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El Señor Del Amor

El Señor Del Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Mafia
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ysaura Reyes

Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.

NovelToon tiene autorización de Ysaura Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Un misterioso Louis?

Louis Lanteri tenía una agenda que habría agotado a cualquier otro hombre. A las siete de la mañana ya había revisado los informes financieros de Montclair Group, cancelado una reunión en París y aprobado una adquisición en Milán. A las ocho estaba sentado en el asiento trasero de su automóvil, hablando por teléfono mientras atravesaba las calles de Monte Carlo.

Louis: Quiero el informe completo antes del mediodía.

Asistente: Ellos dijeron....

Louis no permite que ella termine la frase y la presiona.

Louis: No, no me interesa lo que dijeron. Quiero saber qué hicieron. ¿Entiendes?

Su secretaría, sentada frente a él, revisó la tableta.

Secretaria: Señor Lanteri, usted tiene una reunión con los inversionistas a las 9:30 am, a las 11:20 am una videoconferencia con los inversionistas de Londres, a la 1:45 pm, almuerzo con el consejo y a las cuatro...

Louis: Cancela el almuerzo.

Secretaria: ¿El del consejo?

Louis: Sí.

Secretaria: ¿Por qué, señor?

Louis: Porque tengo otro asunto.

No explicó cuál, nunca lo hacía. Durante el día, Louis Lanteri pertenecía al mundo de los negocios: Reuniones, contratos, firmas, aeropuertos, hoteles, llamadas internacionales. Decisiones que movían millones de euros. Era el director general de Montclair Group y uno de los hombres jóvenes más influyentes de su círculo empresarial... Pero cuando llegaba la noche, Louis parecía convertirse en otra persona.

Llegada la noche. Louis apareció en una de las fiestas privadas más exclusivas de Monte Carlo. Todo era buena vibra: Música, champagne, empresarios, modelos, actores, inversionistas y miembros de algunas de las familias más conocidas de Europa se mezclaban alrededor de la piscina iluminada.

Louis estaba en medio de todos ellos. Sonreía, conversaba con algunos conocidos y

Bebía vodka. Parecía disfrutar de la noche. Pero quienes lo conocían bien habrían notado algo extraño. Louis nunca dejaba de observar.

Nada escapaba completamente de su atención. A las dos de la madrugada abandonó la fiesta, sin despedirse, nunca lo hacía. Subido en el automóvil recibió un mensaje.

Mensaje de texto:

León: Señor, La información está confirmada.

No respondió al mensaje, no era necesario.

Chófer: ¿A dónde, señor Lanteri?

Louis: Solo a casa.

A las tres y diecisiete de la madrugada, Louis todavía estaba despierto. Había dejado el saco sobre una silla y tenía la camisa ligeramente desabrochada. Sobre el escritorio había tres carpetas, un teléfono, una copa intacta y varios documentos que nadie más debería haber visto.

Tomó una de las carpetas y la abrió. En ella habían nombres, fechas, empresas, direcciones, movimientos financieros, informes, fotografías. Todo un informe completo. Louis pasó varias páginas sin detenerse. Hasta que encontró la de su principal interés y entonces se quedó quieto.

La observó durante varios segundos. Su expresión había perdido completamente la ligereza que había mostrado durante la fiesta.

Ya no quedaba rastro del hombre bromista que había estado rodeado de gente unas horas antes. Solo quedaba concentración y tal vez algo más, ¿Obsesión?

Cerró la carpeta, se levantó y caminó hasta el ventanal de su habitación. Allí afuera, Monte Carlo dormía debajo de él, las luces del puerto seguían encendidas, los yates permanecían inmóviles sobre el agua. Todo parecía tranquilo. Perfectamente tranquilo.

Louis apoyó una mano contra el cristal.

Había pasado años construyendo una red que se extendía mucho más allá de Montclair Group. Había viajado, conocido personas, cerrado acuerdos. Había pagado favores y todo con un propósito, un solo propósito.

Algo que nadie conocía, ni siquiera Alexandre.

Louis cerró los ojos. Llevaba demasiado tiempo atormentado, con noches en las que pensaba que jamás lo conseguiría y otras en las que estaba convencido de que estaba más cerca que nunca; pero nunca consideró rendirse. Volvió la mirada hacia el escritorio.

