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La Rosa Y El Dragón Negro

La Rosa Y El Dragón Negro

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer despreciada / Mujer poderosa
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: kingofcurses_rb.

Belleza fría y fuerza divina se entrelazan en una alianza que decidirá el equilibrio entre reinos que nunca dejaron de vigilarse.

NovelToon tiene autorización de kingofcurses_rb. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: “El hilo que se rompe”

El regreso al campamento fue más silencioso que la ida.

No por cansancio.

Por desconfianza.

Los mercenarios caminaban con miradas tensas, evaluando cada sombra. El ataque había sido demasiado preciso para ser casual.

Cuando cruzaron la entrada del campamento, el comandante ya los esperaba.

—Tardaron —dijo con voz grave.

Rafael avanzó un paso.

—Fuimos emboscados.

Un murmullo recorrió el lugar.

—¿Por quién? —preguntó el comandante.

—No llevaban nuestras insignias. Equipo ligero. Coordinación limpia. No eran bandidos.

El comandante frunció el ceño.

—¿Bajas?

—Un herido leve.

El comandante observó a cada miembro de la escuadra… y luego su mirada se detuvo en Victoria.

Un segundo más de lo normal.

—¿Encontraron algo?

Rafael sostuvo el fragmento de tela dorada.

—Esto.

El comandante lo tomó.

Lo examinó.

Su expresión no cambió… pero sus dedos se tensaron apenas.

Victoria lo notó.

—¿Reconoce la tela? —preguntó con tono neutro.

El comandante devolvió el trozo.

—No es prueba suficiente de nada.

Silencio.

Rafael decidió presionar ligeramente.

—El ataque ocurrió justo cuando hallamos esa pista.

El comandante lo miró fijo.

—¿Insinúas que alguien aquí filtró información?

El aire se volvió pesado.

Rafael no apartó la mirada.

—Insinúo que el enemigo sabía exactamente dónde estábamos.

Los mercenarios comenzaron a inquietarse.

La duda se expandía rápido.

El comandante levantó la voz.

—¡Basta! Hasta que no haya pruebas, no acusaremos a nadie.

Pero la semilla ya estaba plantada.

Horas más tarde, dentro de su carpa, Victoria caminaba de un lado a otro.

—Reaccionó demasiado rápido —dijo.

—Sí —respondió Rafael.

—No se sorprendió por la tela.

—No.

Silencio.

Victoria se detuvo frente a él.

—Está involucrado.

Rafael no respondió de inmediato.

Pensaba.

—O está siendo manipulado por alguien superior —dijo finalmente.

—¿Qué cambia eso?

—Que si lo enfrentamos sin pruebas, perderemos acceso.

Victoria apretó el puño.

—Entonces necesitamos pruebas.

En ese instante, el anillo en el dedo de Rafael ardió con intensidad súbita.

No era una advertencia lejana.

Era inmediata.

Rafael levantó la cabeza.

—Alguien viene.

Antes de que pudieran reaccionar, la lona de la carpa se abrió de golpe.

Dos mercenarios armados entraron.

—El comandante quiere verla —dijo uno, señalando a Victoria.

Silencio.

Rafael dio un paso adelante.

—¿A ella? ¿Por qué?

El hombre sonrió con frialdad.

—Parece que alguien reconoció su magia en la emboscada.

El corazón de Victoria dio un golpe seco.

Demasiado preciso.

Demasiado directo.

El comandante apareció detrás de los hombres.

—Es curioso —dijo con voz baja—. Dijiste que no eras carga.

Victoria sostuvo su mirada sin retroceder.

—No lo soy.

El comandante la observó detenidamente.

—Tu forma de moverte. Tu control. No eres una simple mercenaria.

Rafael se colocó sutilmente delante de ella.

—¿Cuál es el punto?

El comandante lo miró a él ahora.

—El punto es que recibí un segundo mensaje hace una hora.

Silencio absoluto.

—Un mensaje que dice que la princesa podría estar infiltrándose… fingiendo ser alguien más.

El aire se volvió helado.

Victoria no mostró miedo.

—Muchos rumores circulan —dijo con calma.

El comandante dio un paso más cerca.

—Sí. Pero este rumor venía acompañado de una descripción.

El anillo ardía como fuego.

Rafael sabía lo que eso significaba.

Peligro real.

—¿Y cuál es esa descripción? —preguntó él con voz controlada.

El comandante sostuvo la mirada de Victoria.

—Una mujer que no parece temer cuando debería.

El silencio se tensó al límite.

Uno de los mercenarios detrás ajustó el agarre de su espada.

Un paso en falso… y todo estallaría.

Victoria habló primero.

—Entonces debería arrestarme.

Provocación directa.

Rafael giró apenas el rostro hacia ella.

El comandante entrecerró los ojos.

—Tal vez debería.

El viento golpeó la lona de la carpa.

Las antorchas afuera crepitaron.

El equilibrio estaba a punto de romperse.

Y esta vez…

No habría espacio para seguir fingiendo.

