NovelToon NovelToon
De Mendigo, A Jefe De La Mafia.

De Mendigo, A Jefe De La Mafia.

Status: Terminada
Genre:Pérdida de memoria / Mafia / Madre soltera / Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Mujeriego enamorado / Completas
Popularitas:47.1k
Nilai: 4.9
nombre de autor: yanina

Carla, una noche luego de escapar de las garras de su acosador jefe se encuentra con un vagabundo en la calle, este le suplica algo de comer y en su corazón algo se mueve. Un gesto de bondad desatara una pasión desmedida sin saber que el hombre que ella conoció esa noche en realidad no es otro que el jefe más temido de la mafia y que él ya tiene una mujer esperandolo. El sueño de la felicidad y de una familia tiembla al despertar los recuerdos de él ¿Todo fue una ilusión? No puede ser verdad, mis hijos son la prueba de que nuestro amor existió. De mendigo a jefe de la mafia. ¿Podra el amor ganarle al deber y la venganza?

NovelToon tiene autorización de yanina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La confusión que domina mi vida.

POV SALVADOR

Cada día era como revivir y morir de nuevo a la vez. Mantuve a Gimena a mi lado para descubrir la verdad, pero su sola presencia y sus insinuaciones eran un tormento insoportable, cuando sus manos me buscaban con deseo, las náuseas me golpeaban con fuerza. No lo soportaba. Y cuando escapaba para buscar alivio en otros labios, la angustia era aún peor.

¡¿Qué diablos me está sucediendo?! Yo no soy así… Nunca dejé falda sin subir ni bragas sin bajar, y ahora… ahora ni siquiera puedo estar a pocos pasos de una mujer sin sentir que me ahogo en mi propia piel.

El alcohol, mi único refugio por años, se había vuelto extremadamente amargo, con un sabor desagradable que me quemaba la garganta. Este no soy yo.

- Gimena, necesitamos hablar – dije con voz rota y cansada, tras un desayuno donde cada bocado se había convertido en una espina clavada en mi garganta.

- Dime, mi amor… ¿En qué te ayudo ahora? – su sonrisa se estiró en su rostro, pero por alguna extraña razón me llenó de una desconfianza visceral que me heló la sangre.

- Quiero que me digas cómo fue que estuve un año fuera… cómo fuiste capaz de ocultarme. ¿Por qué no me trajiste de regreso aquí antes?

Gimena volteo los ojos con desagrado, como si mis preguntas fueran una ofensa personal.

- Ya te lo dije, amor. Todo era demasiado sospechoso, temía por tu seguridad. Estabas al borde de la muerte, y si tu asesino se escondía bajo este mismo techo… no habría quién te salvara.

- ¿Cómo fue nuestra vida en ese año? ¿Dónde vivíamos?

- Fue maravillosa, la verdad. Estabas en un estado en que ni siquiera recordabas tu nombre… eras como alguien común, disfrutando de una vida ordinaria. Vivíamos en una pequeña casa en un barrio residencial, rodeados de gente trabajadora para no llamar la atención. Incluso yo misma teñí mi cabello hasta la raíz para pasar desapercibida.

¿Yo actuando como un hombre normal? ¿Siendo amable? La idea era cada vez más difícil de aceptar, pero en los instantes de silencio, cuando cerraba los ojos, recuerdo risas cálidas y un sentimiento que me inundaba el pecho… algo que desconozco por completo. Algo así como amor. Recuerdo brazos aferrados a mi cintura con fuerza, caricias que quemaban mi piel y gemidos que retumban en mi memoria con una intensidad desgarradora. De solo imaginarlo, mi cuerpo reacciona de una manera que nunca lo hace con nadie más.

Gimena parece notarlo y no pierde ni un segundo en acercarse, sus dedos ya rozando mi cuello.

- Mi amor… fuimos felices. Muy felices. Cada noche me hacías el amor de una manera tierna y considerada, no como a tus zorras. Con amor y cuidado.

