Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 15
Al encontrar el hombre herido, sin importarle su ropa lo más mínimo, Catalina comenzó a rasgar su falda, buscando hacer unos vendajes improvisados para el hombre, debido a las múltiples heridas que su madrastra le había infligido a lo largo de su vida, algunas superficiales, otras no tanto, Catalina sabía lo que debía de hacer para detener el sangrado de la heridas de aquel joven, y estabilizarlo lo suficiente como para poder moverlo, y una vez lo hizo, volvió con él a rastras al ducado Bloemen, en donde lo llevo hasta su habitación para poder tratarlo mejor.
Arrastrar el cuerpo de Jared no había sido tarea fácil, pero Catalina lo había logrado, y una vez ambos estaban en la precaria construcción que Catalina llamaba refugio, Catalina volvió a revisar las heridas del joven y debía admitir que eran demasiado severas para que ella pudiera tratarlas; necesitan un médico, pero ¿cómo podría ponerse en contacto con alguno?
Cuando Amina fue a ver a Catalina, se sorprendió al ver al joven peligris inconsciente, pero antes de que pudiera preguntarle a Catalina quién era, la joven habló primero.
—Necesita un médico —le dice Catalina a Amira, y es que la joven pelimorada comienza a asustarse, ya que el joven comienza a tener fiebre.
- Creo que sé a quién llamar.
Sin perder tiempo, Amina va en busca de Aeson, un médico que ayudaba a quien lo necesitara; obviamente, usaron el hueco en la barda para hacer entrar a Aeson, quien, a pesar de lo peculiar de la situación, no hizo preguntas y, sin perder un solo segundo, comenzó a atender a Jared.
- Los vendajes que hiciste están muy bien hechos, no bromeo cuando te digo que eso lo salvo la vida, ya he limpiado y suturado sus heridas, te dejare medicina para la fiebre, te enseñare a dárselas aunque él no este consciente, debes de limpiar sus heridas todos los días para que no se infecten, también tiene un fuerte golpe en la cabeza, y es en realidad ese golpe el que más me preocupa, volveré en un par de días para ver como esta y que efectos tiene ese golpe en él – le explica Aeson a Catalina una vez termina de revisar a Jared.
—Gracias por todo —le agradece Catalina, a la vez que saca una de las joyas de su madre y se la entrega a Aeson a manera de pago.
Para Aeson deducir quien era ella y su situación no fue muy difícil, la decadencia del ducado Bloemen tras la muerte del antiguo duque y su hija era conocida por todos, así como lo rumores que corrían sobre su verdadera heredera, era más que obvio quien era Catalina, solo había que ver como la trataban los sirvientes que aún le servían a los verdaderos Bloemen, esta chica tenía muchos problemas, y el dinero que ganara vendiendo la joya que ella le ofrecía seguramente le serviría más a ella que a él, además viendo como le temblaban las manos era más que obvio que no deseaba desprenderse de ella.
—Eso no es necesario, no hay mejor pago para un médico que ver que sus pacientes se recuperan, pero si de verdad quieres darme algo más, dame una sonrisa; ese sería un pago más que suficiente —le dice Aeson, a lo que a Catalina se le llenan los ojos de lágrimas y, sin que Aeson se lo espere, lo abraza y, a pesar de sus lágrimas, Catalina le sonríe al peli azul.
—Tiene una muy linda sonrisa, entonces, si su amigo se despierta en mi ausencia, recuerda decirle mi tarifa —le dice Aeson a Catalina, separándose de la joven.
Tras eso, Aeson se fue y Catalina invirtió todo su tiempo en cuidar de Jared, quien estuvo más de una semana inconsciente. En ese tiempo Aeson iba a verlo cada tercer día. Durante ese tiempo, Aeson le enseñó a Catalina cómo nutrir a Jared mientras este estaba inconsciente, y cada uno de esos brebajes corrió a cuenta del médico, quien se negó a aceptar el pago que Catalina le ofrecía. Un total de 12 días después, Jared despertó, recordando tan solo su nombre.
Para Jared, despertarse en ese lugar desconocido fue desconcertante, pero no saber ni quién era fue peor. Catalina fue su mayor apoyo en ese tiempo; extendió una mano amiga hacia él, y consolándolo en su nueva soledad.
