Un día eres el soltero más cotizado, mujeriego y millonario y otro día te obligan a comprar una esposa.
Edward, pensó que lo tenía todo a sus veinticinco años pero le faltaba algo, una esposa, así que tendrá que comprar una o su fortuna se le irá de las manos.
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24.
[EDWARD]
Y entonces ahí estaba yo, cumpliendo un encargo de mi abuela, llevarle unas flores y un envoltorio con algo dentro a la madre de Woody, aquella mujer me había recibido con tanta amabilidad que me era imposible creer que ella era la progenitora de aquella chica de ojos claros que me estaba enloqueciendo y de la cual una vez más me estaba intentando convencer de que la dejara en paz.
La había ignorado por una semana, estaba trabajando desde casa, las ordenes para la empresa y la galería eran muy claras. No quería aparecerme por allá, así que solo fui en una ocasión pero ella no me vió, me encerré en la oficina toda la tarde, solo tenía autorización de entrar Grace o la chica del marketing que trabajaba junto con Grace, ni siquiera recuerdo su nombre, a diferencia de Grace ella sí era una mujer soltera, la había pillado mordiéndose el labio interior contra el bolígrafo en los labios mientras me miraba firmar una que otra cosa que necesitaba ser firmada por mi abuela.
¿Me la tiré?
No.
Le pedí a Grace que por favor se encargara ella misma de entrar a la oficina y no aquella chica que estoy seguro si tan solo yo la hubiera mirado de más, me hubiera bajado los pantalones en cualquier esquina.
M': Cariño, ten más cuidado.- dijo la madre de Woody consiguiendo traerme a la realidad.
Su hija estuvo a nada de tirarme el jugo encima.
Se veía algo nerviosa, en cuanto arrastré la mirada hacia ella lo comprobé.
Woody: Lo siento.- dijo ella sentándose en frente de mí.
M': Espero te gusten los macarrones con queso, Edward.- dijo amablemente sentándose también.
Woody se había cambiado de ropa. La había visto por el rabillo del ojo desaparecer escaleras arriba mientras seguía de espaldas en el sillón.
Traía el cabello igual, recogido cómo siempre. Unos pantalones cortos y una blusa de tirantes, se veía tan sencilla pero tan hermosa a la vez.
Edward: Claro.- dije pasando saliva mirando mi plato, había estado mirando a Woody de más, me obligué a actuar algo lejano a estar interesado en ella una vez más.
M': ¿Cómo es qué Agnes no está en la ciudad?
Edward: Trabajo.- respondí hundiendo el tenedor en los macarrones con queso cuando ella empezó a comer, de hecho su comida era un poco más saludable, verduras y jugo verde. Creo imaginar que lleva una dieta estricta por su enfermedad.
Woody yo estábamos comiendo lo mismo.
M': Buen provecho.- dijo ella cuando vió mis intenciones de empezar a comer.
Woody seguía sin decir una palabra desde hace un buen rato cuando había llegado.
Esto ya era incómodo para mí. Ella me miraba, más no salía una sola palabra de su boca y eso me estaba jodiendo.
Comimos en silencio los tres, la madre de Woody me sonreía de vez en cuando de manera amable, era tan agradable sentir tanta amabilidad proveniente de ella cuando su hija me mostraba todo lo contrario. Siempre se mostraba a la defensiva.
Tres golpecitos se escucharon en la puerta.
M': Me disculpan un momento.- dijo poniéndose de pie y yéndose hacia la puerta principal por donde yo había entrado hace un rato.
Woody mantuvo clavados sus ojos en el plato vacío. La pequeña y acogedora sala se volvió pequeña para mí en ese momento.
Woody: Levantaré los platos.- dijo poniéndose de pie sin siquiera mirarme.
Edward: Te ayudo.- me ofrecí inmediatamente poniéndome de pie.
Woody asintió sin siquiera mirarme.
En un silencio sepulcral le ayudé a recoger y luego la acompañé a lo que parecía ser la cocina.
Woody: Gracias.- dijo sin siquiera mirarme por enésima vez.
Asentí lentamente incómodo por su silencio y por no poder tener su mirada sobre mí en un buen rato.
¿Quizás debería dejarla en paz?
Quizás debería tomarme este momento cómo una clara señal de que la deje en paz de una vez por todas.
Me dispuse a salir de la cocina sin decir más pero entonces ella habló antes de que yo pudiera perderme hacia la sala.
Woody: Edward.- dijo mi nombre.
Edward...
Oh, joder, tu nombre en su boca...
Lo sé, tiene un poder sobre mí que no logro descifrar.
No respondí ni tampoco me giré.
Woody: Gracias por visitar a mi madre y cumplir con tu misión de traerle el libro y las flores.- dijo sin siquiera darse la vuelta.
Edward: Tu lo has dicho, estoy cumpliendo con una misión.- me limité a responder.
Avancé un paso más antes de que volviera a decir mi nombre.
Woody: Edward.
¿Qué es eso?
¿Qué?
Eso qué se ha levantado entre tus pantalones.
No empieces.
