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Mi Quinto Esposo

Mi Quinto Esposo

Status: Terminada
Genre:Casos sin resolver / Diferencia de edad / Policial / Completas
Popularitas:102.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Angie de Suaza

"Cuatro esposos, cuatro muertes misteriosas, una viuda sospechosa. El detective Eduardo Rizzo se infiltra en la vida de Julieta Vera, la enamora y se casa con ella. Pero cuando la verdad sobre su investigación salga a la luz, ¿podrá su amor sobrevivir al peligro y la traición?"

NovelToon tiene autorización de Angie de Suaza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

«Eduardo de voluntario»

Betty y Eduardo salieron de la oficina del comisario con una meta clara, cada uno va a recopilar las pruebas ya sea para que Julieta sea declarada culplable o inocente.

Al iniciar la semana, Julieta visitaba la obra del edificio con Eduardo para ultimar detalles para su entrega, y ella solo le hablaba lo estrictamente necesario. Era una pared que Eduardo no tenía cómo escalarla.

Betty seguía en su trabajo, sintiéndose de lo peor, pues sus nuevas mejores amigas la incluyeron en su chat y todos los días se enviaban asombrosos mensajes de aliento. Eran unas hermosas personas y ella las está defraudando.

Pero fue en ese chat donde ella se enteró de que la fundación requería voluntarios y donativos para llevar a los barrios más vulnerables de la ciudad; mercados, ropa y medicinas. Esta jornada estaba prevista para el jueves y Betty rápidamente le pasó el dato a Eduardo.

Más gastos; esta vez él decidió tomar un dinero que tenía ahorrado para alguna emergencia y con esto compró cien mercados, elementos de aseo y medicinas. El jueves llegó a la fundación con los donativos y se presentó ante Florecita, que era la que coordinaba todo.

―Buenos días señorita. Soy Edward Rossi, socio de la señora Julieta Vera.   —Eduardo se presenta y mira para todos lados buscando a Julieta.   ―Me enteré de que estaban necesitando donativos para la jornada de hoy, así que traje estos mercados, algunas medicinas y también me ofrezco como voluntario.

Florecita rápidamente abrió la puerta del garaje para que los hombres que llevó Eduardo pasen los mercados a las camionetas de la fundación.

―Muchas gracias señor Rossi. Llegó como caído del cielo; de hecho, estábamos pensando en cancelar la jornada, pues Julieta solo pudo conseguir 200 mercados y el barrio que tenemos pensado visitar tiene 300 casas. No podemos dejar a nadie por fuera. ―Otra vez que Julieta está por encima de él.

―Y hablando de Julieta, ¿ella ya llegó? ―Eduardo pregunta tratando de sonar despreocupado.

―No señor Rossi, Julieta hoy no nos va a acompañar. Ella los martes y jueves trabaja en las tardes en su otra empresa, de frigorificos.

Florecita se siente en confianza con Eduardo y sin querer le va soltando información, que aunque está en el expediente de la policía, ella no tiene por qué decirle eso a un extraño. Detectando que es una persona a la cual podría sacarle información importante de Julieta.

―Oh si, que tonto. No lo recordaba. —Eduardo rápidamente sacó una excusa.

―Señor Rossi, es hora de irnos. Ya estamos justos para llegar a la hora pactada. ―Florecita salió a darle indicaciones a las personas voluntarias qué se subieron en dos camionetas rumbo al barrio que había sido elegido.

Al llegar los niños corrían detrás de las camionetas, sabían que ahí llegaban provisiones y que por fin iban a comer algo decente.

De una de las camionetas se bajaron dos médicos, con una enfermera, y empezaron a organizar el consultorio improvisado.

Eduardo se fue con Florecita en una de las camionetas entregando los mercados casa por casa, mientras ella clasificaba a los niños y embarazadas para que sean valorados por los médicos.

Fue apenas hasta después del mediodía que, terminaron y pudieron por fin sentarse a comer un delicioso puchero que las viudas voluntarias hicieron mientras ellos repartían los mercados y los médicos atendían a los pacientes. Fueron necesarias dos ollas industriales para alimentar todo el barrio.

Eduardo, con las mangas remangadas, ayudó a repartir el puchero. Después recogió los platos desechables y la basura para dejar limpio el lugar.

Eran las cinco de la tarde cuando terminaron. Habían atendido a los niños y a las mujeres embarazadas, tal como estaba programado. Se fueron con la satisfacción del deber cumplido.

Eduardo llegó a su casa exhausto, pero el haber visto la satisfacción en el rostro de esas personas le trajo calma al corazón. Recordó a la niña que cargó para que la enfermera le aplicara la vacuna y cómo su llanto lo conmovió.

Al día siguiente sería la entrega de su edificio; ya había pasado un mes y no había ni una prueba de que Julieta fue la culpable de las muertes.

Esa mañana, ya Florecita le había dado a Julieta el informe de que su socio estuvo de voluntario en la jornada y que aportó cien mercados, artículos de aseo y medicinas.

Eso le pareció a Julieta un bonito gesto de parte de Eduardo; es bueno para ella que lleguen más personas que quieran ayudar en la fundación; hoy en día se ha perdido mucho el espíritu altruista.

Esa tarde, Julieta fue a la fundación. Nunca ha faltado a la rutina de leerles a sus niños y al salir de allí, se dirigió al edificio de Eduardo, donde ya la esperaba el jefe de obra, listo para hacerle entrega a su cliente y socio.

