Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.
Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.
Donde deberá elegir si...
¿Ser una heroína?
¿Ayudar a la maldición?
¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?
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Capitulo #14: Reiko Nishida
Pocos segundos después de ver cómo ese enfermo era arrastrado por esa mujer para sufrir un destino peor que la muerte, corrí al baño para vomitar.
Por momentos me sentía muy mareada, mis oídos no dejaban de pitar y mi cuerpo temblaba. Me sentía aliviada de que ese desgraciado hubiera sido consumido por la maldición pero su rostro mientras se ahogaba no dejaba de regresar a mi mente.
Debido a lo mal que me sentía ese día, fui al templo para pedirle permiso a los Shirakawa para salir temprano del trabajo. Ellos parecían ocupados con la señorita Tomoko así que me dijeron casi al instante que sí que me fuera, me dejó un poco desconcertada que ni siquiera se lo pensaran para correrme del templo.
Como se podrán imaginar le pedí a mi mamá que viniera a recogerme y regresé a casa con ella para descansar. Cuando llegué a mi habitación solo me lancé a mi cama y me quedé tan dormida que al despertar me sentía como nueva.
Los rayos del sol de la mañana siguiente me golpearon el rostro. Aún era demasiado temprano para ir a trabajar a los baños, así que decidí levantarme para grabar videos en mi laptop, así al menos podría distraerme un poco.
—¡Hoy! ¡Chicos! Jugaremos a Lil on, un juego inspirado de la película esa… la de la que fue asesinada en una casa. Bueno jaja, puede ser cualquiera pero ustedes me entienden…
Mientras grababa el vídeo y jugaba ese dichoso juego escuché mi celular vibrar, era el detective… no entendía cómo era… posible… que él me llamara si su celular estaba en los baños pero ignoré la llamada e intenté seguir grabando mi video hasta que dentro del juego encontré un celular el cual estaba vibrando.
—¿Qué? ¿Qu-Qué hace un celular aquí? No lo… no lo había visto jaja —dije nerviosa recogiendo el celular en el juego—.
Estaba intentando pensar y creer que ese celular no estaba relacionado con las repentinas llamadas del detective, solo que al contestar dentro del juego, escuché una llamada del detective.
—¡Señorita! ¡Por favor! ¡Encuentra a Hanako! ¡¡Ella es la única forma de pararla!! ¡¡Por favor!! —su voz se rompió en llanto—. Tú eres la única a la cual la maldición no parece afectar… por favor… debemos parar esto, debes parar esto… ve con Shirizuma… él puede ayudarte… puede parar esto con tu ayuda… te lo imploró, mi esposa… mi hijo… ¡¡No tenemos mucho tiempo antes de que ella nos consuma!! —sollozó—. Yoko… cuida de ella y de… —se escuchó la puerta abrirse de forma brusca—. ¡¡Aishi!! ¡¡Espera!! ¡¡No!!
Su grito del final se distorsionó y cerró el juego de forma brusca. Me quedé unos segundos mirando la pantalla intentando mantener la compostura, sin darme cuenta mi cuerpo tembló y mis ojos se volvieron llorosos.
Quería ayudar a los Nishida… quería encontrar a Hanako… quería terminar con todo este sufrimiento…
Sin embargo… si el Detective decía la verdad y la maldición no me afectaba aún después de todo lo he vivido y sufrido desde que comencé a trabajar en esos baños.
No quería imaginar lo que sería no estar en mi posición privilegiada…
Ayudar a los Nishida e intentar romper la maldición con el cuerpo de la pequeña Hanako podría significar en dos cosas, esas eran:
Romper la maldición, liberar a Kairo de su dolor y por supuesto evitar que los Nishida fueran consumidos por la maldición.
Y fracasar, perder mi posición privilegiada y sufrir yo o mis seres queridos el mismo destino que los Nishida.
Era muy arriesgado… Nada me aseguraba no fracasar, aparte de que no los conocía muy bien, ni siquiera a Yoko.
