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¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / ABO / Reencarnación / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Novela +18
Dante, un poderoso Alfa y líder de la mafia, entrega su vida para salvar a su amado omega, Kael, durante una sangrienta guerra entre organizaciones criminales.

Sin embargo, la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Elizabeth, una joven Alfa universitaria que murió durante el despertar de su poder. Ahora, atrapado en el cuerpo de una mujer, Dante solo tiene un objetivo: recuperar al omega que juró proteger y amar.

Pero todo ha cambiado.

Kael ya no es el omega indefenso del pasado. Ahora es un frío y brillante CEO, marcado por un accidente que lo dejó paralítico. Y, para empeorar las cosas, rechaza rotundamente a Elizabeth, pues asegura que jamás podría enamorarse de una mujer.

Dante no piensa rendirse.

No importa si ahora posee un cuerpo diferente, si el mundo entero está en su contra o si Kael lo odia. Para él, Kael sigue siendo su omega... y jamás permitirá que otro Alfa lo reclame.

Porque, aunque haya renacido como...

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 14 — NO LLORES KAEL

Kael tembló violentamente, el placer atravesándolo como electricidad.

—No… ahí no… —jadeó, pero sus caderas se movieron por instinto hacia sus dedos.

Elizabeth sonrió con satisfacción oscura.

Siguió masturbando su pene con fuerza mientras sus dedos entraban y salían de su ano, curvándose para tocar ese punto que lo hacía ver estrellas.

De pronto, ella subió hasta su cuello, lamió la piel sensible y luego hundió los dientes con fuerza justo en la unión entre cuello y hombro.

La mordida fue profunda. Kael gritó cuando la piel se rompió y la sangre caliente corrió por su pecho.

El vínculo se formó al instante.

Una oleada de energía lo invadió, conectándolo irremediablemente a ella.

Ahora Elizabeth era su Alfa.

Ahora le pertenecía.

Kael sintió el lazo cerrarse y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.

—No… —sollozó, la voz rota.

Dante… era el único…

Elizabeth se separó ligeramente, sus labios manchados de sangre.

Sus ojos brillaban de excitación al verlo llorar.

Le encantaba esa imagen: Kael vulnerable, marcado, llorando mientras su cuerpo temblaba de placer.

—No llores, Kael… —susurró con voz dulce y peligrosa, sin dejar de masturbarlo con fuerza.

Sus dedos seguían follando su ano sin piedad—.Incluso si ahora tengo este cuerpo… ahora eres mi pareja. Aunque no estés de acuerdo. Aunque luches. No hay nadie que me detenga.

Kael sollozaba, pero su pene palpitaba en la mano de ella, sus caderas moviéndose involuntariamente.

El placer era abrumador, el vínculo nuevo amplificaba cada sensación.

Elizabeth aceleró el ritmo, masturbando su pene y su interior al mismo tiempo, besando sus lágrimas, lamiendo la sangre de su cuello.

—Llora todo lo que quieras… —murmuró contra su oído, mordiendo el lóbulo—. Pero tu cuerpo ya es mío. Y muy pronto… te haré suplicar por más.

Kael echó la cabeza hacia atrás, gimiendo y llorando al mismo tiempo, atrapado entre el placer más intenso que había sentido en años y el dolor de haber sido marcado contra su voluntad.

Kael sentía que su mente se estaba rompiendo en dos.

No… no puede ser. Esto no está pasando. No otra vez.

El calor verde de Elizabeth se había filtrado hasta lo más profundo de sus venas, encendiendo cada terminación nerviosa.

Su cuerpo ardía.

Su pene palpitaba con fuerza brutal en la mano de ella, goteando sin control, mientras dos de sus dedos lo abrían por detrás con un ritmo cruelmente placentero.

—Para… —logró gruñir entre dientes, pero su voz sonó débil, ahogada.

Dante… lo siento. Lo siento tanto.

El recuerdo de su antiguo Alfa, el único que había tenido, le atravesó el pecho como un cuchillo.

Dante había sido fuerte, protector, el único que lo había marcado con consentimiento y amor.

Ahora esa marca sagrada se sentía contaminada.

Elizabeth había clavado sus dientes en su cuello y el nuevo vínculo se había sellado con sangre y energía.

Podía sentirla dentro de él, como cadenas calientes envolviendo su alma.

Elizabeth lamió la herida sangrante con lentitud, saboreando su esencia, mientras su mano subía y bajaba por su miembro con movimientos largos y apretados.

—Mírate… tan mojado, tan sensible —susurró contra su piel—. Tu cuerpo ya me acepta, Kael.

¡Mentira! Mi cuerpo está traicionándome. Esto no soy yo. No quiero esto.

Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas sin parar. Intentó empujarla con las manos, pero sus brazos temblaban sin fuerza. La energía verde lo había debilitado físicamente mientras multiplicaba el placer por diez. Cada caricia en su pene enviaba descargas eléctricas de éxtasis que le nublaban la mente. Cada vez que los dedos de ella rozaban ese punto profundo dentro de él, un gemido vergonzoso escapaba de su garganta.

—Ahh… maldición… —jadeó, odiándose a sí mismo.

¿Por qué se siente tan bien?

Debería doler.

Debería repugnarme.

Pero mi cuerpo… mi maldito cuerpo la quiere.

