NovelToon NovelToon
LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

LA GORDITA QUE ENAMORÓ AL MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Orozco

Valentina Morales está acostumbrada a que la gente juzgue su cuerpo antes de conocer su corazón.

Después de perder su empleo y descubrir que su hermano tiene una enorme deuda con un hombre peligroso, Valentina acepta trabajar para el único hombre capaz de ayudarlos: Damián Ferrer, el mafioso más poderoso y temido de la ciudad.

Damián está acostumbrado a conseguir todo lo que quiere. Las mujeres se acercan a él por su dinero, su poder y su apellido.

Pero Valentina es diferente.

Ella no se deja intimidar.

No intenta conquistarlo.

No acepta sus órdenes sin discutir.

Y, sobre todo, no permite que nadie vuelva a hacerla sentir menos por tener curvas.

Lo que comienza como una relación basada en una deuda terminará convirtiéndose en una historia de amor, celos, traiciones y secretos.

Damián juró que jamás se enamoraría.

Valentina juró que jamás permitiría que un hombre controlara su vida.

NovelToon tiene autorización de Orozco para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

el hombre que debía estar muerto

Valentina no podía dejar de pensar en las palabras de Rafael.

“Tu padre lleva diez años escondido.”

Su padre estaba vivo.

Después de tantos años creyendo que había muerto, ahora existía una posibilidad que parecía imposible.

—¿Dónde está? —preguntó nuevamente.

Rafael negó con la cabeza.

—No lo sé.

—¡Pero acabas de decir que está vivo!

—Sé que sobrevivió aquella noche. Después desapareció.

Valentina sintió que las lágrimas recorrían sus mejillas.

—¿Por qué nunca volvió por nosotros?

Rafael la miró con tristeza.

—Porque si regresaba, los ponía en peligro.

—¿Y nosotros qué? ¡Pasamos diez años creyendo que estaba muerto!

Damián intervino suavemente.

—Valentina...

—No.

Ella negó con la cabeza.

—Necesito entenderlo.

Rafael suspiró.

—Tu padre hizo un trato.

—¿Con quién?

—Con mi hermano.

Damián frunció el ceño.

—¿Tu hermano?

—Sí. Él podía ayudarlo a desaparecer.

—¿Cómo se llamaba?

Rafael bajó la mirada.

—Gabriel Salazar.

Damián se quedó pensativo.

—Ese nombre me resulta familiar.

—Porque trabajó para tu padre.

Valentina miró a Damián.

—¿Lo conocías?

—No personalmente.

Rafael agregó:

—Gabriel murió hace cinco años.

Valentina sintió que otra esperanza se desvanecía.

—Entonces nunca sabremos dónde está mi padre.

—Tal vez sí.

Rafael sacó una pequeña libreta del bolsillo.

—Antes de morir, Gabriel me dejó esto.

Damián la tomó.

En una de las páginas había una dirección.

—¿Qué es?

—Un lugar donde tu padre podría haber estado escondido.

Valentina se acercó.

—¿Dónde?

Damián leyó.

—Una finca abandonada.

Rafael asintió.

—En las montañas.

Horas después, regresaron a la mansión.

Damián ordenó a sus hombres preparar todo para salir al amanecer.

Valentina estaba sentada en el sofá del salón cuando él se acercó.

—Deberías descansar.

—No puedo.

—Tienes que hacerlo.

—Damián...

Él se sentó a su lado.

—¿Qué?

—¿Crees que mi padre realmente está vivo?

Damián la miró.

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque Rafael no tenía motivos para inventarlo.

Valentina apoyó la cabeza en su hombro.

—Tengo miedo de encontrarlo.

—¿Por qué?

—Porque no sé qué voy a sentir.

Damián tomó su mano.

—No tienes que decidirlo ahora.

—¿Y si él no quiere verme?

—Entonces será su pérdida.

Valentina sonrió entre lágrimas.

—Siempre sabes qué decir.

—No siempre.

—Conmigo sí.

Damián la miró.

—Contigo estoy aprendiendo.

Valentina levantó la cabeza.

Sus rostros quedaron muy cerca.

Damián acarició su mejilla.

—No quiero que vuelvas a arriesgar tu vida sola.

—Lo prometo.

