NovelToon NovelToon
El Novio Del Don

El Novio Del Don

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Mafia / Juego de roles / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Syl Gonsalves

Para asumir el mando de la mafia, Alessandro debe estar casado.
Implacable y hecho para la violencia, el príncipe de la mafia de Monreale nunca mostró bondad. Hasta que su camino se cruza con el de un joven llamado Nicolò, que despierta en él una obsesión peligrosa.
Y al descubrir las marcas dejadas por años de abuso y crueldad familiar, algo cambia en él. Aunque su instinto de posesión ya lo hace ver a ese extraño joven como su propiedad, se atreve a plantearse un desafío:
Antes de revelar la verdad y llevarlo al altar, quiere que Nicolò se enamore de él.

—Tu cuerpo ya me pertenece, aunque no lo sepas, pero también quiero tu corazón. —A. Morreale

NovelToon tiene autorización de Syl Gonsalves para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 17

Después de resolver el asunto con Matteo, fue a casa, tomó un buen y demorado baño, algo que estaba necesitando y mucho, y fue a descansar. Cuando despertó ya era fin del día.

"De seguro Nico está bien...", pero mal sabía él que Nicolò estaba muy lejos de estar bien.

En los dos días siguientes, Alessandro esperó por Nicolò como siempre hacía, pero él no apareció y nadie lo había visto.

— Voy a m4t4r a ese desgraciado del Bianchi y al cobarde de su hijo.

Ya era casi mediodía, cuando Alessandro golpeó a la puerta de la casa en que Nicolò vivía. Quien la atendió fue Matteo.

— S-señor Morreale — se atragantó con las palabras.

— ¿Dónde está Nicolò? Solo voy a preguntar una vez y después mis hombres van a prender fuego a esta pocilga.

— Él está enfermo.

Respondió apresuradamente Matteo, pero Alessandro no pareció creer aquello.

— ¿Qué le hicieron?

Matteo palideció.

— Nada, señor, lo juro — mintió — Él solo está enfermo.

— ¿Y dónde está? ¿En algún hospital?

Matteo sacudió la cabeza negando.

— Voy a verlo — dijo Alessandro de forma categórica, empujando a Matteo hacia el lado y adentrando la residencia.

Alessandro subió las escaleras, abriendo las puertas que encontraba por el frente, pero ni señal de Nicolò, hasta que llegó a una puerta trancada con llave. Alessandro no pensó dos veces para meter una patada en la punta y reventar la cerradura.

Su corazón se apretó así que la puerta fue abierta de golpe. En medio de un espacio que más parecía una celda de prisión, con una cama simple, una vieja y desgastada cómoda, donde él guardaba las pocas ropas que tenía. Y en la cama, casi que invisible en aquel escenario, encogido entre viejos cobertores y con un paño húmedo sobre la frente, estaba Nicolò.

Alessandro quedó inmóvil por algunos segundos, como si el suelo hubiese sumido bajo sus pies. Aquello era algo nuevo para él, siempre acostumbrado a t0rtur4r, c0rt4r de forma lenta y meticulosa, pero allí, estaba sin reacción, sin saber cuál sería su próximo paso.

Finalmente, cuando se recuperó del choque inicial, se aproximó despacio a la cama, los pasos eran calmos, calculados incluso, mientras su mirada recorría cada detalle de aquel estado miserable de Nicolò.

Afastó con cuidado el paño húmedo de la frente de Nicolò y sintió el calor excesivo de la piel. Aquello era fiebre alta, muy alta. Nicolò se movió levemente al toque, soltando un gemido bajo, casi imperceptible.

En ese momento, escucharon las voces de Vicenzo y Teresa.

— Matteo, ¿por qué esa puerta está abierta? — iba cuestionando Teresa, pero paró y retrocedió un paso para atrás así que se aproximó a la puerta para trancar nuevamente y vio a Alessandro.

Vicenzo la alcanzó y paró al lado de ella. Los dos sin palabras al ver la mirada irritada del príncipe de la mafia de Monreale. Alessandro se volteó despacio, los ojos oscuros clavados en ellos.

