Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 15
Tras la revelación de su hija, Griff ya no pudo disfrutar de la fiesta, pero aun así se quedo hasta que su hija decidiera irse, y es que temía que el hijo sinvergüenza de los Rigdom volvieran a abordar a su hija, y aunque si bien sabia que este ya se había ido, nada le aseguraba que no volvería.
- ¿Por qué tan enojado? – le pregunta Marcelo a Griff, mientras se coloca a su lado y le ofrece una copa de vino.
- Vete de aquí, no tengo tiempo para tus tonterías, aun estoy pensando en como hacerte pagar el numerito del baile, así que no te conviene hacerme enojar aun más – le dice Griff a su amigo, pero Marcelo no se va.
- Entiendo que sientas que te están quitando a tu pequeña, pero esto era algo que tenia que pasar tarde o temprano, ahora solo puedes estar allí para ella, apoyándola, amigo no tienes nada de que preocuparte, tu no criaste a una mujer débil sino todo lo contrario, y no hablo solo de su fuerza física, Amira es una mujer que no se deja de nadie, si por alguien debemos rezar, ese es el joven Rigdom, ya que si comete un solo error con Amira, que caiga en tus manos será lo mejor que pueda ocurrirle, ya que una mujer enojada, eso si da miedo – le dice Marcelo a su amigo, ofreciéndole nuevamente la copa, y esta vez Griff si la acepta – por nuestros hijos, por su futuro – brinda el rey con su amigo.
- Por nuestros hijos – responde Griff llevándose la copa a los labios, dando el primer sorbo.
- Y por que nuestros nietos lleguen pronto – dice el emperador, causando que a Griff se atragante con el vino.
- Considérate muerto – le dice Griff a Marcelo, una vez se a recuperado, a lo que el emperador huye de allí para refugiarse detrás de su esposa.
Por su lado Amira compartía el tiempo junto a Oliver y su ahora esposa, platicando muy feliz con sus amigos, pero mientras hablaba con ellos no dejaba de pensar en Herman, el hombre le había dicho que se había enamorado de ella cuando aun era niño, algo que para Amira no tenia mucho sentido, y es que ella no recuerda haberlo conocido en su niñez, y es que de haberlo conocido de niña, ella lo recordaría, no es que haya convivido con muchos niños, y es que sus únicos amigos eran los hijos de los generales de su padre y Oliver, no había nadie más, lo que la llevaba a dudar de las palabras de Herman, pero también estaba el hecho de que el peli azul parecía ser sincero, algo que desconcertaba a Amira, aquí había algo que se le estaba escapando y averiguaría que era, mientras tanto disfrutaría de ser cortejada por un hombre muy apuesto, que había llamado su atención desde el primer momento, y es que desde que lo vio, Herman llamo la atención de la peli coral, y el poder hablar con él solo hizo que su interés por él creciera, y es que a pesar de aun no comprender del todo las intenciones de Herman, de lo que Amira estaba segura era que Herman podría ser ese hombre que ella tanto había estado buscando, ese hombre con el que deseaba pasar el resto de su vida, al final Oliver y su abuela habían tenido razón, y solo tenia que esperar, esperar la llegada de Herman Rigdom.
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Al día siguiente, cuando apenas comenzaba a amanecer, Amira se encontraba en las puertas del palacio despidiendo a Oliver e Iliana, quienes viajarían de luna de miel, y estarían fuera por unas tres semanas antes de volver.
- Tengan un buen viaje y que se diviertan – le dice Amira a la pareja, mientras abraza a su amigo, le gustaría también abrazar a Iliana, pero la joven ya se encontraba dentro del carruaje.
- Así será, pero antes de irnos, toma esto, estoy seguro que ya has comenzado con tu propia investigación, pero como príncipe heredero tengo algunas ventajas a la hora de conseguir información sobre los nobles del reino – le dice Oliver a Amira mientras le entrega algunos papeles, los cuales Amira hojea y se da cuenta que en estos hay información sobre Herman.
Oliver tenia razón, después de volver de la fiesta, Amira le había pedido a sus hombres que investigaran a Herman Rigdom, ya que si pensaba hacer a Herman parte de su vida, debia de hacerlo informada, para así asegurase de que estaba tomando la decisión correcta.
- Que bien me conoces, esto era justo lo que necesitaba, gracias por hacer esto por mi, me siento mal por importunar tu noche de bodas – le dice Amira a su amigo.
- No debes de sentirte mal, no importunaste nada, fue mi secretario quién se encargo de reunir la información, mientras tanto yo disfrutaba de la mujer más bella que existe en Ópalo – dice Oliver con una sonrisa llena de satisfacción al recordar la noche con su esposa, pero sus pensamientos son interrumpidos de golpe.
- Como puedes ser tan descarado – le dice Iliana a su esposo, mientras su rostro se tiñe de rojo debido a la vergüenza y a los pies de Oliver esta el abanico que Iliana le arrojo para que este dejara de hablar.
Al arrojarle el abanico a Oliver, Iliana fue más visible para Amira, ya que la joven se asomo parcialmente del carruaje y Amira puede darse cuenta que a pesar del clima cálido, Iliana usaba un vestido todo cubierto, como si ocultara algo debajo de la ropa.
- Puedo ver que te la pasaste muy bien – le dice Amira a Oliver, ganándose una mirada fulminante de parte de Iliana – ya no digo nada – le dice Amira a Iliana mientras levanta las manos en señal de rendición – una vez más gracias amigo, si veo Alden también le agradeceré – termina de hablar Amira, dirigiéndose esta vez a Oliver.
Una vez más la pareja de amigos se abrazo, y después Oliver subió al carruaje junto a su amaba y comenzaron su camino.
- Oliver, Iliana, no olviden cuidarse, que nuestros hijos deben de crecer juntos – le grita Amira a sus amigos, cuando aun no están muy lejos.
- Eso tenlo por seguro Amira – le grita Oliver, quien se asoma por la ventana del carruaje – auch – se queja el príncipe, y es que Iliana lo golpeo con el abanico que este mismo le había regresado, después Iliana empujo a Oliver dentro del carruaje y ahora era ella quien se asomaba por la ventana, y sin importarle su dolor de espalda, producto de su intensa noche de bodas, Iliana le arrojo el abanico a Amira, dándole en el hombro a la chica.
- Ustedes son unos sinvergüenzas – grita la peli azul, y aunque intenta lucir molesta, su sonrisa la delata.
Amira se queda en la entrada del palacio hasta que el carruaje se pierde en el camino, y con una sonrisa levanta el abanico que le arrojo su amiga.
- Para ser una princesa sin formación en la batalla tiene una excelente puntería – se dice Amira así misma, para luego montar su caballo y volver a casa, tiene unos papeles que revisar.