“Salvé al alfa más peligroso del reino…
y ahora dice que soy suyo.”
Aren Solaris es un omega sanador que nunca creyó en el amor.
Pero todo cambia cuando salva a un hombre que no debía sobrevivir.
Darian Valerius.
El alfa más temido del reino.
Frío. Poderoso. Peligroso.
Y ahora completamente interesado en el omega que lo salvó.
Pero Aren no es un omega común.
Su presencia calma incluso a los alfas más salvajes…
y hay quienes están dispuestos a capturarlo a cualquier precio.
Porque algo antiguo está despertando.
Un destino que une a la vida… y la muerte.
Y Darian ha tomado una decisión peligrosa:
Proteger a ese omega.
Porque si alguien intenta llevárselo…
tendrá que enfrentarse primero con el alfa más peligroso del reino.
NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 16 El despertar del Solaris
El patio del palacio había quedado en silencio.
Un silencio antinatural.
Ni los soldados ni los Cazadores se movían.
Era como si el tiempo mismo hubiera dudado en avanzar.
En el centro del patio, Darian Valerius seguía arrodillado con su espada bloqueando el ataque del ejecutor.
El impacto había sido brutal.
Pero no era eso lo que había detenido el combate.
Era otra cosa.
Una calma extraña.
Una sensación que se extendía lentamente por el aire.
El ejecutor inclinó ligeramente la cabeza.
—Así que es verdad.
Sus ojos detrás de la máscara estaban fijos en Aren.
—El poder Solaris.
Aren no entendía lo que estaba pasando.
Había dado un paso adelante.
Solo uno.
Pero desde ese momento…
El aire parecía diferente.
Los soldados heridos respiraban con más calma.
Incluso los Cazadores parecían momentáneamente desorientados.
Elric habló en voz baja desde atrás.
—Está despertando.
Aren lo miró.
—¿Qué está despertando?
—Tu poder.
Aren frunció el ceño.
—No estoy haciendo nada.
—Precisamente.
El ejecutor dio un paso hacia adelante.
Darian reaccionó inmediatamente.
Se levantó y bloqueó el movimiento.
—Te dije que no.
El ejecutor observó al alfa.
—Tu determinación es admirable.
Darian respondió con frialdad.
—Tu presencia no.
El ejecutor levantó lentamente su espada.
—Aun así… eres un obstáculo interesante.
En un instante atacó.
El golpe fue rápido.
Demasiado rápido.
Darian apenas logró bloquearlo.
El choque de acero resonó por todo el patio.
Pero esta vez el ejecutor no se detuvo.
Su segundo ataque llegó inmediatamente.
Darian retrocedió.
El tercer golpe lo obligó a girar.
Los soldados observaban en silencio.
La diferencia de velocidad era evidente.
El ejecutor era peligroso.
Muy peligroso.
Elric murmuró.
—Ese hombre no es humano.
Aren observaba.
Su mente estaba concentrada en Darian.
Cada vez que el ejecutor atacaba…
El aire a su alrededor parecía moverse.
Algo dentro de él reaccionaba.
No era miedo.
Era algo más profundo.
Instinto.
El ejecutor volvió a atacar.
Esta vez su espada pasó por la defensa de Darian.
El corte atravesó el costado del alfa.
La sangre apareció inmediatamente.
—¡Darian! —exclamó Aren.
El ejecutor retrocedió un paso.
—Interesante.
Darian respiró profundamente.
El dolor era fuerte.
Pero seguía de pie.
—Eso fue descortés.
El ejecutor inclinó ligeramente la cabeza.
—Eso fue necesario.
Darian levantó su espada otra vez.
—Entonces inténtalo de nuevo.
El ejecutor sonrió detrás de la máscara.
—Con gusto.
Atacó otra vez.
Pero esta vez…
Algo cambió.
Aren dio un paso más adelante.
Y el aire del patio se transformó.
Una ola invisible se extendió desde él.
Los soldados dejaron de temblar.
El pánico desapareció.
Incluso Darian sintió algo diferente.
La fatiga en su cuerpo disminuyó.
Su respiración se estabilizó.
El ejecutor se detuvo.
—Fascinante.
Sus ojos estaban completamente fijos en Aren.
—Esto es mucho más poderoso de lo que esperaba.
Aren respiraba lentamente.
No sabía lo que estaba haciendo.
Pero algo dentro de él se movía.
Elric habló con emoción contenida.
