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A Tu Merced

A Tu Merced

Status: En proceso
Genre:Diferencia de edad / Amor a primera vista / Casada con el millonario / Matrimonio contratado
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fer.

Lía Aristizábal, una fotógrafa colombiana que llegó a España con el sueño de construir una nueva vida, decide convertirse en madre soltera mediante inseminación artificial después de alcanzar la estabilidad que tanto buscó. Sin embargo, todo cambia cuando descubre que los bebés que espera pertenecen al hombre más egocéntrico e insoportable que ha conocido.

Harold Veneti, dueño del imperio constructor más grande del mundo, siempre soñó con ser padre, pero jamás encontró a la mujer indicada. Lo que nunca imaginó fue que, por un error de la clínica de fertilidad, su esperma terminaría siendo utilizado para inseminar a una latina decidida a criar sola a sus hijos.

Obligados por el destino a compartir mucho más que unos bebés, Lía y Harold deberán aprender a convivir entre discusiones, diferencias y una atracción imposible de ignorar.
¿Podrá el amor surgir entre dos personas tan distintas… o sus personalidades chocarán demasiado como para estar juntos?

NovelToon tiene autorización de Fer. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 15

Lía

¿Debía responder a esa pregunta? Una parte de mí quería mantener silencio, quería evitar abrir esa puerta llena de recuerdos dolorosos y decepciones, porque... ¿y si lo que decía hacía que me odiara? ¿y si en lugar de entenderme se alejaba? Sentí miedo, pero cuando lo miré, vi esa sinceridad en sus ojos, esa calma que parecía invitarme a compartirlo todo, sin reservas. Supe entonces que lo mejor era abrirme, dejar que viera quién era realmente, sin esconder mis cicatrices.

—He conocido a muchos hombres, Harold... —dije con la voz baja, casi susurrando, como si pronunciarlo en voz alta fuera darle vida a cada historia pasada—. Bajitos, altos, algunos hasta de mi misma estatura. La mayoría eran mi tipo, sí, pero no me querían a mí realmente, no querían a Lía. Yo solo era... solo era comida para ellos.

Una sonrisa amarga apareció en mi rostro, recordando el vacío que cada uno había dejado. Sentí que las palabras se rompían en mi boca antes de poder completarlas.

—¿Sabes lo que se siente que nadie te vea como algo más que un pasatiempo? Que nadie te mire con ojos de amor verdadero, que nadie te vea como esposa, como madre de sus hijos... —Tomé aire, notando el peso que traía esa confesión—. Yo sí sé cómo se siente, Harold, y créeme, es lo más horrible que puedes hacerle a una mujer que sueña con tener una familia, con ser mamá, con ser esa persona especial para alguien. Y sí... —continué, bajando la mirada, sintiéndome vulnerable y expuesta—. Acostarme con muchos... no. No he estado con tantos, solo tres, en toda mi vida. ¿Y sabes qué es lo peor?

Solté una risa breve y amarga.

—Que los tres fueron... solo fue sexo, sin más. Los peores encuentros, los más vacíos. Ninguno se preocupó por mí, no les importé en ningún momento, ni siquiera en lo más íntimo. Que me hicieran sentir algo especial, sentir un orgasmo de verdad... eso lo sentí contigo, pero antes de eso... —Mi voz se quebró un poco y me detuve, tratando de recoger el coraje suficiente para seguir—. Nadie me dedicó tiempo ni amor.

Lo vi asimilar mis palabras, su rostro revelaba una mezcla de compasión y una leve tristeza. Me preguntó, con esa dulzura que casi duele cuando la encuentras después de tanto dolor.

—¿Por eso tenías tanto miedo cuando te dije esas cosas?

Sentí cómo los recuerdos afloraban con cada palabra, como si mi memoria se empeñara en hacerme revivir cada decepción.

—Sí, fue por eso —admití, dejando escapar una risa triste—. Eso mismo me pasó la última vez que estuve con alguien. Me dijo que quería una relación seria, que me respetaba, que pensaba en construir algo conmigo. Yo le creí, Harold. Me convenció de que podía confiar en él, así que le presenté a mis padres, me abrí completamente porque él decía que eso era importante para él.

