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Siempre Te Espere

Siempre Te Espere

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor de la infancia / Pareja destinada
Popularitas:589
Nilai: 5
nombre de autor: sarais

novela juvenil de romance que demuestra que tanto se puede esperar a una persona por amor , también lo que es capaz de hacer una persona por proteger a ser que ama desde la niñez en sus vidas habrá mucho tropiezos y tendrá que salir de ese mundo oscuro para llegar a la persona que siempre la espero

NovelToon tiene autorización de sarais para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un año después

Había pasado un año.

Doce meses desde que Eric llegó al mundo con esos ojos imposibles de ocultar.

Doce meses desde que Franco comprendió que la verdad podía respirar, crecer… y mirarlo fijamente todos los días desde una cuna.

Eric ya no era un recién nacido frágil. Caminaba sujetándose de los muebles, balbuceaba palabras incompletas y reía con una luz que llenaba la casa entera.

Y cada día se parecía más a Eros.

El cabello negro se había definido en un tono más castaño que brillaba bajo el sol. Los ojos verdes, intensos , no habían cambiado. Su forma de fruncir ligeramente el ceño cuando algo no le gustaba… era idéntica.

Franco lo veía.

Y lo odiaba.

No al niño.

Odiaba el reflejo.

—No lo vistas así —murmuró una mañana, observando a Amber mientras acomodaba a Eric con una camisa clara.

—¿Así cómo?

Con colores que resalten sus ojos.

Amber no respondió.

Ya no discutía por tonterías. Elegía las batallas.

Pero Franco seguía mirándolo como si cada gesto del niño fuera una provocación personal.

Eric extendió los brazos hacia su madre.

—Mamá.

La palabra salió clara.

Amber sonrió y lo cargó de inmediato.

Franco sintió algo punzante en el pecho.

—Tiene que empezar a decir “papá” —dijo seco.

Amber lo miró.

—Él hablará cuando esté listo no tienes por qué preciosa eso no te lo voy a permitir franco.

—No —respondió Franco—. Tiene que aprender.

El tono no era paternal.

Era posesivo.

Intentó acercarse al niño, pero Amber dio un paso atrás.

Instintivo.

Protector.

Franco lo notó.

Siempre lo notaba.

—¿Ahora tampoco puedo cargarlo? —preguntó con una sonrisa tensa.

—Está inquieto y sabes que nunca está en tus brazos sabemos que no eres bueno para estar con el —respondió ella, firme.

No era verdad.

Eric estaba tranquilo.

Pero Amber ya no permitía que Franco lo tocara cuando estaba alterado. Y Franco casi siempre estaba alterado cuando lo miraba demasiado tiempo.

Las discusiones se habían vuelto rutina.

Platos que se golpeaban contra la mesa.

Puertas cerradas con fuerza.

Objetos lanzados contra la pared.

Nunca delante de visitas.

Siempre dentro de casa.

—¡Estoy harto de verlo así! —gritó una noche, señalando al niño que dormía en la habitación contigua.

—Es un niño, Franco.

—Es una copia y cada día espero no lo puedo ver si recordar quien es su padre.

Amber se giró lentamente.

Es mi hijo , con eso debería ser suficiente.

—Es su hijo.

La acusación ya no era susurro.

Era abierta.

Amber sostuvo su mirada.

—Acepta que Eros te ganó en eso _ respondió con una Valentia ya estaba cansada

La frase salió sin que ella la planeara.

Pero fue directa.

Letal.

Franco se quedó inmóvil un segundo.

Luego su rostro cambió.

No fue un grito inmediato.

Fue algo peor.

Silencio contenido.

—¿Qué dijiste?

—Que lo aceptes —repitió ella, con una firmeza nueva—. Eric es como es. Y tú no vas a cambiarlo.

Franco caminó hacia ella.

Lento.

Tiene que hacer un cambio.

—¿Qué cambio? Estás loco .

—Cabello más oscuro cuando crezca. Lentes de contacto. Lo que sea necesario.

Amber sintió cómo algo dentro de ella se volvía acero.

—A mi hijo tú no lo tocas .

La frase fue clara.

Definitiva.

Eric apareció tambaleándose desde la habitación, atraído por las voces elevadas.

Mamá…

Amber se agachó para protegerlo con su cuerpo.

Franco estaba fuera de sí.

—No voy a permitir que todo el mundo vea mi derrota cada vez que lo mire.

—No es tu derrota —respondió ella—. Es tu orgullo.

—¡Es mi nombre el que está en juego!

—Entonces acepta que perdiste.

El empujón fue repentino.

No medido.

No planeado.

Franco no midió que el niño estaba ya no le importaba nada .

Pero Amber perdió el equilibrio.