Ambos se hicieron muy cercanos en los días que siguieron; esos días se volvieron semanas y, en un abrir de ojos, pasó un mes desde que Jared despertó. Durante ese tiempo, Catalina lo ayudó a hacer distintas conjeturas sobre su posible origen, tomando como pistas algunos conocimientos que Jared tenía y el estado en que Catalina lo había encontrado.
Por esa época, Amina le informó a Catalina de la desaparición del príncipe, la cual coincidía con la aparición de Jared en los alrededores, pero al preguntarle a Amira por el nombre del príncipe, este no coincidía con el de Jared y, como Jared apareció vistiendo un traje de soldado, Catalina desechó que se tratara del príncipe heredero.
La heridas de Jared constaban de varios cortes en los brazos y en las piernas, en su mayoría superficiales, así como de golpes severos en brazos, piernas y torso, cuando Aeson reviso los golpes le pareció un milagro que no hubiera ni un hueso roto, pero lo más preocupante era el golpe de la cabeza, el cual le había causado la amnesia, y dos cortes muy profundos en el torso, uno cerca de corazón y uno en el área abdominal que lo había atravesado por completo, ambos cortes de milagro no habían tocado ni un órgano, lo cual le había permitido sobrevivir hasta la intervención de Catalina y la posterior revisión de Aeson.
Dichas heridas tardarían meses en sanar, pero, aunque el proceso no sería rápido, sanarían por completo, sin dejar secuela alguna, más que las dos cicatrices que le recordarían toda su vida lo afortunado que había sido.
El primer mes pasó sin ningún contratiempo, pero eso cambió con la llegada del segundo mes desde el despertar de Jared.
Desde el nacimiento de Catalina y Basil, las madres de ambos pensaron en unir a sus hijos en matrimonio, por lo que tras la muerte de Iris, la nueva esposa de Cane intento mantener esa promesa, pero ahora con su hija, algo que la emperatriz rechazo de inmediato, pero eso no impidió que madre e hija lo siguieran intentando, por esa razón, tras la desaparición del príncipe, y los posteriores rumores que comenzaron a correr sobre su muerte y de quien podría ser el siguiente heredero al trono, y si bien duque Lulet comenzó una campaña para impulsar a su hijo, el nombre que más sonaba era del de Oliver, al ser el sobrino de la emperatriz, esto llevo a ambas mujeres a cambiar su objetivo hacia Oliver, y es que aquella mujer estaba empecinada en hacer a su hija la siguiente emperatriz, esto solo provocó aún más críticas hacia ellas, por lo que no dudaron pagar su mal humor con Catalina.
Las mujeres fueron a buscar a Catalina junto a unos guardias de la mansión, los cuales la sujetaron mientras su madrastra comenzaba a flagelar su espalda con ayuda de un látigo. Jared, al ver esto, no dudó en defender a Catalina, relevando así su presencia en la mansión.
—Eres una zorra, teniendo a un hombre escondido; ahora sí estás acabada —le dijo aquella mujer, mientras con ayuda de los guardias arrastraban a Jared y Catalina hasta la mansión.
Jared se resistió al principio, pero sus heridas seguían siendo relativamente recientes, y aún estaba débil, así que dejo de oponer resistencia y prefirió mejor guardar su energía para más adelante en caso de que fuera necesario pelear, afortunadamente no fue necesario pelear, Cane vio en la situación la manera perfecta de al fin deshacerse de Catalina sin arriesgarse a perder el ducado, tacho a Catalina de inmoral y la expulso del ducado, haciéndola a ella responsable de ruptura, protegiendo así su posición.
Esto, lejos de ser una desgracia para Catalina, fue una bendición, ya que al fin se vio libre. Ese mismo día regresó por el agujero en la barda y recogió las pocas cosas que tenía y nunca más volvió.
Alguna vez paso por su mente vengar la muerte de su madre, pero conforme iba creciendo se dio cuenta que esos deseos de venganza solo acabarían con ella, sin aliados poderosos poco podría hacer contra su padre, así que mejor opto por seguir con su vida y honrar a su madre como mejor podía, siendo feliz, ya la vida se encargaría de hacer pagar a quienes estuvieron involucrados con su muerte, y es que el karma era el karma, y Catalina sabía que después de la muerte de su madre el ducado se vino abajo, muchos de los socios del ducado se retiraron y Cane nunca tuvo talento para administrar el ducado, y es que hasta el día de su muerte era el abuelo de Catalina quien manejaba los asuntos del ducado, solo era cuestión de tiempo para ellos se destruyeran solos.