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Bajo El Juramento De Sangre

Bajo El Juramento De Sangre

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Mafia / Traiciones y engaños
Popularitas:792
Nilai: 5
nombre de autor: Crismeldy Vásquez P

En Valenora, una ciudad donde el poder se hereda con sangre y la traición puede destruir imperios, dos familias dominan las sombras.
Alessia Bellandi, heredera de una poderosa familia italiana, ha aprendido a vivir entre secretos, lealtades y decisiones que nunca le han pertenecido.
Mikhail Orlov, heredero de un imperio ruso construido con disciplina y peligro, sabe que en su mundo una sola equivocación puede costar demasiado.
Cuando una amenaza comienza a mover piezas en las sombras, los Bellandi y los Orlov se ven obligados a sellar una alianza que nadie esperaba: un matrimonio por conveniencia.
Pero lo que comienza como un pacto frío pronto se convierte en una batalla de voluntades, deseo contenido y emociones que ninguno estaba preparado para sentir.
Mientras enemigos ocultos intentan destruirlos desde dentro, Alessia y Mikhail descubrirán que confiar puede ser el riesgo más peligroso ...y también el más inevitable.
porque algunas guerras nacen de la sangre .
Y otras del amor .

NovelToon tiene autorización de Crismeldy Vásquez P para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14: Sangre en la mansión

El segundo disparo atravesó el aire como un trueno.

Pedazos de mármol saltaron cerca de la fuente mientras Alessia permanecía debajo de Mikhail, protegida contra el suelo húmedo del jardín.

—¿Estás herida? —preguntó él rápidamente.

—No.

Mikhail levantó apenas la cabeza.

Sus ojos recorrieron el jardín, calculando posiciones.

Todo había cambiado en segundos.

Las luces exteriores comenzaron a apagarse una por una.

Primero el lado norte de la mansión.

Después el patio central.

Luego la entrada principal.

Oscuridad.

—Mierda —murmuró Yuri desde algún lugar cercano.

Aquello no era un ataque improvisado.

Era un operativo planeado.

Dentro de la mansión comenzaron los gritos.

Guardias corriendo.

Puertas cerrándose.

Cristales rompiéndose.

Alessia sintió cómo el corazón le golpeaba con fuerza.

—Papá sigue dentro.

Intentó levantarse, pero Mikhail la sostuvo del brazo.

—Espera.

—¡No!

Otro disparo impactó cerca de ellos.

La bala atravesó el borde de piedra de la fuente.

Mikhail apretó la mandíbula.

—Hay francotiradores.

El aire se volvió pesado.

Lluvia.

Oscuridad.

Disparos.

Y una mansión llena de enemigos infiltrados.

Perfecto.

Dentro de la residencia Bellandi, el caos comenzaba a extenderse.

Dos guardias yacían heridos cerca de la entrada principal.

Las alarmas finalmente comenzaron a sonar.

Vittorio Bellandi salió del despacho armado.

Su rostro estaba completamente endurecido.

—¡Cierren todas las entradas!

Uno de sus hombres apareció corriendo.

—¡Señor, entraron por la zona este!

Vittorio cargó la pistola.

—¿Cuántos?

—No lo sabemos.

Otro disparo resonó dentro de la casa.

Más cerca.

Demasiado cerca.

Vittorio giró inmediatamente.

—Protejan a Alessia.

Pero algo dentro de él ya sabía una verdad incómoda.

El ataque no era casualidad.

Ellos venían específicamente por algo.

O por alguien.

Afuera, Mikhail observaba el segundo piso de la mansión.

Ventanas abiertas.

Sombras moviéndose.

Demasiado movimiento.

Y entonces vio algo.

Un destello rojo sobre uno de los techos vecinos.

Mira láser.

Francotirador.

Mikhail reaccionó al instante.

—¡Abajo!

Empujó nuevamente a Alessia justo cuando el disparo atravesó el lugar donde ella había estado un segundo antes.

El vidrio detrás explotó.

Alessia respiró agitadamente.

—Nos están cazando.

—Sí.

Y eso era exactamente lo que estaba molestando a Mikhail.

Aquello ya no parecía un simple mensaje.

Parecía un intento real de eliminación.

Y eso significaba que alguien estaba desesperado.

Yuri apareció corriendo desde la parte lateral del jardín.

Llevaba sangre en la manga.

—Tenemos cuatro hombres abajo.

Mikhail lo observó rápidamente.

—¿Tu brazo?

—No es mío.

Otro disparo resonó.

