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"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO"

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:6.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

"CORAZÓN DE CRISTAL, ALMA DE FUEGO" es una historia de segundas oportunidades, de la lucha por el amor verdadero frente a la adversidad familiar y de cómo un alma ardiente puede derretir el más frío de los corazones. ¿Podrán Serena y Julián superar los obstáculos, sanar sus heridas y construir un futuro juntos, o los secretos de su pasado y la oposición de sus hijos destruirán el imperio que han construido con tanto esfuerzo? Adéntrate en un mundo de ambición, pasión y redención, donde solo el amor más puro puede salvarlos.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA COBRANZA A LA DAMA

​La gala benéfica continuó entre copas de champán, valses diplomáticos y las constantes miradas furtivas de Julián, quien no soltó la mano de Serena en toda la velada.

Sin embargo, en cuanto la limusina privada cruzó los portones del Penthouse, el ambiente refinado de la alta sociedad dio paso a una tensión completamente distinta.

​En el ascensor privado que subía al último piso, el silencio entre ambos era denso, cargado de una electricidad que hacía que el aire fuera casi imposible de respirar.

​Julián mantenía la postura erguida, con la chaqueta del esmoquin desabrochada y las manos dentro de los bolsillos.

Su rostro aún conservaba un rastro de esa molestia posesiva que tanto había hecho sonreír a Serena durante la fiesta.

​Serena, en cambio, se quitó los pendientes de diamantes mientras el espejo del ascensor le devolvía la imagen de su prometido. Una chispa de picardía cruzó sus ojos avellana.

​—Sigues enojado —afirmó ella con voz suave, dando un paso lento hacia él mientras las puertas del piso superior se abrían.

​—No estoy enojado, Serena —respondió Julián con tono grave, siguiéndola hacia la penumbra del gran salón—. Simplemente, me pareció una falta de respeto la confianza con la que ese hombre pretendía agendar una cena a solas contigo.

​Serena dejó su bolso sobre la mesa de entrada y se giró despacio, desabrochando el primer botón de su traje de noche.

​—Te reíste de mí en frente de tus amigas —añadió él, acortando la distancia con paso firme, rodeándole la cintura con un brazo para pegarla a su cuerpo con una autoridad que no admitía replicas—. Te pareció muy divertido verme marcar territorio.

​—Me pareció fascinante —corrigió ella en un susurro ardiente, apoyando las palmas de las manos en el pecho de él, sintiendo el latido acelerado de su corazón—.

Pero si crees que tu arranque de celos en la gala no va a tener consecuencias, Julián Ocampo... estás muy equivocado.

​Julián enmarcó una ceja, mirándola con una intensidad que hizo que a Serena se le cortara la respiración.

​—¿Consecuencias? —mulló él con una sonrisa pícara y peligrosa en los labios—. ¿La Dama de Hielo pretende castigarme?

​—La presidenta del consorcio exige una retribución completa por tu numerito de posesividad —declaró ella, echando la cabeza hacia atrás mientras él le depositaba un beso mordaz e impetuoso en la curva del cuello—. Y el castigo empieza ahora mismo.

​Julián no esperó a llegar a la habitación principal. La cargó en brazos con una fuerza implacable que le sacó un pequeño ahogo de sorpresa a Serena. La deposito sobre el gran sofá de terciopelo del salón, despojándose de su chaqueta de esmoquin y de la pajarita con una urgencia febril.

​—Si este es el castigo, Serena... te juro que voy a estar celoso todos los días de mi vida —susurró él sobre sus labios.

​Lo que siguió fue una noche de rendición, devoción y una pasión desbordante que superó cualquier encuentro anterior. Julián se cobró cada sonrisa de Serena en la gala con una intensidad salvaje, poseyéndola con un ímpetu inagotable que no le dio tregua durante horas. Serena, lejos de resistirse, se entregó por completo al fuego de su prometido, envolviéndose en su juventud, su fuerza y su entrega absoluta, respondiendo a cada exigencia con la misma ferocidad hasta que los suspiros y el éxtasis dominaron la penumbra de la madrugada.

​A las nueve de la mañana del día siguiente, la luz del sol inundaba el comedor de la residencia.

​Serena intentó bajar las escaleras para asistir a una videoconferencia con el equipo legal de Madrid. Sin embargo, al dar el tercer paso, un temblor agudo en las piernas y un cansancio muscular abrumador la obligaron a sujetarse con fuerza del pasamanos de caoba, soltando un quejido entre dientes.

​En la parte baja de la escalera, Beatriz, que acababa de llegar para entregar unos documentos de urgencia junto a Constanza, se detuvo en seco al ver la escena.

​Beatriz se llevó las manos a la boca, abrió los ojos desorbitadamente y soltó una carcajada tan estridente que resonó en todo el vestíbulo de la mansión.

​—¡DIOS MÍO, SERENA! —exclamó Beatriz entre risas descontroladas, teniendo que apoyarse en el hombro de Constanza para no caerse del ataque de risa—. ¡Mírate! ¡Si ayer te reías de los celos del muchachito, hoy parece que te pasó por encima un tren de carga corporativo!

​—Beatriz... por favor, cállate... —suplicó Serena con las mejillas encendidas de un rojo carmesí, intentando dar otro paso con extrema cautela.

​—¡No puedo! ¡Es que es maravilloso! —siguió Beatriz, guiñándole un ojo a Constanza—. Miren a la implacable «Dama de Hielo», la mujer más poderosa del país, tullida en sus propias escaleras porque el prometido de treinta años decidió cobrarle los celos de la gala. ¡Eso no es un castigo, eso fue una ejecución!

​Constanza intentó mantener la compostura diplomática, pero terminó soltando una risita suave mientras le ofrecía el brazo a Serena para ayudarla a llegar al sillón del salón.

​—Debo admitir, Serena —sonrió Constanza con dulzura—, que a pesar de la caminata dificultosa, jamás te he visto lucir tan joven, tan radiante y tan llena de vida.

​Julián bajó las escaleras en ese momento, vistiendo un suéter azul marino impecable, luciendo fresco, descansado y con una sonrisa pícara y triunfante que no intentó disimular al ver a Serena en el sillón.

​—Buenos días, Beatriz. Buenos días, Constanza —saludó Julián con impecable educación, acercándose a Serena para servirle una taza de café caliente y besarle la frente con devoción—. ¿Cómo amaneció la presidenta de mi corazón hoy?

​Serena lo miró de reojo, fingiendo indignación mientras aceptaba el café, aunque la chispa de felicidad en sus ojos avellana decía todo lo contrario.

​—Amaneció necesitando un abogado para demandar a su prometido por exceso de ímpetu —respondió ella con una sonrisa radiante.

​Beatriz volvió a reír con ganas, levantando su copa de jugo de naranja hacia la pareja:

​—¡Brindo por los celos de Julián y por los castigos que dejan a la jefa fuera de servicio! ¡Que viva el amor y la fisioterapia!

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Isela Aguirre
excelente inicio autora
Magdalena Petrazzini
👏👏👏👏
Magdalena Petrazzini
Hermosa historia, me encanta la teama👏👏👏🥀
Magdalena Petrazzini
Wauu, que hombre👏👏
America Lopez
que cierre de capitulo tan intenso 🤭
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