Sus manos descienden rápido, metiéndose dentro de mi pantalón hasta encontrar mi erección intacta.

- Sí… así mismo. Me esperabas cada día con ansias de unir tu cuerpo al mío. Vamos a la cama, mi amor… hazme el amor como en esos días maravillosos.

La tomé por el cabello con fuerza y la besé, tratando de ver hasta dónde mi cuerpo recordaba todo lo que Gimena decía. No puedo negar que el contacto me provocó… sus caricias desesperadas parecían conocer cada rincón de mí.

- Salvador, aquí está tu primo… ¿bajas rápido?

La voz de Dominico cortó el momento como un cuchillo frío, acabando con toda la tensión en el aire. Gimena se puso de pie, más que frustrada, estaba furiosa, sus ojos brillaban con una cólera contenida.

- Ahora voy – me alejé de ella, dejándole un beso rápido sobre los labios que no transmitía nada más que deber. – Al rato vuelvo para seguir hablando.

Una enorme sonrisa se dibujó en su rostro, como si acabara de ganar la partida más importante de su vida.

Por fin, Lorenzo está aquí.

- Primo… ¡qué alegría verte! ¿Dejaste alguna mujer intacta en tu osadía? – declaró, acercándose para estrecharme la mano con fuerza.

- No lo sé, Lorenzo… pero eso es algo que tú sí sabes perfectamente. Porque no tengo dudas de que conoces todo lo que sucede aquí… en mi casa.

Nuestras miradas chocaron de una manera amenazante, cargada de secretos y sospechas que flotaban en el aire como humo tóxico.

- Por supuesto que lo sé. Te recuerdo que cuando desapareciste, yo fui quien se quedó manejando los asuntos, defendiendo esto para que no fuera robado por usurpadores. ¿Acaso desconfías de mí? _ exclamó ofendido.

- Entenderás que desconfío de todos en este momento, primo. Cada uno tiene algo que ocultar. _ yo no estaba dispuesto a retroceder al igual que el.

- Ya ves que yo realicé todo según tu ley, Salvador… y lo sigo haciendo a pesar de que estés de regreso, por mantener tu buena salud. ¿Cuántos meses van ya?

- Seis meses desde mi regreso – admití en voz baja, sintiendo cómo el peso de ese tiempo perdido me aplastaba.

- ¿Y quién realiza todos los negocios? ¿Quién se enfrenta a esos viejos ambiciosos que no pierden ni una sola oportunidad de querer robarte todo? ¡Yo! Solo yo estoy aquí dando la cara por ti, mientras tú te preguntas si puedo traicionarte en cualquier momento.

Por más que me esforzaba por mantener la compostura, sentía que cada paso me adentraba más y más en la oscuridad. Se suponía que yo nací en ella… entonces ¿por qué ahora me resulta tan extraña, tan aterradora?

- Salvador, entiendo tu desconfianza. Tienes todas las razones del mundo para tenerla. Pero no la dirijas hacia quienes nos mantuvimos a tu lado, firmes como rocas, defendiendo el legado de los Toluchi. Soy tu primo, sangre de tu misma sangre.

- Tienes razón – asentí, cerrando los ojos por un instante. – Y te agradezco por mantenerlo intacto. Ahora te pediré una última cosa más. _ declare queriendo acabar con esta discusión sin sentido.

- Dime… cuentas conmigo para lo que sea.

- Quiero a todos y cada uno de los malditos a mis pies – declaré con una firmeza que incluso me sorprendió a mí mismo, con una determinación que ardía en mis venas. – Yo mismo les cortaré la cabeza a todos ellos.

- Bien, primo. Tus deseos son mis órdenes – respondió con una reverencia silenciosa, pero en sus ojos se leía una sombra de preocupación.

No sabía quién decía la verdad ni qué era una mentira tejida con hilos de seda. Pero nada me detendría. No hasta restituir mi posición como el único señor absoluto de todo lo que pertenece a los Toluchi.

