Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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15. Despertar
𝗣𝗼𝘃 𝗔𝗹𝗶𝗰𝗶𝗮 𝗟𝗼𝘂𝗶𝘀
Sentia en mi cuerpo una calidez, sentía paz. Como si fuera una pomposa nube flotando en un cielo azul, pero de repente llego a mi mente aquel recuerdo, un dolor electrizante en mi pecho, como si no pudiera respirar y todo volvio a mi mente.
— ¡Alejandro! — me levante rapido y abri los ojos, estaba rodeada de medicos y doncellas.
— Alteza tranquila, recuéstese, la estamos revisando.
— ¿Como esta el?... Como... ¿Como esta el emperador?
— El emperador esta bien, esta descansando
— ¿Estan seguros? Yo lo vi, no estaba bien.
Todo mi cuerpo temblaba, tenia miedo, mucho miedo, estaba frenetica, necesitaba levantarme y ir a buscarlo, pero estas personas no me soltaban
— ¡Dejame ir!... Yo... Necesito saber que esta bien.
— Esposa — ahi estaba Remus — Tranquila, deja que te revisen.
— No, no, yo estoy bien, deben ir a verlo a el, a el emperador — respondi frenética.
Remus me veia con el ceño fruncido, intentaba tomarme de los hombros, pero yo no dejaba de moverme.
— Alteza, tranquila, el emperador esta bien, yo soy su mano derecha, el esta descansando. Estoy aqui para asegurarme que usted esté bien por orden del emperador. Deje que los medicos hagan su trabajo, su majestad esta bien, solo necesita descansar.
Era el, aquel chico que siempre estaba con alejandro, lo vi y al fin pude respira, el estaba bien, todo estaría bien. De repente todo se volvió negro de nuevo
Cuando abri mis ojos de nuevo, aqui estaban todos, Remus, sus padres y mis hermanas.
Remus estába mi lado y tomaba mi mano.
— Esposa has despertado. ¿Como estas? ¿Necesitas algo?
— Estoy bien, Alteza.
— Estuviste, a punto de morir. Yo... Estaba muy preocupado.
Yo lo mire, Remus estaba extraño desde aquella noche que vino borracho. ¿Acaso el ángel de la culpa habia poseido su cuerpo?
Todos estabamos en silencio cuando tocaron la puerta, abrieron y ahi estaba el. Se veia desaliñado, me sonrio y inmediatamente yo le sonreí, el estaba bien.
— Su majestad, esta bien. Me alegro mucho — susurre sonriendo.
— Yo estoy bien princesa. ¿Como esta usted?
— Estoy bien majestad, todavía siento la electricidad en mi cuerpo, pero tambien siento un fuego abrazador. Muchas gracias por salvarme.
El se acerco, se arrodillo a mi lado y tomo mi mano, su mano estaba tan calida, como el sol en verano.
— Tu me salvaste, jamas podria dejarte morir.
Yo solo rei — Entonces estamos a mano, majestad.
— ¿Ha sentido algo raro?
Eso me hizo pensar, desde que desperte la primera vez, sentia como si tuviera algo atado a mi pecho, no podía verlo ni tocarlo, pero podia sentirlo claramente.
— Si yo... Siento como si tuviera un cordon atado a mi pecho, no se como explicarlo. ¿Usted sabe si tiene que ver con el rayo que impacto en mi pecho? No se mucho sobre ese tipo de magia.
El solto un suave risa, casi risueña — Eso me sorprende princesa, tu magia es muy fuerte, solo una maga de clase alta podria usar su magia para congelar un cuerpo completo.
Eso me hizo sonreir, el sabia que mi magia es mucho mas fuerte de lo que mostré ante todos, el me habia entrenado.
— Gracias por el alago majestad
— Contestando a tu pregunta aquel cordón atado a ti es mi magia, tuve que conectar nuestras almas para que tu cuerpo pudiera vivir a través de mí.
Ni siquiera tuve tiempo de sorprenderme, porque su madre grito con fuerza
— ¿Que?
Sabia lo que eso significaba, habia estudiado sobre eso, nuestras almas quedarían atadas de por vida, cada vez que alguno de los dos se debilitara o sufriera alguna herida, se curaría con la magia y la vitalidad del otro. No sabia que tan bueno habia sido eso.
— ¿Que hiciste, Alejandro? Eso significa que tu alma esta conectada a la suya, si ella muere tu moriras.
— Y si yo muero ella morira tambien.
— ¿Que? — Ahora remus — ¡¿Como pudiste?! Ahora si llegas a morir, mi esposa morira.
— Eso que importa ahora — replico su madre — Si ella muere, el morira. Es el emperador, mi hijo. ¡Esto es una estupidez! Debiste dejar morir a esa niña caprichosa, ella no debió meterse en la pelea, las mujeres no se meten en cosas de hombres.
Él se levantó como resorte, con aquella aura amenazante.
— Entonces. ¿Que querías? ¿Que dejara que esa rayo impactara en mi? No vi a nadie mas intentando salvar a su emperador, ninguno hizo nada, solo ella tuvo la valentía de venir a salvarme. Si todo lo que va a salir de tu boca sera estupido e inútil, entonces mejor no hables.
Ella se quedo callada, lo miraba con una expresión de dolor y incredulidad, talvez habia sido duro, pero el tenía razon. Todos vieron ese rayo ir hacia el y nadie hizo nada, se supone que unas horas antes estaban jurando lealtad a su emperador unas horas después cuando el estuvo apunto de recibir un impacto grande a su corazon nadie hizo nada.
— No le hables asi a tu madre Alejandro — replicó su padre.
— Entonces que no siga diciendo estupideces.
— ¿Que vas a hacer? ¿Eso se puede quitar? Tu iras a la guerra y mi esposa estara en peligro.
Jamas lo dejaría ir a la guerra solo, sabia que lo que estaba pensando hacer sería cuestionado por todo el mundo, pero yo sabía que ir a esa guerra solo seria una ganancia para mi, todo el mundo conocería mi verdadero espíritu y tendría logros que me darian el poder de divorciarme de mi inútil esposo.
— Yo ire con el — afirme.