Me quedé en silencio unos segundos, sintiendo cómo se instalaba la rabia que había querido olvidar.

—Pero solo fue una mentira, porque a los meses... —mi voz se quebró, y tuve que hacer una pausa para controlarme—. A los meses, encontró a alguien más, se comprometió sin dudar. Para él yo no fui nada, Harold. Sentí como si me hubiera arrojado al vacío, como si toda mi vida se viniera abajo, porque para él, como para todos... yo nunca fui ese algo importante.

Él tomó mis manos con ternura, y sus palabras llegaron suaves, como un bálsamo.

—No eres una cosa, Lía. No eres un objeto que se pueda tomar y dejar. Eres una persona.

Un suspiro escapó de mis labios, y asentí lentamente, reconociendo la verdad en sus palabras. Sentí una pequeña chispa de alivio, como si, al menos en ese momento, alguien pudiera ver más allá de mis heridas, más allá de mis miedos.

—Tal vez... —musité en voz baja—. Tal vez es justo eso lo que me costó tanto comprender.

Él dio unas palmadas suaves a su regazo, invitándome a acercarme, y sin dudarlo, me acerqué, sentándome sobre sus piernas, porque en ese momento sentía la urgencia de llorar y perderme en su abrazo. Rodeé su cuello con mis brazos, buscando consuelo, y él me sostuvo con una ternura que parecía reparar cada pedazo roto en mi interior.

—Una parte de mí agradece que ninguno de ellos te haya visto como yo te veo, ¿te imaginas si estuvieras comprometida y yo aquí… esperándote? —murmuró, acariciando mi muslo de una manera suave y llena de cariño—. A veces el destino es cruel, pero creo que también sabe lo que hace… por eso estamos aquí, juntos.

—Quizás tienes algo de razón —dije, asintiendo lentamente mientras sus palabras me llenaban de calma—. Tal vez no fue la manera, pero yo también debí ver las señales antes.

Él sonrió, una de esas sonrisas que iluminan la habitación.

—Eres muy terca, ¿sabes? —se burló suavemente.

Me reí, asintiendo de nuevo, esta vez con una sonrisa de resignación.

—Lo sé, mi mamá me lo dice todo el tiempo —respondí, con una risa suave.

Como si la hubiera invocado de alguna forma mágica, mi celular comenzó a sonar en ese mismo instante. Ese tono, específico, el que había reservado solo para ella. Harold arqueó una ceja mientras yo sonreía.

—Hablando del rey de Roma… —dije, levantándome de su regazo para responder la llamada.

Deslicé mi dedo por la pantalla, tomando aire antes de contestar.

—Hola, mamá, ¿cómo estás? —pregunté, tratando de sonar casual mientras Harold me hacía señas para que volviera a sentarme en sus piernas. Sonreí y regresé a ese lugar, sintiéndome, de alguna manera, completa y en paz.

—De verdad, hija, tú no duermes nunca, ¿no? —dijo mi madre, con ese tono de preocupación que conocía tan bien—. Y, dime la verdad, ¿al menos estás comiendo bien? Si las cosas allá se están complicando, si la estás pasando muy mal, deberías volver a casa, aquí estamos para ti.

Tragué saliva, sintiendo que mi corazón latía más fuerte. Mi madre tenía la habilidad de desarmarme, pero sabía que ya no podía guardar el secreto por mucho más tiempo.

—Mamá, estoy bien, de verdad, estoy más sana que nunca —mentí, aunque en mi corazón la verdad palpitaba con fuerza—. Pero… quería hablarte de algo importante. —Sentí cómo las palabras se atoraban en mi garganta, y el miedo me susurraba que no era el momento—. Mira… estoy viendo a alguien. Es alguien especial, y las cosas han cambiado mucho entre nosotros, hemos pasado a otro nivel.

El silencio al otro lado de la línea se llenó de tensión antes de que su voz rompiera el momento.

—Bueno, solo espero que te hayas cuidado… No vaya a ser un desconsiderado o peor aún… un desgraciado como esos otros.

—No, mamá… él es… —traté de hablar, pero mi voz se quebró—. Es un buen hombre. Lo juro.