Al volver al cuarto, encontré a Gimena ya vestida y maquillada hasta la perfección. Se lanzó a mis brazos con desesperación, buscando mis labios con los suyos, pero su perfume, demasiado fuerte, demasiado artificial, me golpeó con tal fuerza que me vi obligado a alejarla con violencia.

- ¿Por qué no viniste apenas supiste que estaba de regreso en casa? – la pregunta se me escapó antes de poder contenerme, quemando mi garganta como lava.

- Otra vez con esto, amor… por favor, déjalo ya – susurrió con una voz sensual y coqueta, intentando acariciarme la mejilla, pero yo me aparté.

- ¡RESPÓNDEME, GIMENA! – ordené, gritando con toda la furia acumulada en estos meses, sin dejar espacio a dudas ni pretextos.

- ¡Ya te lo dije! – ella también elevó la voz, perdiendo la compostura. – Desapareciste de un momento para otro. Te busqué como una loca, temiendo lo peor, que los lobos de la calle o el viejo Amaya te tuvieran. Tenía un número desconocido para todos aquí, así que no supe de tu regreso hasta muy tarde. ¡Estaba desesperada, buscándote por todos lados!

- Eso no fue lo que dijo Dominico – interrumpí, acercándome hasta quedarnos cara a cara. – Me aseguró de que estabas de viaje de negocios.

- ¿Y qué esperabas que dijera, Salvador? Ya te lo expliqué, no confiaba en nadie aquí y tenía que explicar mi ausencia de alguna manera. Por favor… deja todo esto. Estás aquí, estamos juntos de nuevo. Amor, mírame… soy yo. Siempre fui yo quien estuvo a tu lado.

Gimena seguía intentando acercarse, sus manos buscaban mi piel como si así pudiera sellar la mentira. Y en ese instante lo comprendí todo, antes no la había rechazado porque acababa de salir de la ducha, y su aroma natural no me molestaba. Pero ahora, envuelta en ese perfume tan desagradable, lo único que provocaba eran náuseas que me retorcían el estómago.

La empuje con fuerza hasta que se estrelló contra la pared del costado, y corrí hacia el baño como si el infierno me persiguiera. Cerré la puerta con llave y me apoyé contra ella, jadeando como si acabara de correr una maratón.

¿Estoy realmente bien? ¿O de hecho estoy muriendo lentamente cada día? ¿Y si estos son síntomas de algo que el accidente provocó en mí? ¿Y si de verdad estoy perdiendo la cabeza… o la vida?

Tengo que ir a un doctor. Ahora. Necesito saber por qué mi cuerpo no reacciona como debe… por qué mis recuerdos me traicionan… por qué ese aroma a vainilla y jazmín que alguna vez me encantó ahora me hace querer vomitar.

Me apoyo sobre el lavabo, mirándome a los ojos en el espejo, esa mirada dura y fría que siempre caracterizó a los Toluchi ahora parece ajena, como si estuviera viendo a un extraño. Mi cabeza late con fuerza, el aroma de Gimena aún permanece en mis fosas nasales, provocando que las náuseas regresen con más ímpetu.

Me echo agua en la cara, intentando enfriar la fiebre que parece prenderse en mi piel. ¿Muriéndome? La idea se queda clavada en mi mente como una astilla. Pero algo en mi interior me dice que no es solo eso, los recuerdos que afloran cada vez que cierro los ojos, esas manos que me acarician con ternura, esa risa que parece resonar en mis huesos... no son de Gimena.

"¿Quién eres tú?" —murmuro al espejo, presionando los dedos contra mis sienes.

Escucho golpes en la puerta. - Salvador, por favor, abre.—dice la voz de Gimena, ahora con un tono más suave, casi lastimero.