Capítulo 16 – Parte 2

“Sin máscaras”

El silencio dentro de la carpa era tan tenso que parecía cortar el aire.

El comandante no apartaba la mirada de Victoria.

—Tal vez debería arrestarte —repitió.

Los dos mercenarios detrás de él desenvainaron apenas, lo suficiente para que el acero brillara bajo la luz de la antorcha.

Rafael dio un paso firme al frente.

—Si van a acusarla, presenten pruebas.

El comandante lo miró con calma calculada.

—La prueba es mi instinto.

—El instinto no paga recompensas —respondió Rafael con frialdad—. La confirmación sí.

Silencio.

Victoria sostuvo la mirada del comandante sin vacilar.

—Si cree que soy la princesa… entrégueme —dijo con voz estable—. Pero si se equivoca, perderá a dos de sus mejores combatientes en plena operación.

Un murmullo se escuchó afuera.

La escuadra sabía lo que estaba pasando.

El comandante entrecerró los ojos.

—Eres muy segura para alguien bajo sospecha.

Victoria inclinó apenas la cabeza.

—Porque no soy su objetivo.

El anillo ardía con intensidad, pero no por miedo.

Era tensión compartida.

El comandante finalmente levantó la mano.

Los mercenarios bajaron las armas… pero no las guardaron del todo.

—Aún no tengo pruebas suficientes —dijo—. Pero si descubro que me están usando…

Rafael no parpadeó.

—No nos encontrarán huyendo.

La frase fue una apuesta.

El comandante sostuvo su mirada un segundo más… y luego dio media vuelta.

—Mañana al amanecer habrá reunión privada —dijo antes de salir—. Solo los líderes de escuadra. Rael, estarás presente.

La lona volvió a cerrarse.

Silencio.

Victoria soltó el aire lentamente.

—Eso estuvo cerca.

Rafael la miró con seriedad.

—Te provocaste sola.

—Era necesario.

—Pudiste haberlo hecho arrestarte.

Victoria dio un paso hacia él.

—Si mostraba miedo, confirmaba sospechas.

Rafael la observó unos segundos.

—Estás cambiando.

—Siempre fui así —respondió ella en voz baja—. Solo que antes no tenía motivos suficientes.

El anillo dejó de arder poco a poco.

Pero el peligro no había desaparecido.

Rafael comenzó a caminar dentro de la carpa, pensando.

—Ese “segundo mensaje” no vino del mismo noble.

Victoria frunció el ceño.

—¿Cómo lo sabes?

—El primero buscaba capturarte. El segundo sembró duda dentro del campamento.

Ella comprendió al instante.

—Alguien quiere que el comandante desconfíe de su propia gente.

—Exacto.

Silencio.

Victoria cruzó los brazos.

—Nos están empujando hacia un conflicto interno.

—Y si el campamento se divide… la operación de captura fracasa.

Victoria lo miró fijamente.

—Eso significa que hay una tercera facción.

Rafael asintió.

—Alguien que no quiere que te capturen… pero tampoco que regreses.

El peso de esa idea cayó entre ellos.

Victoria bajó la voz.

—Si no quieren capturarme ni liberarme… entonces…

Rafael terminó la frase:

—Quieren que desaparezcas en el caos.

Afuera, el campamento parecía normal.

Pero la tensión era distinta.

Más miradas.

Más susurros.

Victoria se acercó a la entrada de la carpa y miró hacia la oscuridad.

—Mañana estarás en esa reunión.

—Sí.

—Si te tienden una trampa…

Rafael se acercó hasta quedar a su lado.

—No iré desarmado.

—No hablo solo de espadas.

Él la miró.

Victoria sostuvo su mirada.

—Si descubren quién soy… no dudes.

Silencio.

—No me sacrifiques para proteger la misión.

El anillo ardió otra vez, suave… como protesta.

Rafael habló con voz baja pero firme.

—No hago sacrificios innecesarios.

—Rafael.

—Pero tampoco abandono lo que elegí proteger.

Victoria desvió la mirada un segundo.

El viento agitó la lona otra vez.

El campamento dormía con armas al alcance.

Y al amanecer…

Las lealtades serían puestas a prueba.

Esta vez no habría infiltración tranquila.

No habría actuación perfecta.

Solo una pregunta que comenzaba a tomar forma:

¿Quién estaba realmente moviendo los hilos detrás del noble… del comandante… y de la cacería?

Y estaban a punto de descubrirlo.

Continuará…

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btcclic cuenta3
Escritor... Historian, decisión, es que todos toman por su propio bienestar, mental izándose pensando en si mismo... /Scare/
Alberto Perez
Excelente, Pero Falto El Descenlace, Q Paso Con Rafael,Quedo Con La Princesa Y El Homicida,Recibio Su Castigo??
Alberto Perez
Excelente Relato, Pero Falto El Descenlace Final,Q Paso Con Rafael?
Juan Colmenares
está novela esta muy bonita y se puso muy interesante espero que no se termine aquí 😃😃😃😃
Nikol Espinosa
me encanta 🤗
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