⚠️ADVERTENCIA DE CONTENIDO⚠️ Está novela cuenta con acoso severo, violencia física y emocional...
Un amor de la infancia destruido por el control despiadado de mi hermano. Mi amado Adán no solo perdió nuestros preciados recuerdos esa noche, también perdió la sensibilidad de sus piernas gracias a una persona desquiciada. Con la culpa creciendo dentro de mí desde niña me puse un propósito en mente. Esta vez yo lo cuidaré, lo protegeré, me convertiré en su esposa y cumpliré nuestras promesas olvidadas. Aunque su desconfianza me destroce el corazón, aunque su indiferencia me desgarre el alma, me quedare a su lado. Romperé esta jaula que me mantiene encerrada y volare tan alto que ya nadie más me podrá volver a enjaular.
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Una mala jugada.
Me quedo perdida en ese momento tan único, tan único en el que solo somos nosotros dos, hasta que Camila llega rompiendo todo el hechizo.
- Que momento más hermoso, muchas felicidades a los dos.
- Gracias, Camila y nuevamente perdón por llegar tarde.
- Eso ya no importa, lo que reglamente importa es que estás aquí, querida.
Luego de los saludos y las felicitaciones nos dirigimos hacia la fiesta. Un lugar muy hermoso, con decoraciones increíbles que le roban suspiros a todos los presentes. Pero hay alguien que no parece nada feliz.
—Camila, él estará bien, ¿no le molesta estar aquí? _ pregunto preocupada al ver a Adán tan alejado de todos.
—Está bien, aunque no esperes que baile la primera pieza. _ bromea ella dándome una pizca de consuelo. - Déjame ayudarte con ese vestido para que estés más cómoda, querida.
—Gracias.
Ahora que por fin puedo moverme con libertad, corro a su lado y me arrodillo junto a su silla de ruedas.
—Soy la mujer más feliz del mundo justo ahora. ¿Sabes por qué?
—¿Porque estás loca?. _ suelta sin más, sin mirarme siquiera.
—La locura no siempre es mala, la vida seria demasiado aburrida sin un poco de picante. Pero estoy feliz porque eres mi esposo y yo soy tu mujer... ahora y por siempre.
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Esa sonrisa de niña no miente. Aunque sigo sin entender qué le hace feliz de ser la esposa de un hombre como yo... Pero me gusta verla así. Se ve radiante, y aunque sus palabras suenen a fantasía, tiene el don de hacerme creer que son reales. Que de verdad me ama lo suficiente como para abrazar mi soledad y todos los trozos de infelicidad qué existen dentro de mi.
—Cuando quieras irte, dímelo y nos vamos.
—La fiesta acaba de empezar. Sería muy descortés y grosero que los novios se fueran tan pronto.
—¿A quién le importa eso? Es nuestra fiesta y podemos hacer lo que queramos. Adán nada importa siempre y cuando estemos juntos.
—En serio estás loca.
La veo echarse a reír mientras se aferra con fuerza a mi mano. No quiero soltarla por el momento, siento que si la sostengo un poco más de tiempo esto se pueda volver una realidad.
—Sí que te ves feliz, Alondra. _ la voz de aquella mujer nos interrumpe haciendo que la sonrisa de Alondra se borre de inmediato.
—Samantha... No me sorprende verte aquí, aunque estoy segura de que no fuiste invitada. _ ahora su postura ya no es la de una niña, es la de una mujer protegiendo su lugar y eso me llama la atención.
—Soy la pareja de Robinson. Él mismo me pidió que lo acompañara. Y ¿cómo negarme cuando me dijo que sería para arruinar tu felicidad? Pobre estúpida pensando que todo saldría bien en su día especial.
Las palabras de esa mujer me toman por sorpresa, más aún la expresión que Alondra tiene en este momento. ¿Acaso sucede algo más que yo desconozco por completo?
- Eres increíble, Samantha... Decir semejantes cosas sin vergüenza alguna. ¿No tienes moral o dignidad?
- ¿Y tu no tienes conciencia, Alondra? Vendiéndote como una santa cuando las dos sabemos perfectamente lo que sucede a puertas cerradas. ¡Eres repugnante! Una mujer sucia...
Alondra comienza a temblar antes de soltar mi mano, dándome la espalda, pero mantenido su postura erguida sin importar nada. ¿De qué diablos esta hablando esta mujer para que ella actué de esta forma tan extraña?
¿Qué estás escondiendo exactamente Alondra Muscari?
- Adán... dice aun de espaldas a mi. - Perdóname, pero te voy a tener que dejar solo un momento, prometo volver enseguida.
- ¿Sucede algo malo? ¿Algo que yo no tengo que saber?
- Ja ja ja Joven Adán usted no tiene ni idea..
- ¡CALLATE SAMANTHA!... Adán, vuelvo enseguida. Por favor come algo, y no pienses mal, esta mujer solo es una resentida que no acepta que perdió.
Sin dudas algo esta pasando aquí, pero Alondra no me da tiempo a preguntar nada, se va apresurada tomando la muñeca de aquella mujer, sus tacones resonando en el salón.