi viejo barrio. Necesitaba sentir el ruido de Queens para recordar quién era antes de convertirme en esta sombra que vive en una mansión.

Y entonces, el cielo se rompió.

Empezó a caer una lluvia torrencial. No me importó. Caminé hasta que mis pies dolieron, hasta que mi ropa se pegó a mi cuerpo como una segunda piel fría. Me metí en un callejón y me derrumbé. Me senté en el suelo mojado, abrazando mis rodillas, y lloré con un dolor que no sabía que tenía guardado.

Lloré por la mentira, por mi madre, por Maya y por Alaric. Lloré porque ahora que empezaba a sentir que algo crecía de verdad dentro de mí, él era más un extraño que nunca.

—No puedo más —sollocé contra mis rodillas—. Ya no sé qué es verdad y qué es mentira.

^^^Omnisciente^^^

Alaric la encontró gracias al GPS del teléfono. Detuvo el coche frente al callejón y bajó sin paraguas, dejando que la lluvia empapara su traje de tres piezas. Al verla allí, tirada entre la basura y el agua, sintió una rabia sorda, pero no contra ella, sino contra la situación.

Se acercó y la levantó del suelo con una firmeza que no admitía réplica.

—¡Suéltame! —gritó Zaira, golpeándole el pecho con debilidad—. ¡Vete a tu mundo perfecto! ¡Déjame aquí!

Alaric no respondió. La cargó en brazos mientras ella luchaba por soltarse. La metió en el coche y puso la calefacción al máximo. Zaira se encogió en el asiento del copiloto, temblando violentamente, con los ojos rojos y el cabello hecho un desastre.

—¿Por qué haces esto? —preguntó ella en un susurro, mientras el coche avanzaba hacia la mansión—. Me odias. Sé que me odias.

Alaric mantuvo la vista en la carretera, con las manos apretando el volante. Sabía que ella mentía sobre el inicio de todo, sabía lo del muelle, pero verla así... tan frágil, le impedía soltar las palabras acusadoras que tenía guardadas.

—No te odio, Zaira —dijo él, su voz era una línea recta, desprovista de emoción—. Solo espero que el valor de lo que estamos protegiendo valga todo este desorden que has traído a mi vida.

Llegaron a la mansión en silencio. Alaric la acompañó hasta su habitación. Antes de salir, se detuvo y la miró. Zaira estaba frente a la chimenea, temblando, con una manta sobre los hombros. Parecía la encarnación de la fragilidad que Elara Thorne-Valerius mencionaba en sus diarios: esa debilidad que es, al mismo tiempo, lo único humano que queda.

—Mañana vendrá un médico nuevo —dijo Alaric—. No quiero que vuelvas a salir así. Si te pasa algo... si le pasa algo al bebé... no podré ayudarte más.

Salió de la habitación y cerró la puerta. Se quedó en el pasillo, mirando sus propias manos empapadas. Sabía que ella era una mentirosa, pero esa noche, bajo la lluvia, había visto algo en sus ojos que no se podía fingir: un dolor tan real que empezaba a agrietar su propia armadura de cristal.

1
Patricia De Lourdes Vergara Briones
Me encantó
Vianey Bravo
Hay no que oso
Hasta a mi me. Dio pena ajena
Vianey Bravo
Me encanta esta novela👏🥰
Milagros Suarez
Hermoso EPÍLOGO
Que lindo honrar ese b.b no nacido y al fin poder construir una familia feliz
👏👏👏👏
Bendiciones autora
GRACIAS 🙏🙏
Milagros Suarez
Hay Epilogo?🙏🙏
Gracias nuevamente
Milagros Suarez
A mi me pareció hermosa 👏👏👏
Gracias por regalarnosla
Chevere que se dieron el tiempo para sanar y perdonar para poder estar juntos
Milagros Suarez
Génesis gracias por regalarnos esta historia que va super
Aunque yo creo que ahora sí se embarazo, pobre Zaira lleva el peso de la responsabilidad sola y la a llevado a tal punto
Bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Milagros Suarez
Me encanta esa forma jocosa que tiene Zaira 🤣🤣 y poco a poco le vamos vajando los niveles a nuestro muñeco 💘💘 Gracias por el bello capitulo
Teresa Mata: buenísima la actitud de Zaira para ocultar lo Q ya siente y la sorpresiva Q se van a llevar cuando la examine el médico.felicidades escritora deseándole muchos éxitos
total 1 replies
Milagros Suarez
Y ahora que hará Zaira? como saldrá de éste lío en el que se metió?
Virgen del agarradero, asegurala a ella primero 🙏🙏🙏🙏
Excelente capítulo autora, gracias
Andre: Una mentira tras otra 🥺🥺🥺🥺🥺🥺🥺. Pobre.Mil gracias por la oportunidad 💖
total 1 replies
Milagros Suarez
Autora te animo a seguir, ésta me parece na super historia, me encantó desde el primer capítulo
En mí, una seguidora mas
Saludos y bendiciones 🙏🙏🙏🙏
Verónica Bustos
al parecer es la historia de los padres de Berenice
Maria uy
ya me llamó la atención la historia parece muy interesante besos desde Uruguay
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