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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:46.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15 — Miradas.

Hoy había una reunión entre noble en nuestra casa.

El salón estaba lleno antes de que yo terminara de bajar la escalera, las voces se mezclaban con la música suave y el movimiento de abanicos y copas marcaba el ritmo de una noche que no prometía descanso; cada paso que daba era notado, cada gesto evaluado, y ya no me incomodaba como antes, ahora lo esperaba, incluso lo utilizaba.

No miré a Erick al entrar, sabía dónde estaba sin necesidad de buscarlo, de pie junto a un grupo de hombres que hablaban de negocios con esa falsa tranquilidad que oculta ambición, su postura era la de siempre, recta, firme, sin esfuerzo visible, pero yo ya sabía que no todo en él era tan simple como parecía.

—Duquesa.

La voz me detuvo antes de avanzar más, giré con calma y encontré a uno de los nobles que había cuestionado mi presencia semanas atrás, su sonrisa era correcta, su inclinación justa, pero sus ojos ya no tenían el mismo tono de superioridad.

—Lord Hensley —respondí sin prisa—, no esperaba verlo tan temprano.

—No me habría perdonado perderme su llegada —dijo, acercándose un poco más de lo necesario—, se habla mucho de usted.

—Eso suele pasar cuando alguien deja de ser ignorado.

Una leve risa escapó de él, incómoda, pero sincera.

—Directa como siempre.

—No veo motivo para ser otra cosa.

No se apartó, al contrario, pareció más interesado, y no fue el único; otros se acercaron, algunos con curiosidad, otros con intención clara, y lo noté en sus preguntas, en la forma en que se dirigían a mí sin mirar a ningún otro, como si yo fuera el centro de algo que apenas empezaban a entender.

—¿Es cierto que revisó personalmente las cuentas del ducado?

—Sí.

—Eso no es común.

—Tampoco lo era la situación en la que se encontraban.

Las miradas cambiaban mientras hablaba, ya no era la joven que había llegado sin voz, ahora escuchaban, analizaban, medían cada respuesta como si buscaran una grieta que no encontraban, y en medio de eso, sentí otra mirada.

No necesitaba girarme para saber que era él.

—Duquesa —intervino otro hombre, más joven, con un tono que rozaba lo personal—, debo decir que no esperaba encontrar en usted… tanta firmeza.

—Eso dice más de usted que de mí.

Algunos rieron bajo, otros observaron con más atención, y cuando finalmente giré, lo vi.

Erick no se movía, pero su atención estaba fija en la escena, en mí, en cada palabra que salía de mi boca como si evaluara algo que no había considerado antes.

No aparté la mirada de él, tampoco sonreí, no hacía falta.

—Disculpen —dije con calma—, debo atender otros asuntos.

No esperé respuesta, avancé entre el grupo con la seguridad que había aprendido a sostener, sin prisa, sin dudas visibles, y cuando estuve lo suficientemente cerca de él, me detuve.

—Duque.

—Duquesa.

Su tono era bajo, pero no distante, y eso era nuevo.

—No me gusta verte rodeada de tantos hombres—añadió, sin rodeos—. Conmigo basta.

—Pero esto acabaría si tan solo le demuestras que soy tu mujer y que solo necesito de tu compañía.

No respondió de inmediato, su mirada bajó apenas hacia donde los otros hombres seguían atentos, luego volvió a mí.

—Con gusto.

Erick me besó con una intensidad que dejó algunos nobles incómodos. Luego tomó dos copas. Una para él y la otra...

—Sabes como me pongo con el vino.

Él sonrió con malicia.

—Por eso.

La tomé solo porque no quería demostrarle que puedo ceder ante él. Doy un sorbo que me llevó toda la copa.

—Entonces preparate está noche—Le dije.

Se enderezó, sin apartarse, pero sin invadir más el espacio.

—Bien. No te quejes mañana.

No añadí nada más, tampoco él, y sin embargo, el aire entre nosotros cambió, más cercano.

La noche avanzó entre conversaciones, miradas y juegos de poder que ya no me resultaban ajenos, respondía, decidía, incluso provocaba cuando era necesario, y eso no pasó desapercibido, especialmente para quienes antes me habían ignorado.

—Duquesa —volvió a acercarse el joven de antes—, me preguntaba si podría concederme un momento más privado.

—Depende de para qué.

—Conversación, nada más.

—Las conversaciones públicas son más útiles.

—No siempre.

—Para mí, sí.

Él sonrió, insistió, y cuando iba tomar mi mano, Erick apareció y le tomó la suya rápidamente.

—No, no, no, eso está mal, joven Richar. Nadie toca a mi esposa—dijo Erick, a mi lado. Luego le partió la mano con ese apretón.

Todos los invitados giraron al escuchar el grito de dolor. Sorprendidos con lo que él acaba de hacer.

Lo miré apenas.

—Pequeña advertencia para todos. Ella es mi esposa. No se toca, o le pasará algo peor que él. Y si quieren hablar con la duquesa que solo sea de trabajo. ¿Bien?

La mayoría asistió con miedo. Incluso las mujeres desviaron la mirada. No me importa. Porque demuestra cuál importante soy para él. De lo contrario, me hubiera echado a los lobos con facilidad.

Me acerqué a él, y le bese el cuello. Su reacción me hace pensar que no se esperaba eso.

Luego me miró y sonrió con ese deseo que conocía. Con disimuló me tomo una nalga y le golpeé la mano.

