Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
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Capítulo XVI
¡Al fin llegamos! Seguía gritando Cindy. Con las piernas algo temblorosas. Ella apenas podía dar unos pasos. Sin sentir que se iba a caer. Victoria pasó un tiempo más dentro del auto. Tratando de calmarse. Cosa que al fin hizo. Salió. Respiro hondo y no ayudó a Cindy a entrar a la tienda. Mientras le pedía disculpas por la forma tan estúpida y descuidada de manejar. Cindy solo sonrió y dijo que estaba bien. Solo que no lo volviera a hacer. Que si lo hacía. Le pondría un castigo. Y con cara de perro regañado. Victoria asintió bajando la cabeza.
Las empleadas al verlas, empezaron a murmurar. Las atendieron. Pero las seguían Con la mirada. Hasta que por fin llego el momento de pagar.
—Una docena de conjuntos de ropa interior. Y una blusa y una falda de temporada. ¿Eso era todo? —hablaron las dos a la vez.
—sí. —hablo Victoria.
—muy bien, ¿efectivo o tarjeta?— hablo una de las empleadas.
—efectivo.
—muy bien. Son $500 dólares.
—¿dolores? Ya veo que sí. Ja, ja, ja.
—Ja, ja, ja. Qué graciosa señorita. Este... ¿Va a necesitar algo más para su pareja? —hablaron las dos empleadas.
—¿Eh?
—sí. Es que, no es por ser metiches. Pero, cuando entraron. Parecía que estaban peleando. Y tenemos algunas cosas que podrían ayudarle a contentarla. —hablaron nuevamente las dos empleadas.
—¿Eh?
—ya terminé de cambiarme. ¿Pagaste todos verdad?
—sí... Son bueno... Creo que no es necesario. Ya... Veré yo una forma de solucionarlo.
—está bien, como usted diga. Gracias por su compra. —las dos volvieron a hablar a la vez.
—¿?—Cindy solo las veía totalmente confundida.
—gracias. Esperamos que todo se arregle. —las dos hablaron nuevamente.
—gracias... —sonrió.
Salieron de la tienda. Victoria decidió llevar la bolsa de ropa. Era una forma de disculpa y para demostrar que también tenía algo de caballerosidad en ella. Cindy estuvo preguntando sí no le era problema ella le dijo varias veces de que no. Tratando de verse fuerte.
Siguieron viendo otras tiendas a pie. A petición de Cindy, quien pensaba que caminar era mejor que andar en auto y que después regresarían en él. Victoria no tuvo opción más que aceptar y seguir a su querida compañera a donde ella quisiera ir.
—¿no estás cansada? —hablo victoria.
—no, la verdad no. Me siento muy bien. Caminar cae muy bien al cuerpo. Y a tu salud.
—sí. Lo sé. Es muy beneficiosa para la salud y todo eso. Pero yo ya estoy cansada, llevamos cerca de dos horas caminando de aquí para. Quiero descansar y tener no pensar en tu lindo trasero.
—¿Eh?
—¿Eh?
—¿Qué fue lo que dijiste?
—¡Ah! Este yo... Yo... Bueno, quiero decir. Ah... Qué así no pensar en el almuerzo.
—¿el almuerzo? ¿En serio dijiste eso? Por qué lo que acaba de escuchar no era eso. ¿Cierto?
—ah... ¿Qué tanto oíste? —roja como tomate.
—dijiste mi lindo trasero. ¿Te referías a mi trasero verdad?
—ah... Ja, ja, ja. Lo siento. —agacha el rostro.
—está bien, piensas que es genial que tenga un buen trasero, ¿Cierto? No diría lindo. Pero sí genial.
—ah... Sí. ¡¡Eso es!! Yo pienso que tienes un buen... Trasero. Muy Rico diría yo. —dijo eso último en voz baja.
—¿Ah? ¿Dijiste algo?
