El peso de la vida a veces se manifiesta en las sombras más inesperadas. Un pasado turbio, marcado por la traición y la desesperación, dejó a Yerik en un camino solitario, cargando con un secreto que lo consume.
La vida, con su cruel ironía, le presentó una nueva batalla: la enfermedad de su hijo. Sin recursos y acorralado por la urgencia, Yerik se vio forzado a tomar decisiones que desafiaban su propio ser, buscando una luz en la oscuridad más profunda. Un acuerdo, una promesa, un futuro incierto que lo ataría a quienes le arrebataron la paz, mientras la esperanza de salvar a su pequeño se aferraba a un hilo delgado. Pero el amor de un padre es una fuerza indomable, capaz de enfrentar cualquier adversidad, incluso cuando el precio a pagar es el propio dolor.
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Cap 15: papá
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Después de salir del juzgado, Tavian se dirigió a su mansión. Al llegar encontró a Lioren furioso porque no había comido en todo el día y Yerik no estaba para atenderlo.
— Padre, ese maldito esclavo no me ha dado de comer y no está en la casa.
— Después me ocupo de él, ¿Dónde está tu madre? ¿No sé supone que había regresado a la mansión contigo?
— Mi madre recibió una llamada urgente y tuvo que salir. Padre, cuando ese maldito sirviente regrese, tienes que castigarlo.
Tavian le envió un mensaje a Yerik, sin embargo sus mensajes estaban bloqueados, al intentar llamarlo, el teléfono parecía estar apagado.
— Te haré algo de comer, cuando regrese ese imbécil le haré saber cual es su lugar y que no debe dejar el trabajo tirado.
Aún con su mano herida, el hombre fue a la cocina a preparar algo sencillo para su hijo. Al terminar, le sirvió y se sentó a su lado perdido en sus pensamientos.
— “ ¿Dónde está ese imbécil? ¿Acaso no sabe las consecuencias de incumplir el contrato?”
Pasado un tiempo, Leonela llegó a la mansión y saludó a Tavian y su hijo con un beso en la mejilla.
— Tavian, ¿Por qué no me dijiste que ya te habían dado la salida? Dejé a Lioren un momento en la mansión mientras su niñero regresaba.
— Madre, no menciones a ese maldito esclavo, cuando lo vea lo golpearé. Su deber es cuidarme y darme de comer.
— ¿No está en la mansión? ¿Lo enviaron a la cárcel?
— Ya salió de la comisaría, cuando se le pase el enojo regresará y lo castigaré por dejar el trabajo tirado.
— De acuerdo….. Tavian, creo que debemos contratar empleados, no me gusta como ese hombre me sirve, su comida es asquerosa y mi ropa la deja toda desarreglada.
— Mañana me ocuparé de eso, Yerik tiene que cuidar al 100% a Lioren.
Después de que Lioren comiera, Tavian fue a su habitación, pensando en dónde estaría Yerik. Un poco inquieto, salió de la habitación a buscarlo. Al entrar a la habitación, que ocupaba el hombre, vió que ya no estaba la foto que tenía en la mesita de noche y la cama estaba organizada. El hombre se dirigió al closet y al abrirlo, no había absolutamente nada.
— “¿Ese imbécil a qué está jugando?”— se preguntó furioso
Al ver el lugar desolado, el hombre comenzó a recordar, cuando conoció al chico por primera vez. Le había parecido un joven bastante atractivo, decidido y entregado a su deber. Sus recuerdos luego se fueron a cuando el chico estaba embarazado de Lioren, le parecía curioso verlo con el vientre abultado, Pero le emocionaba tener a su hijo. Sus pensamientos no se detenían y fueron a cuando vió a Yerik amamantando al pequeño Lioren.
— “ Debo hacer que cumpla con su contrato, debe volver a atendernos”
Al día siguiente a primera hora, Vincenzo junto a Yerik fueron al hospital para recibir el reporte y ver a Leo. Luego de todos los protocolos de seguridad, la pareja entró a la habitación, viendo al niño un poco demacrado.
— Leo, hijo mío, ¿Cómo te sientes?— abrazándolo con cuidado
— papi, te extrañé
— también extrañé verte, pero ya estamos juntos— sentándose cerca de él
— Me siento un poco mejor, aunque tengo mareo.
— Ya el médico me explicó, pronto estarás bien.
— Leo, eres muy valiente— agregó Vincenzo viendo a su hijo
— Señor Vincenzo, prometí salir bien de la cirugía para darles un abrazo.
Vincenzo se acercó y abrazó con cuidado al niño que permanecía acostado en la camilla. Al separarse del abrazo, se paró al lado de Yerik.
— Papi, dijiste que mi papá vendría después de mi cirugía, ¿Ya vino? ¿Quiere conocerme?
— Tu papá….— viendo a Vincenzo
— Hola Leo, yo soy tu papá— dijo el hombre tomándolo de la mano
— ¿De verdad es mi papá? ¿Es mi papá?— preguntó emocionado
— De verdad soy tu papá, estoy muy orgulloso de tí, eres muy valiente y fuerte.
— Papá, eres mi papá
— Lo soy, no te alteres demasiado, necesitamos que estés calmado para que te recuperes pronto.
— Lo siento, estoy muy emocionado por tener a mi papá.
— prometo que cuando salgas del hospital, haremos muchas cosas juntos.
— Gracias, papá.
En la mansión Beauregard, todo era un caos, Tavian no tenía su ropa preparada y planchada para ir a la empresa, Lioren gritaba e insultaba porque el agua de su baño no estaba a la temperatura que a él le gustaba, su uniforme estaba sucio, su maleta no estaba lista y para colmo no tenían nada que desayunar.
— Padre, ese maldito esclavo lo hace a propósito, despidelo de una vez y contrata nuevos sirvientes.
— Lo siento Tavian, aún no sé qué les gusta a ustedes y cómo deben organizarse sus pertenencias, tampoco sé cocinar.
— Hoy mismo contrato empleados para que se ocupen de todo. Por ahora lleva a Lioren al jardín de infantes.
— No sé dónde queda su jardín, además no lo puedo llevar con él uniforme sucio.
— entonces cuídalo y dale de comer a la hora indicada.
— Pero no sé cocinar
— pide a domicilio por hoy.
Dicho esto, el hombre salió de la mansión un poco molesto, parecía que su vida y la de su hijo no podían funcionar sin la presencia de ese sirviente.