Más cerca.

Yuri maldijo.

—Definitivamente quieren matarnos hoy.

Alessia miró hacia la mansión.

Las luces seguían parpadeando.

Escuchó un grito femenino dentro de la casa.

Y reconoció la voz.

Giulia.

—Tengo que entrar.

Mikhail la miró como si estuviera loca.

—Ni siquiera lo pienses.

—Giulia está adentro.

—Y también los atacantes.

Ella dio un paso atrás.

—No voy a dejarla sola.

Mikhail sostuvo su mirada unos segundos.

La terquedad de Alessia Bellandi era realmente insoportable.

Pero también era exactamente lo que le gustaba de ella.

Y eso era un problema.

—Bien —dijo finalmente—. Pero no te separas de mí.

Alessia levantó una ceja.

—¿Eso fue un permiso?

—No te emociones.

Yuri soltó una pequeña risa.

—Definitivamente ustedes necesitan terapia.

Ninguno respondió.

Entraron por la puerta lateral de la cocina.

La mansión estaba parcialmente a oscuras.

El silencio entre disparos resultaba aún más inquietante.

Había humo cerca del pasillo principal.

Un guardia herido intentaba levantarse junto a la escalera.

Alessia corrió hacia él.

—¿Qué pasó?

—Entraron… tres hombres… fueron hacia arriba…

Mikhail intercambió una mirada rápida con Yuri.

—Cubran el primer piso —ordenó.

Y sin esperar respuesta comenzó a subir las escaleras.

Alessia fue detrás.

El segundo piso estaba peor.

Puertas abiertas.

Vidrios rotos.

Luces parpadeando.

Y entonces escucharon un golpe fuerte al final del corredor.

Mikhail levantó el arma inmediatamente.

Avanzaron lentamente.

Una puerta estaba entreabierta.

Giulia apareció de golpe desde dentro.

Tenía el rostro pálido y respiraba agitadamente.

—¡Alessia!

Ella corrió hacia ella.

—¿Estás bien?

Giulia asintió rápidamente.

—Valentina… ella…

Un disparo interrumpió todo.

La bala impactó la pared junto a ellas.

Mikhail reaccionó al instante.

Sujetó a Alessia por la cintura y la arrastró detrás de una columna mientras respondía el fuego.

El atacante estaba al final del corredor.

Vestido completamente de negro.

Máscara.

Movimiento profesional.

No era un mafioso común.

Era entrenamiento militar.

El hombre disparó nuevamente.

Yuri apareció desde las escaleras y lanzó una maldición.

—¡Tienen salida trasera!

El atacante retrocedió rápidamente.

Mikhail salió tras él sin pensarlo.

—¡Mikhail! —gritó Alessia.

Pero él ya había desaparecido corredor abajo.

Mikhail persiguió al hombre hasta el ala oeste de la mansión.

El atacante era rápido.

Demasiado rápido.

Doblaron un pasillo.

Después otro.

Y finalmente el sujeto saltó por una ventana lateral hacia el jardín trasero.

Mikhail fue detrás.

Cayó sobre el césped mojado justo a tiempo para ver una camioneta negra arrancando a toda velocidad.

Intentó disparar.

Demasiado tarde.

El vehículo desapareció entre los árboles.

Mikhail respiró con fuerza.

Frustrado.

Algo no encajaba.

Aquellos hombres no parecían simples mercenarios.

Eran organizados.

Precisos.

Y alguien dentro de la mansión claramente les había ayudado.

Su teléfono vibró.

Yuri.

—Sube al tercer piso. Ahora.

La tensión volvió inmediatamente.

—¿Qué pasó?

La voz de Yuri salió más seria de lo normal.

—Encontramos algo.

Minutos después, todos estaban reunidos en el despacho privado de Valentina.

La habitación estaba impecable.

Demasiado impecable.

Pero no era eso lo importante.

Era lo que estaba abierto sobre la cama.

Un maletín negro.

Lleno de dinero.

Pasaportes.

Documentos falsos.

Y fotografías.

Muchas fotografías.

De Alessia.

De Vittorio.

De los Orlov.

Y en el centro de todo…

una foto de Mikhail y Alessia besándose en la terraza la noche anterior.

El aire se congeló.

Alessia sintió que el estómago se le revolvía.

Alguien los había estado observando todo el tiempo.

Y entonces Giulia habló en voz baja.

—Valentina ya no está huyendo.

Todos la miraron.

Y ella terminó la frase lentamente.

—Está trabajando directamente con ellos.

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