Pero mi madre soltó una risa, esa risa seca que me hacía sentir como si hubiera vuelto a cometer un error.

—Mira, hija, lo siento, pero cuesta mucho creer en tu criterio. Siempre has tenido un gusto horrible en hombres. —Sus palabras eran como pequeñas dagas, y aunque dolían, sabía que en el fondo tenía razón.

Antes de que pudiera reaccionar, Harold, que estaba tan cerca de mí que había escuchado cada palabra, respondió con una firmeza que me dejó sin aliento.

—Pero yo no soy como esos otros, señora —dijo, con un tono de respeto y seguridad que nunca había oído en él—. Soy un buen hombre, y créame, voy a ser un excelente esposo y padre.

Abrí los ojos, sorprendida, sintiendo una mezcla de orgullo y emoción que me embargaba. Sin pensarlo dos veces, le extendí el teléfono a Harold, mi corazón latiendo con fuerza al ver cómo, por primera vez, alguien tomaba la iniciativa de defenderme ante mi madre.

En ese momento, me di cuenta de que, más allá de las palabras, él estaba ahí para mí, dispuesto a enfrentar cualquier cosa por nuestro futuro juntos.

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mariela
A esa arpía de la mujer de Luca hay que darle una lección porque no se sabe si el bebe es de él asi que se ponga las pilas y solucione porque Harold no dejara que dañe su relación con Lía y a su hijo.
Todo aclarado con la rueda de prensa Harold lo dejo bien claro es su esposa y esta esperando un hijo.
Melissa Bacallao
💪👏 bravo 👌,me encanta, sigue escribiendo👏👏👏 ánimo
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
La nefasta de la mujer de Lucas es una envidiosa de lo peor
mariela
Esa mujer de Lucas esta frustrada y envidiosa porque seguro quería cazar a Harold y se tuvo que conformar con el hermano ella filtro esa información para dañar la imagen de Lía ojala y ese bebe no sea de Lucas porque eres un ser maquiavélico haciendo daño.
nerialifer
💖💖💖💖💖💖
mariela
Y quien es ella para decir que sabe asqueroso si no te gusta no te lo tienes que comer todo porque "supuestamente" es el primer heredero hay que soportarla ubicate en tiempo y espacio bien merecido se lo tenia que Lia la puso en su sitio no deja de mirar a Harold es mas no le importa que la vean comiendose con los ojos a su cuñado.
Nairobis Cardozo Portillo
Me encantó la dosis de ubicatex que le dió a la nefasta a ver si así deja de molestar
Nairobis Cardozo Portillo
La esposa de Lucas da mala espina y es irrespetuosa
mariela
Esa mujer de Lucas es ordinaria y chabacana sin modales de educación y como comportarse es vulgar la propia putizorra que no sabe respetar al esposo y menos a su familia que asco.
Lía y Harold tan calienturentos los dos que tal hicieron el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y a Lía le dieron como timbre de ascensor en película de terror 🤣😂🤣😂🤣😂.
Yadira
Más capítulos porfavor esto cada vez se pone mejor
mariela
Algo aquí no cuadra la mujer del hermano de Harold le lanza una mirada de me gustas y Lía vio lo sintió y el hermano también que se trae esta mesera con razón le tienen distancia y adversion la suegra y la abuela.
Nairobis Cardozo Portillo
Está rara la relación del hermano de Harold y su esposa 🤔🤔
mariela
Me encanta esta pareja de Lia y Harold veremos que pasa en la cabaña con la familia Veneti.
Nairobis Cardozo Portillo
Está buenísima me encanta 👏👏❤️❤️
mariela
Será que la familia de Harold no querrá a Lía como esposa ese sueño que tuvo se hará realidad 🤔🤔🤔❓❓❓
Pero Harold ama demasiado a Lía y le importara un carajo lo que diga su familia.
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Harold es tú hogar, tú lugar seguro ❤️❤️
mariela
Lía así es le diste a la modelucha una bofetada con guante blanco y educación para que se ubique en tiempo y espacio.
Harold y Lía van paso a paso descubriendose con mucha confianza y sinceridad así que se construye las bases de un buen matrimonio me encanta esa complicidad.
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