—Eso es… equilibrio Solaris.
El ejecutor dio otro paso hacia Aren.
—Quiero ver más.
Darian se interpuso inmediatamente.
—No.
El ejecutor lo miró.
—Aún sigues aquí.
—Todavía respiro.
—Por ahora.
El ejecutor atacó nuevamente.
Pero esta vez Darian reaccionó diferente.
Más rápido.
Más preciso.
La calma que irradiaba Aren parecía fortalecerlo.
Las espadas chocaron otra vez.
Darian bloqueó el ataque.
Luego contraatacó.
El ejecutor retrocedió medio paso.
—Interesante.
Darian sonrió ligeramente.
—No soy el único sorprendido.
El ejecutor lo observó.
—Ese poder te está fortaleciendo.
—Sí.
—Eso lo hace aún más peligroso.
El ejecutor volvió a atacar.
El combate se volvió brutal.
Rápido.
Las espadas se movían tan rápido que era difícil seguirlas.
Pero ahora…
Darian estaba resistiendo.
Incluso logró obligar al ejecutor a retroceder dos pasos.
Los soldados murmuraron sorprendidos.
El ejecutor levantó su espada.
—Ahora entiendo.
Miró a Aren.
—Tu presencia altera el campo de batalla.
Aren respondió con calma.
—No es mi intención.
El ejecutor inclinó ligeramente la cabeza.
—Pero es tu naturaleza.
El silencio volvió a caer.
El ejecutor bajó su espada lentamente.
Darian frunció el ceño.
—¿Qué estás haciendo?
El ejecutor respondió con tranquilidad.
—Hoy no vine a terminar esto.
—Entonces vete.
El ejecutor volvió a mirar a Aren.
—Ahora sé lo que eres.
Hizo una pausa.
—Y eso es suficiente por hoy.
Darian no bajó su guardia.
—No escaparás tan fácil.
El ejecutor sonrió.
—No estoy escapando.
Retrocedió lentamente.
—Estoy preparándome.
Sus ojos brillaron detrás de la máscara.
—La próxima vez…
Miró a Aren.
—Vendré con todo lo necesario para capturarte.
Darian dio un paso adelante.
—No habrá próxima vez.
El ejecutor levantó una pequeña esfera metálica.
—Eso lo veremos.
La esfera explotó en una nube de humo negro.
Cuando el humo se disipó…
El ejecutor había desaparecido.
El silencio volvió al patio.
Los soldados respiraban con dificultad.
La batalla había terminado.
Por ahora.
Darian bajó lentamente su espada.
Pero su cuerpo finalmente cedió.
La herida en su costado era profunda.
Cayó de rodillas.
Aren corrió hacia él.
—¡Darian!
Lo sostuvo antes de que cayera completamente.
Darian respiraba con dificultad.
—Eso… fue molesto.
Aren presionó la herida.
—No hables.
Darian lo miró.
Incluso herido, sonrió ligeramente.
—Sigues diciendo eso.
Aren respondió con seriedad.
—Porque sigues ignorándolo.
Elric se acercó rápidamente.
—Necesitamos llevarlo dentro.
Los soldados rodearon al comandante.
Pero Darian seguía mirando a Aren.
Sus ojos estaban más suaves ahora.
—Lo viste.
Aren frunció el ceño.
—¿Qué?
—Tu poder.
Aren negó.
—No sé qué hice.
Darian respiró lentamente.
—Pero funcionó.
El silencio volvió.
Aren apretó ligeramente el vendaje improvisado.
—No te muevas.
Darian soltó una pequeña risa.
—No planeo hacerlo.
Pero antes de cerrar los ojos un momento…
Murmuró algo más.
—Aren.
—¿Sí?
—No dejes que te lleven.
Aren sostuvo su mirada.
—No lo haré.
Pero en algún lugar del bosque…
El ejecutor caminaba entre las sombras.
Su respiración era tranquila.
—Increíble.
Miró hacia el palacio iluminado a lo lejos.
—El poder Solaris…
Sus labios se curvaron en una sonrisa.
—Ya despertó.
Luego susurró algo al viento.
—La próxima vez…
Su voz se volvió fría.
—No escaparás.
...****************...
“A los que leen en silencio… también los siento aquí. Gracias por quedarse 💙”
Si te gustó el capítulo puedes dejar un comentario o un me gusta, eso ayuda mucho a que la historia llegue a más lectores.