Además por lo que veía, era dejarlos morir uno por uno o morir con ellos y en consecuencia poner en riesgo a mi familia. Sabía que nadie de mi familia se quedaría quieto si moría, ellos eran iguales al detective, lo que los condenaría.
Hice lo que tuve que hacer… Fue cruel, cobarde y los más deshumano pero tan solo solté un suspiro acompañado de algunas lágrimas y abrí de nuevo el juego para seguir con mi vida como si nada.
Cuando abrí el juego de nuevo, este cambió de forma radical, ahora controlaba a un personaje embarazado, la primera misión fue entrar a una casa bastante bonita tanto que me recordaba un poco a la de mi difunta abuela.
—¡Cariño! ¡Ya llegué! —dijo el personaje mientras entraba a su casa—.
Todo estaba silencioso, no había música ni siquiera la que siempre ponían en este tipos de juegos de terror, lo que me hizo dudar si seguir jugando o no, pero aún así, tuve que seguir para terminar de grabar.
El interior de la casa estaba hecho mierda, todo estaba en el suelo como si hubiera habido una pelea y en el suelo había un rastro de sangre.
—¿Aishi? ¿Ya llegaste? ¡Aishi! —preguntó el personaje caminando por el interior—.
De forma repentina se escucharon unos pasos provenientes de la habitación del esposo del personaje. La segunda misión del juego fue ir a esa habitación en el segundo piso del edificio, en el camino me encontré con algunos periódicos, los cuales informaban sobre el asesinato de una sacerdotisa por un hombre occidental llamado “Omar Sánchez”.
—¡Yoko! ¡Te he dicho que recojas las cosas de ese tonto! Ugh, siempre tengo que recoger todo yo
Cuando llegué a la habitación del esposo, la puerta se abrió de forma brusca revelando una habitación vacía. Las ventanas estaban cubiertas con papeles y ropa, pero parecía que alguien las había arrancado a la fuerza.
—¿Reiko? Pff, parece que ese hombre salió de nuevo, ahh… ¡Quién entiende a los hombres!
La televisión que había en la sala se encendió de repente, haciendo que el juego tuviera como tercera misión bajar a la sala, el personaje tranquilo bajó por las escaleras mientras tarareaba una canción ignorante del cabello que estaba saliendo de las paredes.
La casa por alguna razón dejó de estar desordenada para de forma repentina estar en perfecto estado, el personaje no lo notó, pues parecía estar más concentrada tarareando una canción de cuna.
La televisión estaba en un canal que mostraba los baños del templo en los que había una mujer de pie en el fondo. El personaje se quedó paralizado por el miedo, por más que volteara la cámara para ver a otra parte, el juego fijaba mi mirada a la televisión.
Como si fuera una vieja y clásica película de terror del 2004, la mujer se acercó cada vez más hasta que salió de la televisión. La última misión no tardó en aparecer, la cual fue huir de la casa.
Solo que por más que corriera la puerta se cerró en el último momento, el personaje solo gritó y gritó intentando pedirle piedad a la mujer.
—¡¡Yoshimura-san!! ¡¡Por favor!! ¡¡No me lleves!! ¡¡No le dije a nadie extranjero!! ¡¡No invadí tu espacio!! ¡¡Yoshimura-san!! ¡¡No me hagas esto!! —imploró rompiendo en llanto—.
Con un grito desgarrador la pantalla se volvió oscura de forma brusca, para después aparecer en el punto de vista de otro personaje, esta vez era una estudiante.
Cuando entré al interior de la casa en el juego, me encontré con una horrible escena, la señorita Tomoko estaba muerta en el suelo con un largo cabello negro saliendo por su boca, sus ojos y sus oídos.
—To… Tomoko…
A lo lejos el personaje alcanzó a ver a la mujer de pie, y ahí… con el gritó de la estudiante se terminó y se cerró el juego…