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Entre Sangre Y Cenizas

Entre Sangre Y Cenizas

Status: En proceso
Genre:Mafia / Romance
Popularitas:843
Nilai: 5
nombre de autor: Ailed Dayana Araujo Medrano

En Valdoria, donde la mafia controla cada sombra de la ciudad, dos almas rotas se cruza sin saber que sus pasados están unidos por sangre, traición y secretos enterrados.


lo que empieza como desconfianza se convierte en un vínculo imposible de romper.... incluso cuando la verdad amenaza con destruirlo todo.

NovelToon tiene autorización de Ailed Dayana Araujo Medrano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El extraño de la lluvia

Alex llevaba casi una semana viviendo en la mansión Marzanto y seguía sin acostumbrarse.

Las habitaciones eran demasiado grandes.

Los pasillos demasiado largos.

Los guardias demasiado atentos.

Y Ian demasiado Ian.

Aquella mañana había conseguido algo que consideraba una victoria personal: salir de la mansión durante unas horas.

Después de insistir durante varios días, Ian finalmente había aceptado.

A regañadientes, por supuesto.

—Solo unas horas —había dicho.

—No soy un prisionero.

—Debatible.

—Eres insoportable.

—Lo sé.

Y así había terminado la conversación.

Lo que Alex no sabía era que Ian había dado instrucciones para que uno de los guardias lo vigilara discretamente durante toda la salida.

Muy discretamente.

Lo suficiente para que Alex no lo notara.

O al menos esa era la idea.

La tarde transcurrió sin problemas. Alex caminó por algunas calles del centro de Valdoria, entró en una librería, visitó una cafetería y simplemente disfrutó de algo que extrañaba mucho: sentirse normal.

Durante unas horas consiguió olvidarse de los Laurent.

Olvidarse de Alexei.

Olvidarse de La Noche Gris.

Y olvidarse de las personas que parecían perseguirlo.

Pero la tranquilidad nunca duraba demasiado.

Cuando decidió regresar, el cielo comenzó a oscurecerse.

Las nubes aparecieron rápidamente sobre la ciudad.

Y pocos minutos después empezó a llover.

Primero unas gotas.

Luego muchas más.

Las personas comenzaron a correr buscando refugio.

Alex soltó un suspiro.

—Perfecto.

Intentó acelerar el paso.

La lluvia no parecía tener intención de detenerse.

Fue entonces cuando sintió algo.

Aquella sensación.

La misma que había experimentado semanas atrás.

La sensación de estar siendo observado.

Alex disminuyó la velocidad.

Miró a su alrededor.

La calle estaba llena de personas intentando protegerse de la lluvia.

Nada parecía fuera de lugar.

Y aun así...

Seguía sintiéndolo.

Como si unos ojos estuvieran clavados sobre él.

Como si alguien lo estuviera observando cuidadosamente.

Se detuvo bajo el techo de una tienda cerrada.

Y volvió a mirar.

Esta vez lo vio.

Al otro lado de la calle.

Bajo la lluvia.

Había un hombre.

Solo uno.

Inmóvil.

Observándolo.

Alex frunció el ceño.

No podía distinguir bien su rostro debido a la distancia.

Pero algo en aquella figura llamó inmediatamente su atención.

No parecía peligroso.

No parecía agresivo.

Si acaso, parecía...

Sorprendido.

Como si no pudiera creer lo que estaba viendo.

Y por alguna razón, aquello resultó mucho más extraño.

---

Matteo sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

Era él.

Después de tantos años.

Después de tantas búsquedas.

Después de tanto tiempo.

Era él.

Alexei.

Aunque ahora todos lo llamaran Alex.

Aunque hubiera crecido.

Aunque ya no fuera aquel niño pequeño que apenas entendía lo que ocurría a su alrededor.

Matteo lo reconoció inmediatamente.

Los mismos ojos.

La misma forma de observar el mundo.

La misma expresión obstinada.

Simplemente más adulto.

Más fuerte.

Más grande.

Durante unos segundos fue incapaz de moverse.

Porque los recuerdos regresaron de golpe.

---

Fuego.

Humo.

Disparos.

La Noche Gris.

Matteo recordaba perfectamente aquella noche.

Recordaba encontrar al pequeño Alexei aterrorizado.

Recordaba el caos.

Recordaba los cuerpos.

Recordaba las llamas consumiendo la propiedad Laurent.

Y recordaba la promesa que hizo.

Protegerlo.

Costara lo que costara.

Aún podía verse conduciendo durante horas con el niño dormido en el asiento trasero.

Aún podía recordar la expresión de culpa que sintió cuando llegó al orfanato.

Porque sabía que Alexei merecía algo mejor.

Mucho mejor.

Pero también sabía que era el único lugar donde podría desaparecer.

Donde nadie pensaría buscarlo.

Durante años regresó ocasionalmente.

Siempre desde lejos.

Siempre asegurándose de que estuviera bien.

Observándolo crecer.

Observándolo jugar.

Observándolo convertirse poco a poco en un adolescente.

Y después tuvo que desaparecer.

La situación se había vuelto demasiado peligrosa.

Quedarse cerca habría puesto a Alexei en riesgo.

Así que se marchó.

Convenciéndose de que era lo correcto.

Aunque nunca dejó de vigilar desde donde podía.

Aunque nunca dejó de preguntarse qué habría sido de él.

Y ahora...

Ahora estaba allí.

Frente a sus ojos.

Vivo.

---

Matteo parpadeó.

La lluvia seguía cayendo.

Alex continuaba observándolo desde el otro lado de la calle.

Por un instante sintió el impulso de acercarse.

Decir su nombre.

Explicarlo todo.

Contarle la verdad.

Pero no podía.

Todavía no.

No sabía quién más estaba observando.

No sabía quién movía las piezas en las sombras.

Y después de tantos años protegiéndolo, no iba a cometer un error por impaciencia.

Así que retrocedió.

Un paso.

Luego otro.

Y desapareció entre la multitud.

---

Alex parpadeó confundido.

El hombre acababa de marcharse.

Tan rápido como había aparecido.

Intentó localizarlo nuevamente.

No pudo.

La calle estaba llena de personas moviéndose bajo la lluvia.

Era imposible encontrarlo.

Y aun así permaneció inmóvil varios segundos.

Pensando.

Porque algo le había resultado extraño.

Muy extraño.

No era solo la sensación de haber sido observado.

Era otra cosa.

Algo más difícil de explicar.

Aquellos ojos.

Aquella mirada.

Por alguna razón le parecían familiares.

Como si los hubiera visto antes.

Hace mucho tiempo.

Demasiado tiempo.

Alex negó lentamente con la cabeza.

No tenía sentido.

Seguramente estaba imaginando cosas.

Últimamente parecía estar haciéndolo bastante.

Sin embargo, mientras retomaba el camino hacia la mansión, no logró quitarse aquella sensación de encima.

Y mientras la lluvia continuaba cayendo sobre las calles de Valdoria, una pregunta permaneció dando vueltas en su mente.

¿Quién era ese hombre?

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Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Aún no está terminada pero me gusta, tiene esa parte de misterio que mantiene al lector a la expectativa.
Maria Consuelo Rodriguez Berriz
Muy Interesante tu Novela, tiene esa parte de suspenso que mantiene al lector a la expectativa y, la amistad y cuidado que tienen los personajes principales la hace más atractiva. 💕
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