Impactante, Doloroso +18 Secuestro Violación a la privacidad y a su persona, Doloroso y pérdidas personales.
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Cap.24
Valery
Ya había transcurrido horas desde que me senté a leer el libro que Susan me había dado. Admito que me ha gustado mas de lo que quería creer. Estiré mi cuello al tiempo que cerraba la cubierta del libro con delicadeza y lo dejaba reposar sobre mis piernas. Susan había dado en el clavo, por un momento pude lograr olvidar mis problemas así como mis penas sumergiéndome en esta pequeña historia. Sentía que tenía tanto que agradecerle, de una u otra manera ella estaba siendo un gran consuelo para mi, me ayudaba a no caer en la locura. Con todo lo que me había pasado en los últimos días solo me faltaba enloquecer. Pero ella intentaba hacerme ver las cosas de forma diferente quizás no estaba todo perdido.
Tal vez en el fondo tenía algo de razón, después de todo Caleb no parecía decidido aún a matarme. Ella dijo que lo mejor para mi era intentar hacerme a la idea, eso implicaba que tendría que aceptar en lo que se había convertido mi vida. ¿Podría aceptar esto? Lo dudo, yo no puedo pensar como ella, no creo que pueda volver a caminar tranquilamente sin sentir que traiciono a las personas que han perecido por mi culpa.
—Esmeralda... Andrea. Lo siento tanto —susurré.
Pensar en ellas me dolía demasiado, me hacía sentir miserable. Nunca mas las volvería a ver ni poder pedirles perdón por haberlas arrastrado en mis locuras las cuales les costaron la vida.
Una lágrima se deslizó por mi mejilla y terminó cayendo sobre la cubierta del libro. Rápidamente limpié mis mejillas, fue suave, dolorosa…
De reojo miré en dirección a una de las ventanas que estaban del otro lado de la piscina, sentía que alguien me observaba y tal vez así era. Sabía que me vigilaban a la distancia. Las luces empezaban a ser encendidas, una por una en todas las habitaciones que daban a esta parte de la mansión. No faltaba mucho para que oscureciera.
El viento empezaba a soplar con más intensidad provocando que pequeños escalofríos recorrieran todo mi cuerpo. Me abracé a mi misma e ignorando el hecho de que hacía frío, me dejé caer de espaldas al césped, estaba helado y se movía bajo mi piel causando una agradable sensación electrizante. El cielo se había tornado de un hermoso color naranja con un toquecito de rojo, las nubes se habían marchado arrastradas por el viento, causando la hermosa sensación de que el cielo ardía en llamas.
Tenía frío pero no quería entrar y ver nuevamente a Caleb. Cerré los ojos un momento preguntándome a que se había referido Susan. «Tienes una llave, aprende a usarla». Esas fueron sus palabras. ¿Acaso intentaba decirme que debía de acercarme a Caleb? Yo no lo veía como una opción. No quiero tener nada que ver con él y aún si eso me ayudaba a ganar puntos, dudo que al estar cerca de él mis ganas de asesinarlo desaparezcan. «Asesinar». Desde que lo conocí, es la palabra que más escucho y en la que mas pienso.
Oh Dios, ¿cuándo terminará esta pesadilla?
Cubrí mi frente con el dorso de mi mano al sentir como pequeñas gotitas de lluvia caían sobre mi rostro. El tiempo no podía ser mas perfecto y describir como me sentía por dentro.
—Sigues aquí... —murmuró Susan.
Me quedé en silencio mirando a la distancia, quería estar sola, pensar en los últimos acontecimientos e intentar buscar al menos una solución a mi situación, por imposible que pudiera ser. Esperaba que ella entendiera mi indirecta, que mi silencio estuviera hablando por mí y me dejara sola, pero no. Sus pasos se aproximaban más. Dejé de sentir las gotas de lluvia caer sobre mis mejillas. Moví la vista y ahí estaba, sosteniendo un paraguas sobre nuestras cabezas.
—Caleb quiere que te arregles y lo acompañes a cenar, será mejor que no lo hagas esperar —murmuró en un tono de reproche, un tono que cada vez se hacía más frecuente en ella. Desvié la mirada mostrándome indiferente a sus palabras.
—No pienso ir —aseguré. No había pasado ni ocho horas desde que desperté y ya me estaba dando órdenes. Maldito desconsiderado.
Caleb Lodbork sabía bien como sacarme de mis casillas. La pequeña calma que había logrado conseguir después de tanto, se esfumó con solo escuchar su nombre.
—Bien... Pero al menos deberías entrar ya ha comenzado a caer algunas gotas, podrías pescar un resfriado —advirtió.
—Solo unos minutos más y voy.
—Ten... quédate con el. —La miré entregándome el paraguas.
Lo rechacé con un gesto de la cabeza y cerré los ojos al tiempo que escuché a Susan suspirar y alejarse de mí. Me sentía mal por estar poniéndola en un nuevo aprieto, pero No iba a ir, y me importaba muy poco que esto pudiera enfurecerlo más a él. Ya las cosas no podían ponerse peor de lo que estaban. Quería y necesitaba tiempo para mí, para pensar y calmarme. Además ¿qué esperaba?, que me sentara a cenar con él, como si no hubiera pasado nada; después de todas las cosas que me ha hecho pretende que olvide de un día a otro las humillaciones que me ha causado, y todo el daño que eso a conllevado no solo físico si no también emocional y mentalmente.
Terminé estornudando, estar aquí con este tiempo tan malo no era buena idea. Lo peor que podía pasarme era enfermar. Pero era tan poco el deseo de verlo que no estaba siendo consciente de esto, quería evitar a toda costa ir a cenar con él, pero esta no era la forma.
Lentamente empecé a incorporarme, sentí como algo caía de mi oreja y supe que mi pendiente se había salido. Me quedé de cuclillas buscando entre el césped. Entonces una vez mas sentí como unos pasos se aproximaban a mi. Y ya podía imaginar de quien se trataban.
—Ahora no Susan. Ya te he dicho que no iré, dile que caí y me rompí una pierna o inventa algo. Lo que menos deseo es estar cerca de ese primitivo. Si quiere compañía que pague por ella.
—Primitivo... —pegué un brinco y giré rápidamente al escuchar su voz. Caleb frente a mi, estaba con la mandíbula apretada y un intento de serenidad nada convincente.
saber q pasó 🙏