Oh, te la pone dura de solo escuchar tu nombre en su boca ¿Eh?
Pasé saliva.
Edward: ¿Si?
Woody: Gracias por respetar mi petición de no volver a venir en las noches.- dijo a mis espaldas. Estoy seguro de que esta vez sí se había girado, ya que, pude sentir su mirada sobre mi espalda.
Edward: Tranquila, todo ha quedado muy claro para mí.- me limité a responder.
Apreté mis labios y se me tensó gran parte de mis músculos.
Ella me acababa de agradecer por no molestarla más.
Woody: Claro, Jessica es tu nueva distracción ahora.- alegó en un tono que no logré descifrar.
Un momento...
¿Qué Jessica qué?
¿Acaso fue ella la chica que al parecer salió corriendo de los baños?
A ver, Pool me tachó de guarro por estar metiendo mis narices donde no me habían llamado, pero la cosa es que eso no era cierto, me fui a casa a darme una ducha y volví para hablar con mi abuela.
¿Fue ella? ¿Fue Woody?
Pool dice haber escuchado pasos salir corriendo de los baños.
Un momento...
¿Acaso ella imaginó que era yo quién estaba allí?
Hundí un poco el cejo analizando todo, mi silencio se extendió atando cabos.
Sí, definitivamente fue ella.
Para pensar algo así es porque claramente escuchó la situación en los baños.
Y entonces me giré para mirarla, su rostro ya hacía neutro e inexpresivo.
Edward: Jessica está soltera ¿No?.- dije aprovechándome de ello.
Woody se quedó viéndome de manera que no conseguí descifrar.
Woody: ¿Te tiras a las chicas de tus amigos?.- preguntó en un tono frío con una pizca de veneno en sus palabras.
Edward: Ella no está saliendo con Pool y a Pool no le importa en lo absoluto si yo...
Woody: Ella no es un objeto que ambos puedan utilizar.- espetó en un tono molesto.
Edward: Creo que eso debería decidirlo ella ¿No crees?.- encajé una ceja ligeramente.
Su cara se puso algo tensa ante mi comentario.
Woody: Eso no te da derecho de expresarte así de ella.
Edward: ¿Así cómo?.- pregunté hundiendo el cejo.
Woody: Así, cómo si fuera un juguete.
Edward: Pues yo te voy a decir una cosa, Woody. Eso ya es problema de ella.- avancé un paso hacia ella.___ Lo que haga o dejemos de hacer no es problema tuyo, ni de Pool, ni de nadie más que de nosotros los cuales nos entendemos en la cama.- dije en un tono muy claro antes de girarme para salir de allí.
Pero entonces ella fue más rápida que yo, ya que se atravesó en mi camino y colocó una de sus manos sobre mi brazo.
Mi corazón se aceleró un poco, esto era tan de imprevisto, no lo vi venir y eso me asustó como todo un crío de trece años cuando lo descubren visitando páginas que no deberían visitar cuando todos duermen.
Woody: Ni se te ocurra hacerle daño, Edward.- me advirtió con su mirada sobre la mi, la suya chispeaba molestia.
Edward: No pienso hacerlo, Woody. Ella y yo quedamos en que cada quién puede hacer lo que sea, con quien quiera y cuando quiera. Ninguno de los dos se está tomando esto en serio, cálmate.- dije dando un paso atrás para liberarme de su mano sobre mi brazo la cual me estaba desencadenando todo tipo de cosas en mi.___ Pero gracias por preocuparte por ella, digo, por nosotros. Eso demuestra lo buena amiga que eres.- sonreí un poco. Por dentro me estaba muriendo de risa por todo lo que acababa de inventar, claramente.___ Pero quiero que sepas y entiendas que todo es sexo y diversión, nadie está enamorado de nadie, simplemente se trata de pasarla bien y de saciar las ganas del otro.- dije clavando mi mirada en la suya. Vi con determinación cómo apretó un poco sus labios y pasó saliva.___ De cumplir todas las fantasías sexuales que el otro tenga.- dije en un tono algo divertido.___ Así que ahora ya lo sabes.- coloqué mi mano sobre uno de sus hombros.___ Puedes quedarte tranquila. Gracias por tu preocupación, te voy a pedir que no interfieras en nada, ya conoces como es Jessie, no le gusta que nadie se entrometa en sus cosas.- le ajusté un poco el hombro cómo una muestra de agradecimiento por su preocupación, le guiñé el ojo antes de decirle.___ Sin embargo, no puedo dejar pasar desapercibido tú gran interés por el bienestar de ella, así que se lo contaré el lunes, le contaré lo buena amiga que eres. La buena amistad que tiene a su lado.- dije antes de ahora sí abandonar la cocina.
En cuanto di la vuelta no pude evitar esbozar una sonrisa burlona ante la satisfacción que me dió dejarle en claro que ya no me interesa en lo absoluto.
Aunque, debo admitir que no logro descifrar su tono de voz y la manera tan hostil en la cual me había mirado.
¿Acaso ella está...?
No, imposible.
¿Imposible por qué?
Solo sé qué es imposible. Ya está.