—no, fue algo para mí misma. ¡tranquilizate! No Puedes seguir pensando así. Estoy actuando como una pervertida. Vamos victoria. No dejes que eso te gane. Dije que la enamoraría por completo de forma limpia y segura. No como se me de la gana. Je, je. —hablando en su mente.
—Oye, ¿te pasa algo?
—¿Ah? Ah, no, nada. Solo estaba pensando en unas cosas de las que me acorde y por eso no estaba prestando atención.
—ah, ¿Y de qué era?
—¿de qué era?
—sí.
—bueno... Era sobre unos asuntos que no logré resolver por completo en el pasado. Pero, creo que ahora no tienen importancia.
—oh, ya veo. Que bien. Me alegro de que ya no sea problema para ti..
—gracias.
—es un gusto. Oye, ¿podemos comer algo?
—claro. —Viendo la hora. ¿Son Las tres? ¿Tanto caminamos?
—así parece, yo siento que acabamos de salir hace poco. ¿Cómo a qué horas salimos?
—bueno... Eran las once. No, las doce. ¿No hemos almorzado cierto?
—sí. Aunque al principio no sentía ganas de comer nada. Pero ahora sí.
—claro, el andar de tienda en tienda, nos hizo olvidar la hora de la comida y hasta ahora es que se hace presente.
—Tienes razón.
—¡bien ¿qué quieres comer?
—no lo sé, ¿algún lugarqué recomiendes?
—no conozco ninguno aparte de al que fuimos a cenar. Llevo el mismo tiempo que tú aquí.
—es cierto. Bueno, ¿por qué no seguimos caminando? Quizás encontremos un lugar que nos llame la atención y tenga rica comida.
—está bien, vamos.
Continuaron su camino en busca de un restaurante o lugar que tuviera buena comida pasaron por varios lugares. Pero la comida se les había acabado. Fue una lástima. Siguieron hasta que llegaron a un lugar. Todavía tenían comida. Entraron y esperaron a ser atendidas cosa qué no pasó. Victoria estaba poniéndose furiosa. Mientras Cindy se levantaba y fue directo a donde atendían. Pregunto que había de comida. Le dieron la información. Pregunto a victoria cuál quería y los pidió. Diez minutos después ya tenían sus pedidos servidos junto a un delicioso jugo natural.
Mientras disfrutaban de su comida. Cindy no pudo evitar el volver a pensar en sus padres y lo que estuvieran haciendo. Y que posiblemente fuera estar buscándola por el pueblo. Lo cual hacían. Pero mucho más cerca de lo que creía.
—ah, que bueno que ya hemos comido. —máx. hablo.
—gracias por la invitación, pero no tenías que llevarnos a este restaurante. —hablo el papá mientras salían del restaurante donde estuvo Cindy y victoria antes.
—no tienen por qué sentirse mal. Por esto. Yo los traje hasta aquí y yo los invité. Así que no hay ningún problema para mí. Bueno, ¿dónde te habrás metido Cindy?
—¿y si no se encuentra aquí? —hablo la mamá.
—no algo me dice que ella anda por aquí. Siento que es así.
—¿en serio? —pregunto el papá con mucha expectativa.
—sí. Siento que sí. No pienso moverme de este pueblo hasta estar convencido. Si me equivoco lo aceptaré y volveremos a casa. Y yo al trabajo. Pero seguiré con su búsqueda por medio de algún detective o algo así.
—¿en serio? —hablo la mamá?
—sí. Es en serio. No descansaré hasta encontrarla.
—espero que así sea. Sigo preocupado por ella y mi mujer también. Y gracias a ti. Podemos tener una forma más fácil de búsqueda. Aaaah, espero se encuentre bien en verdad. Ya quiero abrazarla y decirle cuanto la quiero y la extraño.
—yo también. Quiero ver nuevamente a mi hija. Y tenerla en mis brazos y hacerle saber que mamá nunca la dejara sola... —mirada sería.
—vaya. Estoy seguro que esas palabras le llegarán tarde o temprano... Aaaah, ¿por qué te escondes Cindy? ¿Por qué...? —mirada al cielo.