NovelToon NovelToon
La Venganza Silenciosa de la Esposa

La Venganza Silenciosa de la Esposa

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Nadhira ohyver

Tania lo tenía todo: un matrimonio envidiable, una casa perfecta y un amor que creía eterno. Hasta la noche en que descubrió a su esposo cenando con otra mujer.

Cualquiera habría gritado, llorado o suplicado. Tania no hizo ninguna de las tres cosas. Sonrió, guardó silencio y empezó a planear.

Lo que nadie sabía —ni su esposo infiel, ni la amante ambiciosa, ni la familia que la subestimó— era que detrás de la esposa sumisa se escondía una mente brillante capaz de construir un imperio desde las cenizas de su propio matrimonio. Con la ayuda de su mejor amiga y de un hombre misterioso que la admiraba desde las sombras, Tania inicia una transformación silenciosa que la llevará de ama de casa humillada a la mujer más poderosa de la industria.

Pero la venganza es solo el comienzo. Secretos de familia, traiciones corporativas, enemigos implacables y un amor inesperado pondrán a prueba su frialdad legendaria a lo largo de cinco temporadas de intriga, pasión y poder.

Porque la venganza más letal no es la que se grita. Es la que se sirve en silencio.

NovelToon tiene autorización de Nadhira ohyver para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Al otro lado de la puerta cerrada del estudio, Farah todavía no se daba por vencida en su intento de espiar. Permanecía de pie, inquieta, con la oreja pegada a la madera maciza, aunque sin conseguir escuchar nada.

Dentro, Tania cerró la laptop con un gesto decidido y clavó la mirada en los ojos de Luna.

—Falta poco, Luna. Ya falta muy poco.

Tania y Luna habían terminado con sus asuntos. Tania caminó hacia la puerta, introdujo la llave en la cerradura y la giró.

Al escuchar el chasquido del mecanismo, Farah entró en pánico. "¡Diablos!" Se apresuró a huir antes de que la descubrieran espiando. Pero en su nerviosismo y su prisa, tuvo la mala suerte de tropezar con la alfombra del pasillo.

En ese mismo instante, Tania abrió la puerta, sujetando la manija. Ella y Luna salieron justo cuando Farah tropezó y cayó al suelo con un golpe sonoro.

Al presenciar la escena, Tania y Luna se esforzaron por contener la risa, disimulándola tras una expresión de fingida sorpresa.

Tania se acercó a Farah con gesto de preocupación totalmente actuado.

—¡Dios mío, Farah! ¿Cómo te caíste? Ven, déjame ayudarte —le tendió la mano, un gesto de falsa amabilidad.

Farah rechazó de un manotazo la mano que Tania intentaba ponerle en los brazos. Tenía el rostro encendido de vergüenza y rabia. Se levantó sola y encaró a Tania con tono ácido.

—No hace falta, yo puedo levantarme sola, Tania. No confío en tu ayuda.

Tania sabía que Farah probablemente empezaba a sospechar y a recelar de ella. Sin vacilar, volvió a desplegar su farsa.

—¿Qué quieres decir, Farah? Solo quería echarte una mano, ¿por qué me hablas así? ¿Acaso hice algo malo? —preguntó con un tono de inocencia fabricada, rebosante de falsa ingenuidad.

Farah se irguió y le respondió con frialdad cortante:

—Solo tú sabes la respuesta.

Acto seguido, se marchó sin decir una palabra más, con la irritación y la humillación a punto de desbordarla.

Mientras Farah se alejaba, Luna sonreía con una mezcla de diversión y admiración al ver cómo Tania manipulaba a la amante de su propio esposo. La observó con los ojos brillantes; su respeto por la astucia de Tania se profundizaba a cada instante.

Tania y Luna permanecieron en el pasillo, contemplando la retirada de Farah, cargada de ira y vergüenza. En cuanto desapareció de su vista, la tensión entre ellas se evaporó y dio paso a una risa contenida.

Tania se encogió de hombros con indiferencia, reponiéndose la máscara de inocencia.

—No quiere que la ayuden, pues ni modo.

Luna sonrió y enseguida soltó la carcajada. Le dio un golpecito en el brazo a Tania, divertida.

—¡Eres increíble, Tania!

Se secó una pequeña lágrima que la risa le había arrancado del rabillo del ojo.

—Estoy segura de que Farah debe estar muerta de vergüenza en este momento —observó, mirando a Tania con una expresión renovada, llena de admiración—. Le diste el golpe psicológico más certero que he visto.

Tania esbozó apenas una sonrisa; sus ojos brillaban con un significado profundo.

—Esto apenas es el comienzo, Lun. Todavía quedan muchos "castigos" pendientes.