Cayó al suelo delante de Erick de Eric.

El golpe resonó seco.

Eric comenzó a llorar.

Franco se quedó viendo y escuchando el llanto de Eric.

El tiempo pareció detenerse.

Amber se incorporó de inmediato, ignorando el dolor, abrazando a su hijo.

Lo primero que hizo fue mirarlo.

—Estoy bien —susurró—. Mamá está bien.

Eric lloraba, asustado.

Franco retrocedió un paso.

No era bueno que el niño le tuviera miedo si quería convencer a todos de que era su hijo .

Pero lo había hecho.

Amber levantó la vista.

Y en sus ojos ya no había miedo.

Había algo más frío.

—No vuelvas a tocarme.

La voz era baja.

Pero firme.

Franco sintió, por primera vez, que algo se estaba escapando de sus manos.

No el niño.

No la casa.

Algo más profundo.

Control.

_________

En otro país, lejos de esa casa tensa y cerrada, tres hombres estaban sentados alrededor de una mesa amplia.

Mijaíl, Diego y Eros.

El ambiente era distinto.

Silencio estratégico.

Eros parecía más delgado. Más endurecido.

Un año sin ver a su hijo.

Un año sin ver a Amber.

Pero la información que habían conseguido era clara.

—Franco no tiene intención de volver —dijo Mijaíl, revisando unos documentos.

Volverá —respondió Diego con calma—. Solo necesita un motivo más fuerte que su paranoia.

Eros no hablaba.

Escuchaba.

Con la mandíbula apretada.

—El nuevo proyecto energético necesita inversionistas locales —continuó Mijaíl—. Y Franco no va a dejar pasar la oportunidad de expandirse.

—Su orgullo lo traerá —añadió Diego—. Igual que lo está destruyendo.

Eros levantó la mirada.

No quiero guerra pública.

Diego lo observó.

—Pero la aceptarías si es necesario.

Eros no respondió.

Eso era suficiente respuesta.

—Tenemos que hacerlo parecer inevitable —dijo Mijaíl—. Un negocio demasiado grande para ignorarlo.

—Y una cláusula que exija presencia física —añadió Diego.

Eros apoyó las manos sobre la mesa.

Cuando vuelva…

La frase quedó incompleta.

Diego lo miró fijo.

—No puedes perder el control.

Eros sostuvo su mirada.

Recordó el vaso roto.

El escritorio golpeado.

La confesión.

—No lo haré.

Pero sus ojos decían otra cosa.

—No estamos planeando un rescate impulsivo —continuó Diego—. Estamos preparando una estrategia legal, financiera y pública.

Mijaíl asintió.

—Si Franco regresa por negocios, no podrá aislarla igual.

Eros respiró hondo.

—Un año.

La palabra pesaba.

Mi hijo ya tiene un año.

El silencio fue breve.

—Y cada día que pasa —añadió Diego— se parece más a ti Amber le enviaba fotos y desde el año que nació Eric siempre tenían escusa para no poder ir a conocer a su nieto en personas siempre era una escusa como que no estamos en el mismo países más de 2 meses lo intentaron todo pero franco se movía rápido también.

Eros cerró los ojos un instante.

Dolía.

Pero también lo fortalecía.

—Tráiganlo de vuelta —dijo finalmente—. Por negocios.

No por orgullo.

No por venganza.

Por estrategia.

Y cuando Franco regresara creyendo que tenía el control…

No sabría que el tablero ya había cambiado

_________

En la casa, esa misma noche, Amber estaba sentada en el suelo de la habitación de Eric.

Lo mecía despacio.

La caída le dolía.

Pero no tanto como la certeza.

Franco se había cruzado.

Y algo dentro de ella había terminado de romperse.

Eric jugaba con sus dedos, ajeno a la tensión adulta.

—No te van a cambiar —susurró ella—. Nunca eso jamás lo permitiré con que me toque a mi ya es mucho sus manos jamás estarán en ti mi bebé

El niño la miró con esos ojos verdes luminosos.

Y por primera vez en un año, Amber no sintió miedo.

Sintió decisión.

Porque si Franco creía que podía moldear a Eric para borrar a Eros…

No entendía algo fundamental.

La sangre no se disfraza.

Y el parecido no se borra.

A veces, mientras más se intenta ocultar algo…

Más evidente se vuelve.

Y muy pronto, Franco estaría obligado a regresar al lugar donde comenzó todo.

Donde los ojos verdes no eran una amenaza.

Sino una herencia imposible de negar.

______________

Hola chicas como están bueno que les puedo decir dejen sus comentarios díganme cómo ven está nueva novela

Espero les esté gustando saludos a todas y bendiciones

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