Eduardo ya estaba en la obra, rogando que hubiera algún contratiempo en la entrega o algún "pero" para no recibirla. Sin embargo, todo estaba perfecto: la obra se entregaba tal como se había contratado.

El ingeniero le explicaba con detalle lo que se había realizado, y Eduardo solo miraba hacia la entrada de cada piso que le entregaban, esperando ver llegar a Julieta, pero esta solo llegó al final, cuando a Eduardo se le estaban entregando las llaves para firmar el contrato.

―¿Todo fue tal como se contrató, señor Rossi? ―pregunta Julieta antes de que Eduardo firme el contrato y, en efecto, todo fue tal como él, como cliente, lo solicitó.

―Si Julieta, todo fue al pie de la letra. ―Ya con esta respuesta, Julieta le pasó el contrato final, el cual Eduardo firmó después de hacer la transferencia del resto del dinero.

―Muchas gracias señor Rossi, fue un placer hacer negocios con usted. ―Julieta se levanta de la silla donde se había sentado y se despide de su personal que ya estaba recogiendo sus herramientas, y las señoras del aseo terminaban de dejar todo limpio.

Julieta se fue en su moto y Eduardo la seguía de cerca. Antes de salir a la avenida Alver, una camioneta cambió bruscamente de carril y se dirigía a gran velocidad hacia Julieta.

Al ver esto, Eduardo aceleró su Bentley hasta rebasar la moto de Julieta, quien iba ajena a lo que pasaba a su alrededor. Cuando la camioneta estaba a punto de chocar a Julieta de frente, Eduardo derrapó de lado e impactó contra la camioneta, sacándola de la vía.

Del impacto volaron vidrios y trozos de los autos. Con la parte trasera del Bentley, Eduardo alcanzó a golpear el baúl de la Harley, haciendo que Julieta perdiera el equilibrio y cayera estrepitosamente sobre la avenida.

Eduardo se bajó rápidamente de su auto para atrapar al conductor de la camioneta, que intentaba dar reversa para huir. Pero al ver que Julieta había caído de su moto y podía estar gravemente herida, decidió ir a socorrerla, aunque eso significara que los delincuentes escaparan.

El tráfico se detuvo de inmediato, evitando una tragedia mayor. Sacó su celular y llamó a la operadora de su distrito para solicitar una ambulancia mientras revisaba que Julieta estuviera ilesa.

―Julieta, Julieta, responde. ¿Estas bien? ―Eduardo, como primera medida de atención la llama dándole pequeños golpesitos. Julieta poco a poco abre sus ojos, aturdida por lo que había pasado, pero muy adolorida.

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Ninoska Puertas
Ay Eduardo, no te fueras complicado la existencia, si de una le fueras dicho o pedido matrimonio antes, si como lo estás haciendo ahora
Ninoska Puertas
Muy original el anillo, me encantó
Ay Eduardo, cuando vas a aprender que lo sencillo es lo mejor, que no tienes que planificar una pedida de mano con bombas y platillos, acuérdate que Julieta es muy sencilla
Ninoska Puertas
Sería más bien raro si supieras hacer algo bien, que no sean los bebés, ya que creo que eso fue lo único que hiciste bien.
Si serás menso Eduardo cómo no vas a saber cómo pedirle matrimonio a Julieta, si ya lo hiciste una vez.
Eduardo, de pana que el apodo que te puso la familia de Julieta es genial para tí, pero cuando Pinocho tenía las orejas y cola de burro.
Ninoska Puertas
Que bueno que son una niña y un niño
Ninoska Puertas
Es que si que eres un bueno para nada Eduardo, cómo no vas a entrar para ver nacer a los bebés, si que eres un verdadero cobarde
Ninoska Puertas
Me vas a hacer llorar
Ninoska Puertas
Na guara! esos bebés si que atraen a personas, serán unos verdaderos líderes
Ninoska Puertas
Por lo menos la ley judicial hizo justicia, y que esos desgraciados paguen encerrados en una cárcel
Ninoska Puertas
"Que va a saber burro de chicle, si lo que come es paja"
Ninoska Puertas
por lo menos, que eso haga bien, que la cuide y que sea su chófer, enfermero, cocinero, para eso ella lo quiere a su lado
Maria🌊😭
excelente novela de principio a fin la recomiendo no se arrepentirán de leer
Maria🌊😭
me gustó 😭
Ninoska Puertas
Bien merecido se lo tenía
Ninoska Puertas
No todos estamos felices, y como lo vamos a estar si Julieta no se valoró, no le importó su dignidad, para mí quedó muy mal parada como mujer
Ninoska Puertas
Que bella sorpresa para ello, a pesar que el padre de esos niños sea un idiota
Ninoska Puertas
Tan bella la abue Lita
Ninoska Puertas
Me encanta ese recibimiento, saludando a cada uno, hasta llegar al menos importante al cual llama por el apodo que ellos le dieron a Eduardo
Ninoska Puertas
Y quien se iba a alegrar de ver a Julieta agarrada de la mano de ese idiota, que le causo tanto dolor.
Ninoska Puertas
Es que a nadie le importas que hasta a tí no te importa.
Más te vale que te sientas feliz por qué ella está feliz con sus amigas del alma, ya que para Julieta ellas son muy importantes
Ninoska Puertas
No mientas, tú si quisiste decir eso, pues, te dolía la lengua por gritarlo a todo el mundo
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