Ambas regresaron al estudio con ánimo renovado y sonrisas cargadas de planes. Su alianza se había fortalecido, listas para enfrentar un juego que apenas comenzaba.

* * *

Farah entró corriendo a la habitación, la vergüenza y la furia acumuladas en el pecho después del incidente en el pasillo. Se metió directamente en el cuarto de huéspedes, cerró la puerta de un portazo que retumbó por toda la casa.

Con las manos temblorosas, tomó el celular de la mesita de noche. Buscó el contacto guardado como "Mi Diego" y lo marcó de inmediato. La llamada conectó y Diego respondió con voz despreocupada.

—¿Hola, mi amor? ¿Por qué me llamas a esta hora?

Farah no devolvió el saludo. Le faltaba el aire; su voz destilaba una rabia apenas contenida.

—¡Diego, tengo que decirte algo! ¡Esa mujer, Tania! ¡Es una víbora, Diego! —soltó sin rodeos, yendo directo al grano.

—¿Farah? ¿Qué pasó ahora, mi amor? ¿Qué te pasa? ¡Habla claro! —la voz de Diego sonó confundida.

—¡Hace un rato me hizo caer a propósito frente a su estudio! ¡Y luego se hizo la buena queriendo ayudarme! ¡Estoy segura de que está tramando algo con esa amiga que vino a verla! —exclamó Farah, desbordada por la emoción.

Diego exhaló un suspiro largo, con evidente fastidio.

—Farah... Farah... escúchame. Tania es una mujer decente, ingenua, que no se entera de nada. No te pongas paranoica por unos celos sin fundamento.

—¿¡Cómo que paranoica!? ¡No viste cómo me miró, Diego! ¡Tenía una sonrisa traicionera! ¡Se hace la inocente! —replicó Farah, encendida.

—Seguramente viste mal, mi amor. Ya, cálmate. Estoy muy ocupado aquí en la oficina —dijo Diego, restándole importancia a las quejas de Farah.

—¡Siempre haces lo mismo! ¡Nunca me escuchas! ¡El tonto eres tú, Diego, por subestimar a tu esposa! —gritó Farah, fuera de sí.

Tuu... tuu... tuu...

Farah cortó la llamada de golpe, exasperada porque Diego, una vez más, no le había creído. Arrojó el celular sobre la cama con fuerza.

Se quedó de pie en medio de la habitación, apretando ambos puños.

—Diego es un idiota cegado por su amor falso —murmuró para sí misma, con la mirada cargada de determinación—. No voy a quedarme esperando hasta que sea demasiado tarde y termine siendo yo la que pierde.

Una mueca torcida le cruzó el rostro; su mente ya empezaba a urdir un plan. No iba a esperar a que Diego abriera los ojos. Ella misma se los abriría, a su manera.

* * *

En su ajetreada oficina, Diego contemplaba la pantalla apagada del celular con expresión de desconcierto y molestia. Aún le faltaba un poco el aire después de la reprimenda de Farah.

—¿Qué le pasa ahora a esa muchacha? —refunfuñó en voz baja, dejando el celular con brusquedad sobre el escritorio.

Reclinó la espalda en la silla de oficina y se masajeó las sienes, que le latían con un pulso sordo. Su cabeza estaba invadida por los reclamos histéricos de Farah. ¿Tania, astuta? ¿Tania, tramando algo?

Soltó un suspiro profundo. Trató de repasar sus interacciones con Tania. Ella siempre se mostraba serena, enfocada en los asuntos del hogar. ¿Sería posible que hubiera un lado de Tania que él desconocía?

Sin embargo, el tono de genuina preocupación en la voz de Farah era difícil de ignorar. Había algo que parecía ir más allá de simples celos.

Diego no sabía cómo manejar las quejas de Farah. No podía herir los sentimientos de Tania, ni siquiera con una mera sospecha. Sería peligroso, pensó. El acuerdo prenupcial ensombrecía cada uno de sus movimientos: la amenaza de perder todos sus activos si Tania llegaba a sospechar y encontraba pruebas de su infidelidad.

Miró la pila de expedientes frente a él; su trabajo se había quedado rezagado. El drama doméstico comenzaba a interferir con su concentración en la oficina.

¿Qué está pasando realmente en esa casa?, se preguntó en silencio. Tania... Farah... me están volviendo loco.

Tomó el celular de nuevo, pero dudó a quién llamar. Tenía que mantener las apariencias frente a Tania. Finalmente, decidió intentar concentrarse en el trabajo, con la esperanza de encontrar algo de claridad esa noche, al volver a casa, sin poner en riesgo su posición.

—Concéntrate, Diego. Farah solo está celosa —murmuró para sí mismo.

Continuará...

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play