Elizabeth levantó la mirada y sonrió al verlo llorar.

Esa sonrisa lo enfureció y lo excitó al mismo tiempo.

—No llores, Kael —ronroneó, acelerando el movimiento de su mano en su pene mientras curvaba los dedos dentro de su ano, follándolo con más intensidad—. Incluso si luchas… incluso si me odias ahora… vas a correrte para mí. Y vas a hacerlo sabiendo que ya eres mío.

Kael apretó los ojos con fuerza, intentando bloquear las sensaciones.

No. No soy tuyo.

Nunca seré tuyo.

Dante era mi Alfa. Solo Dante.

Tú eres una maldita desgraciada.

Una… ahh, mierda…

El placer lo golpeó como una ola. Su espalda se arqueó violentamente contra el mármol de la bañera. Sus pezones temblaban sin control. Podía sentir cómo el orgasmo se acercaba, imparable, arrastrado por la energía verde y el nuevo vínculo que latía en su cuello.

—Elizabeth… te odio… —sollozó, pero su cadera se movió hacia adelante, buscando más fricción en su mano.

Ella rio suavemente, mordiendo de nuevo la herida fresca, enviando otra oleada de placer doloroso a través del vínculo.

—Ódiame todo lo que quieras. Tu coño trasero se está apretando alrededor de mis dedos como si nunca quisiera soltarme.

Kael gimió alto, avergonzado y excitado por sus palabras sucias. Las lágrimas caían más rápido.

¿Cómo puedo estar disfrutando esto?

Soy patético. Soy débil.

Después de todo lo que he pasado… después de perder mis piernas… ahora también pierdo mi autonomía.

Mi último pedazo de control.

Intentó pensar en Dael, en su hijo, en la imagen de familia normal que había tenido esa tarde en la playa. Pero el placer lo borraba todo.

Elizabeth soltó su pene solo un segundo para bajar más su pantalón y luego volvió a masturbarlo con ambas manos: una en su miembro, deslizándose rápida y resbaladiza, la otra follándolo profundo con tres dedos ahora.

—Vas a correrte, Kael. Quiero sentir cómo te rompes para mí.

—No… por favor… —suplicó entre sollozos, pero su voz se quebró en un gemido largo y desesperado.

El orgasmo lo atravesó con violencia. Su pene pulsó fuertemente, eyaculando chorros calientes sobre su propio abdomen y el pecho de Elizabeth.

Todo su cuerpo se convulsionó, el ano apretando los dedos de ella con fuerza mientras el vínculo nuevo brillaba con intensidad.

Kael lloró con más fuerza, cubriéndose el rostro con un brazo tembloroso.

Lo hice… me corrí para ella.

Traicioné la memoria de Dante.

Traicioné todo lo que quedaba de mí.

Elizabeth sacó los dedos lentamente, admirando cómo su entrada se contraía, vacía y ansiosa. Se inclinó sobre él, besando sus lágrimas, lamiendo la sangre de su cuello marcado.

—Shhh… mi hermoso Kael —susurró con posesividad feroz—. Esto apenas comienza. Voy a follarte hasta que tu mente también acepte lo que tu cuerpo ya sabe: que me perteneces.

Kael, exhausto, con el semen aún caliente sobre su piel y el cuello palpitando por la mordida, solo pudo sollozar en silencio mientras su mente gritaba de rabia, dolor y una traicionera y creciente necesidad.

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inuyasha/ Tomoe🦊
10/10
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu calificación y comentario, me hacen muy feliz.🫂
total 1 replies
Anajely Franco
Excelente bonita historia muy buena la trama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
Anajely Franco
que bonita historia y que bien que también lexon encontró el amor
rosanyelis mendoza
hermosaaa lindo final
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ay mi pobre Lexon 😭😭😭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Me agrada mucho Lexon 🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ooooh pero q golosa 🤭🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Con Dael ,kael nunca podría decir que no
🖤💜it's.me.ednerline🩵
no me gusta 🤭me encanta 👏🤭
rosanyelis mendoza
me siento ofendida cuando me dejan en suspenso 😂😂😂
rosanyelis mendoza
oyeee porque me lo dejaste solito, 😭
tampoco así, debe haber una forma de que le diga que es dante sin que no se vuelva loco
🖤💜it's.me.ednerline🩵: siii😭😭
total 1 replies
Anajely Franco
me gusta 👏
🖤💜it's.me.ednerline🩵
waaah😭 tan rápido terminé de leerlo
🖤💜it's.me.ednerline🩵
esta muy bueno 👏
Anajely Franco
una disculpa pero una cosa no me gusta y es que te refieres a el cómo ella cuando también es hombre aunque sea un Omega
rosanyelis mendoza: en el mundo del omergaverse, es normal que el el niño llame madre al padre gestante, por ese motivo ella investigo.
a algunos les incomodara, pero es una de las cosas normales dentro del mundo omergaverse, ya depende de la autora que desee modificarlo y ajustarlo a sus formas

pero Omega es madre y alfa o hasta beta es padre, ya que casi los únicos que pueden gestar son los Omega
total 6 replies
rosanyelis mendoza
bueno criatura como te va a dar explicaciones si estabas MUERTO MUERTESITO
Anajely Franco
está bueno el comienzo
Anajely Franco
vamos 👏
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