Damon despierta como Edward un vampiro débil y frágil, pisoteado por todos, el siendo mafioso más temido y el más Sádico, les demostrará quien manda.
Bill un vampiro violento y agresivo qué es manipulado por su amada Roselia pero ella solo lo ve como marioneta, hasta que un encuentro con Edward lo cambia todo.
¿Cual será el destino de ambos?
NovelToon tiene autorización de Erika a para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Lisis, Demonio De La Lujuria
~En el palacio~
Edward con una copa de vino miraba todo, desde vampiros bailando, damas hablando y otros en los jardines probando su sangre uno al otro, algo muy común entre parejas y al final dirige su mirada donde Bill, quien permanecía sentado en su trono junto a la emperatriz.
Roselia lo fulmina con la mirada por la humillación que le hizo pasar hace poco, pero él solo le manda una sonrisa levantando su copa y la bebe todo de una.
Pero de la nada siente un cosquilleo en sus colmillos y al parecer no es el único que lo siente, todos los vampiros lo sienten debido a que falta poco para la aparición de la Luna Roja.
"Esta será la primera vez que pruebo la sangre humana, me pregunto a qué sabrá"
Susurra Edward para sí mismo, en ese momento el Vocero anuncia la llegada de Lucrecia.
— ¡Su majestad, La Emperatriz Madre Lucrecia, se hace presente!
Todos se inclinan ante ella, mostrando respeto y con algo de curiosidad por un olor distinto a su raza además siendo acompañado por un vampiro de clases baja quien muestra una sonrisa genuina.
Lucrecia camina con la frente en alto y detrás de ella está Orión captando la atención de todos por su belleza y su lado está una mujer con un vestido vulgar para muchos, pero tenía puesto un velo rojo qué cubría su rostro.
- Vaya Majestad, primera vez que lo veo vestirse decentemente, mire le regalo a esta mascota, espero le guste por esta noche especial.
En ese momento la mujer se quita el velo rojo y todos se sorprenden debido a que esa mujer era un demonio y no cualquiera, sino un Súcubo, de los rangos más bajos de su raza, Demonios que tienen que abrir las piernas para vivir.
-Lisis demuestra tu talento. —Ordena la Emperatriz Madre con seriedad.
En ese momento Lisis sonríe y comienza a bailar sensualmente, movimientos en especial sus caderas, sus pechos y sus brazos provocando que la mayoría de los vampiros se ponga lujurioso recibiendo todo tipo de halagos y críticas de las vampiresas.
Para cuando termine con su baile, ella se arrodilla ante el Emperador mirándolo a los ojos, pero este solo le dirige una mirada de indiferencia y como no puede rechazar el regalo en público, en especial si es su madre, solo tiene que aceptarlo.
-Le pido Majestad qué la acepte como su concubina para que al fin pueda tener herederos, ya que su emperatriz no cumple con ese papel. —Habla Lucrecia con arrogancia y mucha confianza.
-La aceptaré como sirvienta Madre, yo nunca aceptaré a una mujer que no sea mi emperatriz y será siempre mi única esposa. — Habla Bill muy serio.
-Bueno, siempre se puede cambiar de opinión Majestad, aunque este demonio será de rango muy bajo tienen una excelente fertilidad. — Habla Lucrecia tomando asiento en su trono.
Edward tira su copa de vino al suelo rompiéndolo en pedazos y manda una señal a Orión con una sola mirada, quien de manera educada sale un momento donde el jardín en lo más profundo encontrándose con él.
-Explícame que fue todo eso y por qué demonios no me avisaste antes. — Habla Edward muy serio debido a su enojo.
-Lord Edward, apenas ayer en la noche la emperatriz Madre la trajo por eso no me fue posible avisarle, pero sé que Lucrecia está planeando usar a ese Súcubo para sembrar discordia entre usted y su majestad Bill. — Responde Orión un poco nervioso por el aura que emana Edward.
- Me imagino que para ello esa Lisis intentará seducirme como también a Bill o hará trucos tan baratos de su clase, igual a una ramera. — Edward suelta un suspiro para mirar fijamente a Orión.
- Qué molesto, Orión tu haste cargo de ese Súcubo, has lo que tengas que hacer, pero no la quiero ver nunca más en este palacio, alguien tan inferior como ella no merece ni mi tiempo. — Habla Edward para luego marcharse de ahí dejando solo a Orión.
- Con mucho gusto mi Lord. — Responde Edward con una sonrisa sínica.