—¿De verdad?

—Sí.

—Bien.

Valentina sonrió.

—Aunque tú también tienes que prometerme algo.

—¿Qué?

—Que no volverás a ocultarme la verdad.

Damián permaneció en silencio unos segundos.

—Lo prometo.

Ella se acercó y lo besó suavemente.

Damián respondió al beso.

Esta vez no hubo miedo.

Solo una sensación de tranquilidad que ambos habían estado buscando.

Pero alguien los observaba desde la entrada.

Isabella.

Su expresión estaba llena de rabia.

Más tarde, Isabella salió de la mansión.

Subió a su automóvil y marcó un número.

—Ya sé dónde van.

La voz al otro lado respondió:

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Y Valentina?

—Va con él.

—Perfecto.

Isabella apretó el teléfono.

—¿Qué quieres hacer con ella?

La voz soltó una pequeña risa.

—Eso no te importa.

—Dijiste que Damián volvería conmigo.

—Y lo hará.

—¿Cuándo?

—Cuando Valentina desaparezca.

Isabella guardó silencio.

—¿Estás seguro de que funcionará?

—Tengo diez años esperando este momento.

La llamada terminó.

Isabella miró hacia la mansión.

—Lo siento, Valentina.

Pero su expresión decía exactamente lo contrario.

A la mañana siguiente, Damián, Valentina y Rafael salieron hacia la finca.

El viaje duró varias horas.

El paisaje cambió poco a poco.

La carretera se volvió estrecha.

Finalmente llegaron a un camino de tierra.

Rafael señaló una montaña.

—Está allí.

Damián estacionó.

—¿Seguro?

—Sí.

Caminaron durante casi una hora.

Valentina estaba agotada, pero continuó.

Finalmente apareció una pequeña casa abandonada.

Su corazón comenzó a latir rápidamente.

—¿Aquí?

Rafael asintió.

Damián se acercó primero.

Abrió la puerta.

La casa estaba vacía.

Pero no parecía abandonada.

Había comida reciente.

Una taza sobre la mesa.

Y una fotografía.

Valentina tomó la fotografía.

Era una imagen de ella y Mateo cuando eran niños.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Él estuvo aquí.

Damián observó la fotografía.

—Sí.

Rafael encontró algo en la pared.

—Miren.

Había una frase escrita:

“Si algún día vienen por mí, significa que Alejandro ya me encontró.”

Valentina sintió un escalofrío.

—¿Dónde está ahora?

Rafael miró alrededor.

—No lo sé.

Damián encontró una segunda nota.

La abrió.

Solo decía:

“Damián, si estás leyendo esto, protege a mi hija. Ella es la verdadera clave.”

Valentina se quedó inmóvil.

—¿La verdadera clave de qué?

Damián miró a Rafael.

—¿Qué significa esto?

Rafael negó con la cabeza.

—No lo sé.

Entonces escucharon un ruido afuera.

Damián sacó su arma.

—Todos detrás de mí.

Se escucharon varios pasos.

Después una voz.

—Damián.

Él reconoció inmediatamente aquella voz.

—Alejandro.

La puerta se abrió lentamente.

Alejandro apareció acompañado de varios hombres.

Pero no estaba solo.

A su lado había un hombre mayor.

Valentina dejó de respirar.

Lo reconoció por una fotografía que había visto cientos de veces.

Los mismos ojos.

La misma mirada.

El mismo rostro.

—Papá...

El hombre la miró.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Valentina.

Ella comenzó a llorar.

—¿Eres tú?

El hombre dio un paso hacia ella.

—Perdóname, hija.

Valentina quiso correr hacia él.

Pero Damián la sujetó del brazo.

—Espera.

Alejandro sonrió.

—Qué bonito reencuentro.

Damián lo miró con furia.

—¿Qué quieres?

Alejandro levantó su arma.

—Lo mismo que quería hace diez años.

Miró a Valentina.

—La llave.

Damián frunció el ceño.

—¿Qué llave?

Alejandro sonrió.

—La que tu padre escondió dentro de su propia familia.

Valentina miró a su padre.

Él bajó la mirada.

Y entonces dijo algo que dejó a todos paralizados:

—Damián... la llave está dentro de Mateo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play