Termine siendo abandonada y traicionada por la gente que más quería.
Salí de la capital pensando que podría hacer algo para mi misma y no para los demas, pero termine muriendo en el camino a mi estado natal.
Ahora desperté en el cuerpo de una chica igual a mi en un mundo diferente.
"¡Viviré esta vida como Aeryn!".
Por fin puedo ser libre, pero ¿que es esto?.
¿Por que esas dos personas son tan parecidas?.
Parecidas a las personas que mas odio.
NovelToon tiene autorización de Alemoka para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Un encuentro
En la tarde noche.
Julius entro en la habitación de juegos.
Ahora los dos estaban explicándome como jugar en línea.
"Aeryn".
"¿Cómo te sientes?".
Julius me pregunto.
"Bien".
Respondí y luego termine perdiendo la partida.
"Esto no es lo mío".
Dije, aunque creo que si lo intento más podría lograrlo.
"De nuevo".
Le dije a Rayden, él volvió a iniciar la partida.
"Parece que se están llevando mejor".
Julius se acercó para ver que estábamos haciendo.
"No volveremos a fallar a nuestra hermana".
Jason dijo.
Julius observo a sus tres hermanos menores.
"Sobre el auto donde iba Aeryn".
"Lo encontramos".
Me estremecí por un instante.
'Solo espero que la historia que conte realmente funcione'.
"Había al menos quince tipos en el lugar".
"Parece que se drogaron o algo así, porque cuando los encontraron había rastros de pelea, incluso habían heridos de disparos".
Julius dijo.
"¿Disparos?".
Jason preguntó.
Julius asintió.
"¿Y encontraron una pista de quien fue?".
Pregunte vacilante.
"No, ellos dijeron que los contrato un tipo llamado Miguel".
"Pero nadie conoce a Miguel".
Me quede pensando por un momento, me imagino que fue el chofer impostor.
"Encontraron tu bolso y celular, pero estaban destrozados".
"Te compraré otros".
Julius dijo.
"Tarde".
Jason dijo con una sonrisa y señalo el carrito de compras.
"Oh".
Julius lo reviso.
"Empate".
Dije feliz al ver el marcador.
Rayden río levemente.
El señor apareció en la entrada mientras nos observaba.
"Es hora de la cena".
Dijo para que le hiciéramos caso.
"Padre".
Le dije al señor.
"¿Qué pasa?".
"¿Por qué la tía dice que no soy parte de la familia?".
Pregunte.
El señor se estremeció completamente.
"¿Ella te dijo eso?".
Asentí.
"También dijo que era demasiado tonta para usar dinero".
Los gemelos se sorprendieron al escucharme, pero no me importo.
Lo que quiero es que esa mujer no tenga vía libre para entrar en la mansión.
"Aeryn, tú eres mi hija biológica, parte de nuestra familia y nadie puede tomar lo que es tuyo".
El señor dijo con una voz endurecida.
Asentí.
"Sí, es solo que se me hizo extraño lo que me dijo".
Hice una mueca.
"Vamos pequeña hermana".
Julius dijo.
"Si".
El señor tenía la mirada oscura, pero luego la cambio.
"No olviden esto, ustedes son mis hijos".
"Todo lo que tengo, lo que he heredado de los antepasados será suyo".
"No dejen que nadie los humille".
"Y también, les daré guardaespaldas, no dejaré que nadie más sea secuestrado".
"Lamento no haberlo hecho antes, Aeryn".
"Te hice pasar una mala experiencia".
Negué.
"Estoy bien".
Le sonreí.
Lo que me daba curiosidad es lo que ha de estar pensando Josh Vega.
Con el desastre que había dejado, se ha de estar volviendo loco por intentar entender qué había pasado en ese lugar.
-------------------------------------------x
Al otro día me levanté temprano para hacer los dulces.
'Creo qué será una buena idea darle a todos los miembros de esta familia'.
Es probable qué tengan algunos problemas de salud de los que no sepan.
'Primero tengo que comprar diferentes ingredientes'.
Recuerdo que donde vivía cerca del lugar hay un mercado de calle donde venden todo tipo de cosas.
Me puse ropa sencilla que tenía en las cosas con las que había llegado.
Para esta hora todos habían salido a hacer sus actividades y me quede sola en la mansión.
En lo que me preparaba, no pude evitar ver a muy pocas sirvientas en casa.
Luego pensé.
Es normal que no haya cámaras de vigilancia, si los que están aquí fueron contratados por ella.
"Pidan un taxi, saldré".
Le dije a una sirvienta.
"Sí, señorita".
"Por cierto, el señor dijo que llegaría temprano a casa".
Asenti a sus palabras ligeramente.
El taxi no tardo mucho en llegar y con eso salí de la mansión, en mi mente ya estaba la idea de cambiar el personal de la mansión.
Llegue al mercado.
Empecé a recorrer los pasillos viendo los ingredientes a comprar.
Entre en una de las tiendas que tenía varias hierbas importantes.
Estaba haciendo el pedido.
"Eucalipto, menta.... ginseng".
Dije.
"Sí, es el último ginseng silvestre que hay".
"Últimamente es muy escaso".
El señor salió con la planta completa, incluyendo una flor roja.
Pague satisfecha, incluso la raíz estaba como quería.
Tome lo que había comprado y empecé a empacar.
Entonces cuando estuve por tomar el ginseng, alguien también quiso tomarlo.
"Mío".
Dije apresurando mi mano a tomar el ginseng.
"Señorita, le doy el doble por esto".
Negué con la cabeza.
"Lo necesito".
Dije.
"Es el único lugar donde hay en todo el mercado".
El replicó.
"Y es mío".
Respondí aferrándome a ginseng y voltee a verlo.
Un hombre con una gorra puesta, unos lentes de sol y una mascarilla, también note que traía una camisa.
'...'
El también se aferró a un extremo.
"Lo necesito".
Dijo.
"Yo también".
Respondí.
"Vas a maltratarla si la sigues jaloneando".
Dije molesta.
El la soltó.
"Gracias".
Con una sonrisa plana guarde mi planta.
"Te pago cinco veces más el ginseng, hay tanto escaseo que tal vez sea el último en este lugar en perfecto estado".
El tipo dijo.
"No me importa el dinero, también lo necesito... Pero, creo que hay otro lugar donde lo venden".
Dije y luego me puse a pensar por dónde había pasado anteriormente.
Había otro puesto con esto.
"Dando la vuelta y a cinco locales".
Señalé.
El tipo no se movió, creo que se imagino que lo hacía para deshacerme de él.
Mirándolo bien, se ve bien.
No es cualquier persona.
La ropa que trae es cara.
Se parece a la que usa Julius.
Solo suspire.
'¿Es como cuando un rico anda de incógnito?'.
Bueno, si él no quiere hacerme caso, no es mi problema.
Empecé a caminar hacia donde había dicho y eso es porque de ese lado está la salida.
"Necesito ese ginseng silvestre, ¡vendémelo!".
Dijo en voz alta, pero negué.
"Yo pagué por él, así que no es mi problema y ya te dije donde venden más".
El tipo se estaba poniendo pesado.
Incluso aun cuando tenía mascarilla parecía que se estaba mordiendo los labios.
Empezó a correr hacia mi bolsa.
Me moví a un lado esquivándolo.
Luego se lanzó de nuevo y lo volví a esquivar con facilidad y el término cayendo al suelo.
Los lentes y la gorra terminaron en el suelo y entonces vi a un chico de cabello negro y unos ojos rojos carmesí.
'Oh'.
Sí que es guapo.