—Aquí no.—susurré un poco apenada.

—Esta bien.

Aún faltaba para que terminara la velada. Muchos de los nobles quería hablar con Erick. Pero él y yo nos retiramos por un momento con la excusa de tomar aire fresco.

Erick tomó mi mano, entrelazando nuestros dedos mientras me guiaba hacia un rincón más tranquilo del pasillo. Se detuvo frente a una gran ventana que daba al hermoso jardín, con su iluminación tenue y coloridas flores brillando bajo la luz de la luna.

Me tiró hacia él, besándome con fuerza y pasión. Su lengua se deslizó en mi boca, saboreándome mientras sus manos se movían por mi espalda. Me estremecí ante su toque, mi cuerpo reaccionando instantáneamente a su cercanía.

Con un movimiento fluido, me levantó, sus brazos fuertes sujetándome contra su pecho. Caminó conmigo hacia un pequeño estudio cercano, cerrando la puerta detrás de nosotros. La habitación estaba oscuro, con solo el destello ocasional del fuego de la chimenea iluminando el espacio.

Me sentó en el brazo de un sofá, mis piernas colgando hacia abajo. Sus manos encontraron el dobladillo de mi largo vestido, subiendo el material lentamente por mis muslos. Se arrodilló frente a mí, su rostro en línea con mi centro.

—Me arrodillo ante tí no solo rezarte.

Y con un gruñido bajo, desapareció debajo de mi falda, su boca caliente en mi intimidad. Grité ante la repentina sensación, mis dedos volando a sus cabellos. Su lengua se arremolinó alrededor de mi punto.

Continuó lamiéndome. Mi cabeza cayó hacia, mi cuerpo temblando hasta que llegué al maximo y placer.

Erick salió de debajo de mi falda, limpiándose la boca con el dorso de la mano para después pasar su lengua.

Sonrió, sus ojos brillantes con triunfo y deseo.

—No quiero pensar en regresar a esa fiesta— dijo, su voz ronca por la pasión—. Prefiero estar aquí contigo.

Le devolví la sonrisa, tirando de él para otro beso.

—Pero tenemos que volver. No podemos desaparecer para siempre. Duque

Con un suspiro resignado, me ayudó a ponerme de pie, arreglando mi falda. Tomó mi mano, guiándome hacia la puerta.

Mientras caminábamos por el pasillo, nuestro breve encuentro sexual persistía en nuestra memoria. Supe que nuestros ojos se encontraron una vez más, nuestros cuerpos traicionando nuestro deseo el uno por el otro.

Pero por ahora, el deber llamaba. Ambos teníamos que regresar a la fiesta y cumplir con nuestras obligaciones. Y aunque anhelaba sus brazos una vez más, sabía que este sería solo uno de los muchos recuerdos que compartiríamos juntos.

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Días después tenía una reunión con Lady Grimm, subí al carruaje y esta vez Erick no me acompañaría; su deber en el palacio lo llamaba y se fue antes de que saliera el sol, no sin antes dejarme bien satisfecha.

Masticaba una hierba para no quedar embarazada, era desagradable, pero sabía que era efectiva.

De repente el carruaje se detuvo de golpe, el cochero gritó y antes de que pudiera reaccionar, unos extraños irrumpieron, me sujetaron con fuerza y me golpearon hasta dejarme inconsciente.

1
Iliana Curiel
wuauuu autora esta prota es mi heroína, me sorprendiste y me encantó, gracias ❤️❤️❤️
Miriam Piedrabuena
Excelente!!!
✨️✨️🌹ERENCY✨️✨️
me ubieras espantado sí se estuviera haciendo paja,con el nombre de la Perra/Gabriela
Liliana Rivero
excelente historia hermosa gracias por compartirla con nosotras felicitaciones escritora sigue así exitos y muchas bendiciones 🥰🥰🥰🥰👏👏👏/Rose//Rose//Rose/
Paola Gonzalez
EXECELENTE!!💙
Aura Prieto MPH
😈
Tizarie
bueno,el dice que 'o hay ni hubo nada,pero porq actua asi la tal gabriela
Tizarie
😂😂😂😂🤭🤭🤭uuy papito ya pronto te dejara seco😂😂😂
Vianey Hernandez Ortiz
Súper hermosa Novela!!, sin relleno, con acción y romance❤️❤️❤️💯💯💯🎉🎉🎉
Ivis Medina
por eso siempre hay que trabajar bien..✨✨✨
Ivis Medina
y ella que va a saber??.. eso es probando.../Angry/
Vanessa Ibáñez Fernández
maravillosa historia, corta y sin relleno innecesario... felicidades autora otra linda novela
Paola Martiz
excelente historia me enacnto 👌👌🤗🤗
Paola Martiz
me gusta que ella no es ninguna tonta 👏👏👏🔥
Paola Martiz
y la cara y la manga olorosa 😁🤣🤣
Estrella Guadalupe Martinez Vera
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼me super encantó nuevamente tus historias son geniales muchas felicidades ❤️❤️❤️❤️❤️
Yoba OG
una historia genial!!! muchas gracias autora
Estrella Guadalupe Martinez Vera
bello capitulo ❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
tuvo miedo de perderla ❤️
Estrella Guadalupe Martinez Vera
la subestimaron por lo que entiendo si padre la educó bien la hizo fuerte pero con su madre
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