— Si él muere — dijo, cada sílaba cargada de promesa —, no va a existir lugar en el mundo donde ustedes consigan esconderse de mí y garantizo que el fin de ustedes tres no será nada bueno. Ustedes van a implorar para que yo acabe con el s0fr1m3nt0 infligido a ustedes y todo lo que van a ganar será más d0r.

Sin esperar respuesta, Alessandro volvió a Nicolò, acomodó mejor los cobertores y lo tomó en los brazos con un cuidado que pocos, en verdad nadie, imaginaría que él era capaz.

— Aguanta solo un poco más, ragazzo… Yo estoy aquí... — murmuró, más para sí mismo que para el otro.

Alessandro lanzó una mirada más para los tres moradores de la casa.

— ¿Qué le hicieron?

Los tres solo se miraban, nadie tenía coraje de abrir la boca ahora.

Alessandro estaba sin paciencia, se afastó de la cama de Nicolò y agarró a Matteo, presionando la lámina de su n4v4j4 contra el cuello del muchacho.

— ¿Qué le hicieron? — preguntó entre dientes.

Teresa quedó afligida así como Vicenzo, todos allí, excepto Nicolò, sabían de lo que Alessandro era capaz.

— É-él ha trabajado mucho en los últimos días... — tartamudeó Vicenzo.

— Y... yo... lo... encontré desmayado en mi cuarto, señor... — completó Matteo sintiendo la lámina afilada contra su piel.

— ¿Llamaron a un médico? ¿Lo llevaron a algún hospital?

Matteo sacudió la cabeza, casi imperceptiblemente.

— N-no, señor.

Alessandro presionó mínimamente la lámina, solo lo suficiente para que algunas gotas de s4ngr3 saliesen, después él empujó a Matteo y se afastó de ellos, agarrando el celular. No demoró más que veinte minutos para un médico de confianza de Alessandro subir aquellas escaleras estrechas y entrar en el cuarto miserable donde Nicolò yacía.

El hombre lo examinó con cuidado, midió la fiebre, checó la respiración, apretó levemente el abdomen, mientras Alessandro observaba todo en silencio, con los brazos cruzados y la mandíbula trabada.

— Él está desnutrido y deshidratado y con una infección avanzada, que es lo que está provocando la fiebre. Más uno o dos días así y… — El médico no concluyó la frase, solo sacudió la cabeza en negativo y Alessandro comprendió.

Antes de irse, el médico anotó los nombres de los remedios, explicó dosis, horarios, además de eso, dejó claro que Nicolò precisaba comer, beber y descansar.

Así que el médico salió, Alessandro desapareció por algunos minutos y volvió con sacolas en las manos. Remedios, agua, alimentos, todo lo que fuese necesario.

Colocó las sacolas sobre la cómoda vieja con un baque seco y entonces se volteó para Matteo, Teresa y Vicenzo. Su mirada era de alguien sediento por s4ngr3.

— Si él no mejora — comenzó Alessandro, con una calma asustadora —, si yo vuelvo aquí y encuentro un único comprimido fuera del lugar o un vaso de agua intocado… yo juro que esa casa va a virar cenizas con ustedes adentro.

Todos asintieron rápidamente.

— C-cuiden de él — completó Alessandro. — Como si la vida de ustedes dependiese de eso. Porque depende.

Sin decir nada más, él volvió al cuarto, se sentó al borde de la cama y observó Nicolò por largos segundos. Después salió de la residencia, dejando algunos hombres a paisana para vigilar y relatar cualquier cosa que Alessandro no fuese a gustar de saber.

Mientras se afastaba de la casa, Alessandro fue tomado por las últimas palabras de su querida madre:

— Alessandro, hijo mío, no digas que no vas a amar a nadie más... Un día el destino colocará delante de ti a alguien que será tu fuerza, pero antes vas a precisar ser la fuerza de esa persona. Vas a tener que aprender a cuidar, ser gentil y amar... Entonces no digas que tu corazón irá conmigo, mi querido.

"Es, mama, creo que usted estaba cierta...", pensó con saudosismo.

1
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
Gracias escritor estaba buenísimo la historia es increíble como dos mundos pudieron congeniar también por más procedencia que sean parecidas ninguno de los dos parecían poder unirse pero usted le dio un gran final gracias
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play