No respondo. Me pongo de pie, ajusto mi camisa y me aseguro de que mi rostro vuelva a lucir impenetrable. Cuando abro la puerta, ella está allí, con los ojos brillantes como si fuera a llorar. Hay algo en su mirada, un brillo frío que aparece por instantes cuando cree que no la miro.

- Voy a llamar a mi médico —anuncio sin rodeos, pasando de largo. - Necesito hacerme unos exámenes, revisar lo del accidente.

Gimena se queda quieta un instante, luego sigue mis pasos. - ¿Pero por qué ahora? Hace seis meses que volviste y nunca te preocupaste por eso.

- Porque ahora mi cuerpo se comporta como si no fuera mío —respondo, deteniéndome en el pasillo y volviéndome a ella. - Y ya estoy cansado de las mentiras, Gimena.

Su mandíbula se tensa, pero antes de que pueda responder, veo a Dominico aparecer en la esquina del pasillo, con una expresión seria.

- Salvador, tengo noticias. Los jefes de las familias rivales ya están respondiendo a tu llamado, quieren reunirse contigo dentro de dos días en el viejo depósito de la costa.

- Perfecto —digo, con una sonrisa que siento como una mueca en mi rostro. - Que se preparen. Esta vez, los Toluchi volverán a estar en la cima, y nadie más se atreverá a tocar lo que es mío.

Mientras Dominico se retira para coordinar los detalles, siento la mirada de Gimena clavada en mi espalda. Sé que ella está ocultando algo grande, algo que tiene que ver con ese año que no recuerdo... y con esa persona cuyos brazos aún siento alrededor de mí en mis sueños.

1
Lisimar Tovar
Perdón Dominico, por desconfiar de ti 🤭🤭🤭🤭🤭
Lisimar Tovar
Autora, no creo que vayas a matar a Salvador 🙁🙁🙁🙁
Lisimar Tovar
Y si es Dominico en alianza con Lorenzo???? 🤯🤯🤯🤯 yo lo mato, lo cuelgo de las pelotas... /Determined//Determined//Determined//Determined/
Lisimar Tovar
Son unas basura, cómo se meten a una fiesta de niños y los utilizan para tal bajesa, creandoles traumas a esos pequeños... Por Dios que todo salga bien
Lisimar Tovar
🤯🤯🤯 pobres criaturas
Lisimar Tovar
El instinto de madre no falla, no bajes la guardia Carla
Yailyn Mugica Oña
Hermosa novela
Lisimar Tovar
Así o más claro, Carla???😏😏😏😏
Lisimar Tovar
Entiendo a Carla por un lado, no es fácil decir la verdad completa sabiendo que la vida de tus hijos está en peligro, pero él tampoco tiene culpa ya que no tenía memoria
Lisimar Tovar
Será que Salvador la encontró y la está investigando y es él quien la manda a ayudar de los ataques de Gimena??? porque estoy segura que que es ella
Lisimar Tovar
🤯🤯🤯 y lo peor es que su matrimonio no es válido, puesto Ian no era su nombre real, él sigue siendo soltero 😣😣😣😣😣😣
Beatriz Videla
hermosa novela muchas felicidades a su autora 💪👏
Beatriz Videla
😭😭😭😭 que triste
Beatriz Videla
esos niños quiere a sus padres juntos cueste lo que cuente 🤣🤣🤣🤣
Beatriz Videla
Muy interesante y los personajes son frescos además se muestra su crecimiento personal a través de las adversidades que enfrentan en casa capítulo. muchas bendiciones y felicidades para la autora
Beatriz Videla
me gusta mucho la trama y la narración es excelente muy buen trabajo 👏
boony
hermosa novela hermoso final muy buena trama la recomiendo 100 por ciento. muchos existos y bendiciones querida autora ❤❤❤
boony
Que hermoso estoy enamorada de esta novela tan llena de emoción 😍
boony
vamos Carla tu puedes eres una mujer fuerte
boony
más lindos los niños y ahora si se prendió fuego todo 🤗
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play