Renace en una época antigua, decidida a cambiar su destino, no será una villana en esta vida.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Esa noche
El beso había sido impulsivo.
Un desafío.
Un límite cruzado sin pensar.
Y ambos lo sabían.
Sabían que debían detenerse.
Que no era correcto.
Que no tenía sentido.
Pero ninguno de los dos se apartó.
Al contrario.
Algo en ese choque de voluntades… los empujó más.
Las manos de Damian descendieron hasta la cintura de Rachel, firmes, seguras, como si quisiera comprobar que ella era real… que no iba a desaparecer.
Rachel no retrocedió.
Sus dedos se aferraron levemente a la tela de su camisa.
Y el beso continuó.
Más intenso.
Más profundo.
Como si en ese instante no existiera nada más.
La puerta se cerró en algún momento.
Ninguno de los dos supo quién lo hizo.
Solo ocurrió.
Y de pronto… estaban al otro lado.
A solas.
El mundo exterior quedó lejos.
Muy lejos.
Solo existía ese espacio reducido.
Ese aire cargado.
Ese momento.
Los besos ya no eran solo un desafío.
Eran una lucha silenciosa.
Ninguno cedía.
Ninguno se rendía.
Había algo casi competitivo en la forma en que se buscaban, en cómo se acercaban y se alejaban apenas para volver a encontrarse.
Rachel no era pasiva.
No era delicada en ese instante.
Respondía.
Provocaba.
Como si cada gesto dijera.. No tienes el control..
Y Damian… tampoco estaba dispuesto a cederlo.
Había tensión en cada movimiento.
En cada pausa breve.
En cada respiración contenida.
Era caótico. Impulsivo. Intenso.
Pero, sobre todo… real.
Porque en medio de todo eso.. del peligro reciente, del enojo, del orgullo.. ambos estaban sintiendo lo mismo.
Una sacudida.
Algo que los sacaba de su eje.
Que los hacía… vivos.
Cuando finalmente se separaron, aunque fuera solo unos centímetros, el aire entre ellos era pesado.
Sus respiraciones irregulares.
Sus miradas… aún más intensas que antes.
Y en ese silencio.. ambos lo entendieron.
Esto… no era algo que pudieran ignorar.
Pero tampoco era algo que pudieran explicar fácilmente.
Y quizá por eso… ninguno dijo nada.
Aun asi, la tensión que había comenzado como enojo, como desafío… se transformó en algo más profundo, más cálido, más peligroso.
Cuando Damian volvió a acercarla, esta vez no fue solo impulso.
Fue decisión.
Rachel sintió cómo el mundo se reducía a ese instante, a sus manos, a su cercanía, a la forma en que sus respiraciones se mezclaban.
No había protocolo.
No había títulos.
No había duques ni soldados.
Solo ellos.
Sus manos, antes firmes en desafío, ahora recorrían con una mezcla de curiosidad y urgencia. Cada gesto parecía una pregunta… y cada respuesta los llevaba más lejos.
La distancia entre ellos desapareció por completo.
Los besos se volvieron más lentos por momentos… más intensos al siguiente, como si ninguno quisiera realmente terminar, pero tampoco supiera cómo detenerse.
Rachel, que siempre había controlado cada gesto en sociedad, cada palabra, cada mirada… por primera vez… no estaba pensando.
Solo sentía.
El latido acelerado en su pecho.
El calor en su piel.
La certeza de que ese momento… no tenía nada de correcto.
Pero tampoco tenía nada de falso.
Cuando finalmente se movieron hacia la cama, no hubo palabras.
No eran necesarias.
Fue un acuerdo silencioso.
Un dejarse llevar.
Un rendirse… sin realmente rendirse del todo.
Porque incluso en la cercanía, incluso en la intimidad… seguía existiendo esa chispa entre ellos.
Ese juego de voluntades.
Ese pulso constante de.. quién cede primero..
Pero esta vez… no importaba ganar.
Solo importaba sentir.
Él comenzó a acariciar su cuerpo… y rompió parte de su camison… porque su bata ya habia caido.. mientras tocaba su cuello con una de sus manos… los besos continuaban y Rachel comenzó a participar activamente del encuentro…
[debería detenerlo ahora… debería alejarlo… ya le mostre que no le tengo miedo.. ]
Ella intento quitarle la polera, pero no pudo hacerlo, por lo que él la rompió de un solo movimiento…
- Wow…
[no puedo… contenerme más… maldición.. solo por esta noche no pensare en nada]
Ella aprovechó que le dio un poco de espacio y se subió encima de él… Con su ropa rasgada, comenzó a llenar de besos el pecho de Damian… quien solo hacia pequeños gruñidos…
En un rápido movimiento, él le dio vuelta y ella quedo acostada de espaldas a él… Rachel subió su pelvis, mientras él acariciaba su cuerpo sin ningun pudor..
Ella ahogo un gemido contra la almohada… asi que se giró a verlo…
Él también comenzó a quitarse la ropa que le quedaba puesta… Rachel se lamio los labios, al verlo completamente desnudo..
[maldición esa cosa no entrara en mi, que tentación.. bueno, el que tiene miedo a morir que no nazca y yo ya mori una vez]
Asi que continuaron con la lujuria, Rachel sintió que los besos, ya no eran suficientes… y se sentó sobre su erecci0n… sintió como todo su cuerpo se rompía y un gran dolor en su intimidad… él comenzó a moverse suavemente, sin dejar de besarla… hasta que las expresiones de dolor, fueron reemplazadas por gemidos… ella saltaba en su intimidad.. pero se cubria la boca para que no la oyeran.. y él se movía de manera brusca… hasta que él le dio la vuelta, quedando Rachel abajo… las embestidas eran fuertes e intensas…
Esa noche continuaron con su encuentro de lujuria, hasta que ambos quedaron satisfechos.. Rachel pensó que todo había terminado… pero minutos después… Damian ya estaba listo para continuar..
El tiempo pasó sin que lo notaran.
Y cuando todo se calmó, cuando el silencio volvió poco a poco… no fue incómodo.
Fue distinto. Más profundo.
Rachel permaneció quieta unos segundos, mirando al techo, respirando lentamente… intentando entender lo que acababa de pasar.
Porque sabía algo con total claridad..
Eso no había sido solo impulso.
Ni solo enojo.
Ni solo atracción.
Había sido… demasiado intenso para ser insignificante.
Y eso.. eso era lo realmente peligroso.