Ella es Antonieta, quien después de morir se convirtió en Alexandra, una mujer destinada a morir, para salvarse de ese cruel destino que le espera, ella hará lo que sea para sobrevivir. Así tenga que usar métodos pocos convencionales.
Cuando creyó que por fin iba a ser libre, aparece alguien que pone su mundo de cabeza.
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Fiesta (1/3)
Años más tarde.
La vida para todos en el imperio había seguido.
Eloisa seguía en el marquesado trabajando día y noche y también había aprendido el uso de la espada por pedido de su padre.
El hermano de Alexandra, quien tiene en esos momentos 17 años, está recibiendo entrenamiento militar intensivo para entrar al ejército cuando sea mayor de edad.
Alexandra había logrado crear un negocio, dónde vendía sus productos medicinales a todo público.
Ella ha aprendido a curar enfermedades usando como recurso único su maná en estado puro.
Su magia aunque era elemental, quiso por decisión propia perfeccionar solo unos cuantos elementos en todo su esplendor, aquellos que sean de más utilidad.
Ha logrado crear hechizos que le ayuden en todo momento.
Si en el pasado estando en estado deplorable tenían un gran porcentaje de maná, en estos momentos era indetectable.
Pero Alexandra no solo era fuerte, sino también hermosa como una flor, quien la viera en esos momentos no la reconocería.
Su familia durante esos años va cada mes a verla y le llevan regalos.
En cuanto a la familia del duque Zalazar.
Ellos nunca más han vuelto a ser los mismos de antes, después de aquel rumor, el cual se convirtió en realidad tras saberse sobre el divorcio de ambos duques.
La reputación de la familia Zalazar ha caído por los suelos.
Sus mayores inversionistas han cancelado toda cooperación entre ellos y el duque Zalazar.
Eso ha hecho que ellos se vean apretados económicamente y tengan que vender algunas propiedades para sobrevivir.
En busca de soluciones, el duque mandó a su hijo al palacio de la emperatriz para que reciba entrenamiento para que se convierta en secretario de la emperatriz y cada mes toma la paga de Arturo para él.
Como medida extrema ha limitado un poco a la concubina y a su hija, y aquello a ese par de serpientes no le ha agradado para nada.
Pero no sé cómo pueden ir en contra de los deseos del duque Zalazar.
Para tratar de ayudar al duque con sus relaciones comerciales, la concubina trató de hacer fiesta de té y también acudía a algunas, solo para salir humillada.
No sé sabe, pero alguien investigó su oscuro pasado como cortesana y en esas fiestas ella y sus hijos han sido ridiculizados.
Un nuevo rumor se comenzó a escuchar y eso provocó que el patriarca de la familia Zalazar tomara cartas en el asunto y le realizo una prueba de paternidad a sus dos nietos, quienes por suerte salió positiva.
Después de esas humillantes fiestas, la concubina se mantuvo alejada del ojo público, pero Eloisa se comenzó a dejar ver y a ella sí le fue bien, y hasta puedo recaudar fondos para algunos refugios a los que ayudaba cada mes.
Cómo ya Alexandra estaba por cumplir su mayoría de edad, su familia decidió con su consentimiento, hacerle una fiesta en su honor.
Ella no se opuso a que se le haga la fiesta, después de todo, tenía deseos de volver al imperio, para de ese modo tomar venganza.
Ahora se ha vuelto más fuerte y no existe nadie que la pueda detener.
Siquiera el marqués la puede derribar, y eso, que él es el mentor del emperador.
***
Actualmente
A una semana de la fiesta, Alexandra por pedido de su familia regresó al marquesado y se ocupó de muchos pendientes.
Las invitaciones estaban en las manos de los invitados, y claro, la familia Zalazar no fue invitada, pero la concubina con todo el descaro del mundo, logró encontrar algunas invitaciones para ella y su familia.
También dos extras, porque por supuesto, ella no dejará que Alexandra tenga una fiesta tranquila y Eloisa sea feliz.
Ella con ayuda de su serpiente hija, ha logrado encontrar dos malhechores, quienes en vez de secuestrar a Alexandra, la iban a matar en la fiesta.
Las dos mujeres estaban esperando con ansias el gran día y para su buena o mala fortuna, ese día llegó.
Desde temprano las personas del imperio se comenzaron a preparar y claro, la festejada también.
Ella aunque se había alejado de la línea de tiempo original, se preparó bien.
Debajo del vestido que llevaría puesto llevaba todo un arsenal de guerra, por si tiene que escapar de un peligro o pelear.
No en vano recibió entrenamiento intensivo por un año entero.
La hora de la fiesta era en la noche, y cuando esa hora llegó, los invitados llegaron a la mansión del marqués a tiempo.
Entre los invitados estaban tres personas de otro país, ellos por pedidos del emperador estaban allí como invitados de honor.
Todo estaba listo para recibir a la festejada de la noche, quien apareció ante la vista de todos usando un vestido rojo como la sangre.
Su madre y hermano la sostenían con delicadeza cada uno por un brazo.
Los tres parecían ángeles, su belleza tenía a todos asombrados.
La deslumbrante belleza de Alexandra tenía más de uno fantaseando, pero un invitado en particular estaba inquieto, al momento de que la festejada hizo acto de presencia, sintió un escalofrío por todo su cuerpo que le hizo temblar, y en el aire se sentía un olor a menta que le hacía la boca aguas.
Su lobo Apolo estaba agitado y él le ordenó que se comportara y solo se limitó a ver bajar por las escaleras a la joven de vestido rojo.
La joven en cuestión, terminó de bajar las escaleras, y abajo la esperaban sus abuelos, los marqueses Amarante.
Ellos al verla llegar la fueron a abrazar y después de eso, el marqués llevó a su nieta para en medio y anunció con orgullo.
—Hoy es un día muy especial para la familia Amarante, una de las joyas más preciadas de esta familia cumple su mayoría de edad, se ha convertido en una joven independiente, me honra mucho contar con el apoyo de todos— expresa el marqués con el orgullo más inflado que un globo.
Luego de eso le hace señas a un sirviente de la mansión, y ese sirviente pasa en compañía de otros más, todos traían consigo cajas de regalos.
Entre esos regalos estaban algunos títulos de propiedades del marqués, joyas, vestidos importados de otros imperios, zapatos del mejor material que pueda haber y una espada.
Todos los regalos fueron del agrado de Alexandra, más aún la espada, con ella puede rebanar el cuello de quien se pase de listo.
Ella tras ver los regalos con detenimiento, hace una reverencia en señal de respeto a su abuelo y él la pone de pies y la abraza con cariño.
Después de eso, el marqués ordena a los sirvientes que sirvieran las bebidas y de forma inmediata los sirvientes pasan con bandejas de plata, llenas de las bebidas que solo la familia imperial y el marqués Amarante pueden conseguir.
Inmediatamente, un ambiente festivo se comenzó a sentir y los músicos por señas del marqués comenzaron a tocar una melodía suave.
Para abrir el primer baile, el marqués guío a su nieta hasta la pista de baile y ambos comenzaron a bailar con gracia.