Sobre la carpeta cerrada había una fotografía.

Louis la tomó entre sus dedos. La observó durante unos segundos antes de volver a dejarla exactamente donde estaba.

Louis: Todavía no, aún no. Algún día lo conseguiré. Porque después de tantos años, esto es lo que realmente deseo.

Dos días después

La noche había caído sobre Monte Carlo y el puerto comenzaba a llenarse de pequeñas luces. Mientras reinaba el amor en la terraza privada de un restaurante ubicado sobre un acantilado. Las mesas estaban separadas por enormes macetas de olivos y pequeñas luces cálidas colgaban sobre sus cabezas. El Mediterráneo se extendía frente a ellos, oscuro y tranquilo, mientras el sonido de las conversaciones se mezclaba con una suave melodía de piano proveniente del interior.

En un área privada, apartada de todos se encontraba Louis. Estaba sentado frente a Serena.

Serena llevaba un vestido negro sencillo y elegante. El viento movía algunos mechones de su cabello mientras observaba las velas encendidas entre ambos.

Serena: No puedo creer que hayas conseguido este lugar

Louis: Eres tú quien no confía en mi influencia. Te dije que lo haría.

Serene: Eso lo dijiste hace tres semanas.

Louis: Si, aquí estamos ¿no?

Selene tomó su copa y la acerco hasta él para hacer un brindis.

Serene: ¡Ya son tres años!

Louis: Así es, tres años.

Serene: Suena mucho cuando lo dices así.

Louis: Porque lo es.

Serene: Jjj ¿Te arrepientes?

Louis: jjj, De algunas cosas.

Serene: ¡Louis!

Louis: Obviamente, de haberte conocido no.

Serene extendió la mano sobre la mesa y él la tomó. Durante unos segundos permanecieron en silencio. Era extraño verlo así, sin aquella mirada calculadora que utilizaba en las reuniones, sin el teléfono pegado a la mano.

Sin la necesidad constante de saber qué ocurría a su alrededor. Selene conocía esa versión de él. El hombre que podía pasar horas hablando de cualquier tontería. El que se burlaba de sus propias manías. El que recordaba pequeños detalles que ella misma había olvidado.

Louis: Tengo algo para ti.

Serene: ¿Otro regalo?

Louis: Esto es diferente.

Louis sacó una pequeña caja del bolsillo interior de su chaqueta. Serene la abrió y sonrió cuando notó que dentro había una delicada pulsera.

Serene: ¡Oh amor! Gracias...

Louis: No es gran cosa, pero te vi reflejada en ella.

Serene: Oye, No vuelvas a decir eso.

Louis: Bien. Entonces no lo digo.

Ella se levantó ligeramente para dejar que él se la colocara. Cuando Louis terminó, Selene apoyó una mano sobre la suya y cerró los ojos en señal de gratitud.

Serene: Amor, Gracias.

Él la miró y durante un instante, algo cambió en sus ojos. Un pensamiento fugaz. La misma sombra que había aparecido días atrás en aquella habitación silenciosa.

Pero desapareció casi inmediatamente.

Serene: Louis, ¿En qué estás pensando?

Louis: No preciosa, en nada.

Serene: Mientes fatal.

Louis: jjaja Y tú preguntas demasiado.

Selene soltó una carcajada y Louis levantó su copa. Las copas chocaron suavemente.

Y mientras Selene sonreía frente a él, Louis mantuvo la mirada sobre ella unos segundos más. La amaba, eso era real. Pero había una parte de su vida que Selene no conocía.

Una parte que llevaba años construyéndose silenciosamente detrás de reuniones, viajes, fiestas y noches aparentemente normales.

Y mientras ella hablaba sobre el próximo viaje que quería hacer con él, Louis la escuchaba. Pero en su mente pasaban otras cosas que no eran los planes de un próximo viaje. Porque había algo que Louis Lanteri quería más que cualquier otra cosa. Algo que todavía no estaba dispuesto a contarle a nadie.

1
Ester Bacigaluppi
buenísima
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