SINOPSIS
Vi al hombre que había sido el protagonista de mis sueños más húmedos durante un año, desde que lo conocí en el avión ese día y nunca más lo volví a ver… hasta ahora. El peor día de mi vida. Llegar tarde a casa del trabajo esa noche me hizo sentir peor que ver a mi exnovio teniendo sexo. Mucho peor. Y también sería peligroso si él no estuviera allí para salvarme. Mi héroe no tiene armadura. Pero no es un héroe, es un villano. Es duro, salvaje y fuerte. La forma en que me mira me emociona. Estaba equivocada por todas las razones correctas, un mal hombre, pero con un buen corazón. Y me caí, demasiado fuerte.
Las cosas empiezan a ir mal y faltan las piezas. ¿Por qué estaba allí ese día, quién era realmente? Me siento confundida. Mi mente y mi corazón están en una batalla de vida o muerte. ¿Me voy con la cabeza gacha? ¿O me quedo y amo con todo mi corazón?
NovelToon tiene autorización de Any Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 14: —No entiendo porqué Doger hace esto.
CAPÍTULO 14
IRENE
Dándome por vencida y sin importar lo tarde que pueda ser, me levanto de la cama y voy por mi celular olvidado en la cocina. Cuando lo agarro dispuesta a escribirle, la pantalla muestra un mensaje con el nombre de Darko, el guapo ruso, como remitente.
"Hola, malen'kiy. Lamento no haber escrito antes. Espero que te encuentres bien. También quiero decirte que tienes unas manos mágicas, la herida ha sanado bastante bien." Al terminar de leer el mensaje mi tonto corazón da un salto. La preocupación y el miedo que me habían invadido desaparecieron de repente, sonrío por que pensé que posiblemente se había olvidado de mi.
Le contesto rápidamente, queriendo saber más sobre él, y la herida es la excusa perfecta.
"Hola, Darko. Digamos que estoy bien para no entrar en detalles del día tan pesado que he tenido hoy. Pero, ¿Realmente estás bien o solo lo dices por cortesía?"
La respuesta de Darko llega casi inmediatamente.
"Sí, gracias a ti estoy mejor. Gracias por ocuparte de mí esa noche. ¿Te gustaría salir a cenar algún día? Digo, así me puedes contar mejor sobre tu día"
No puedo contener el rubor que sube por mi cuello hasta mis mejillas. De alguna manera, aunque apenas si lo conozco, confiaba plenamente en él. Me parece un hombre misterioso y fascinante, y estoy completamente segura de que hay algo más detrás de ese hombre ruso, algo que me atrae... Mi atracción por Darko se está volviendo cada vez más fuerte.
Le respondo que sí, con una emoción contenida, pero palpable.
"Perfecto. Por el momento estoy de viaje de negocios. En cuanto llegue tu y yo tenemos una cita... para hablar. Te estaré escribiendo para pasarte un informe del estado actual de la herida, doctora Irene" Su comentario me hace sonreír como una tonta. Pero sus antepenúltimas palabras se sintieron inseguras incluso a través de un mensaje de texto. Extraño, lo sé. Es tan extraño como lo es Darko. Así que no haría planes para un futuro incierto, dejaría que él volviera como dice. Por el momento, Darko se comunicará conmigo para hacerme saber sobre el estado de la herida. «Eso tiene que ser algo, ¿verdad? Es obviamente una señal.»
Regresando a la cama dejo el celular en la mesita de noche, dispuesta a dormir con la sonrisa tonta de una colegiala en el rostro. Agradezco en silencio la distracción que Darko le ha proporcionado a mi mente.... y cuerpo.
(####)
—¡MALDITO RUIDO INFERNAL! —murmuro cuando el horrible sonido del despertador suena, estiro la mano para apagarlo—. Joder, vaya manera de uno despertarse. Te votaré y me quedaré con la alarma de mi celular. Es mejor que esta basura que me regaló Richard. —al momento en que lo digo mis ojos se abren como plato y miro a la cosa redonda y roja en la mesita—. Lo hiciste al propósito. —digo mientras me dirijo al baño.
«Si, se lo que están pensando. Que estoy loca o algo así. Vale, soy de las que les gusta hablar consigo misma en algunas ocasiones.»
Luego de ducharme y vestirme con jeans ajustados con un Jersey blanco de cuello alto, busco mi abrigo ya que estaba comenzando hacer frío y me lo pongo, una vez lista y maquillada voy por mi dosis de café a la cocina. 10 minutos más tarde tengo mi taza de café negro y fuerte como me gusta con su toque perfecto de azúcar. Arrecostandome de la isla de la cocina mientras me tomo el café, abro mensajería y le envío un texto a Richard saludándolo y preguntándole por sus chicas, al cerrarlo veo el mensaje de Darko y las mariposas en mi estómago revolotean con avivadas energías. Hoy no había mensaje alguno, me debato un momento entre si debía enviarle un mensaje o no, al final decido que no. Eso sería como muy desesperado. Al terminarme el café, enjuago la taza, le dejo un rápido mensaje a Richard diciéndole que voy en camino para allá. Agarro mi cartera y las llaves de la casa y salgo.
Primero iría a la clínica veterinaria, dejaría a Frank a cargo como me sugirió Richard. Eso si mi increíble bebé encendía.
—¡Mierrrda, voy a llegar tarde! —murmuro al tiempo que golpeo el volante de mi viejo auto, sabía que tenía que haberme comprado uno nuevo apenas tuve la oportunidad, solo que fue un regalo de mi mamá cuando entré a la universidad y con el cual me sentía emocionalmente apegada a él. Richard lo había cuidado por mí el tiempo que estuve en Alemania. Vuelvo a intentar hacer que el motor arranque al rodar la llave en el contacto—. Vamos, vamos, vamos bebé por favor, arranca para mami —si, era una loca, esa soy yo. La que le habla a objetos inanimados que sabe que no le responderán, pero que igual lo hace. Contantas cosas importantes que hacer hoy dudaba que tan siquiera pudiera hacer alguna de esas cosas si la maldita chatarra no arranca. Por suerte ollé mis súplicas porque enciende y por fin me pongo en movimiento.
Nada en esta vida va de acuerdo a cómo se tiene planeado, por muchos planes que se hagan y por más que organices tu vida, jamás sabes con que obstáculos te puedes encontrar.... Uno tan grande al cual no puedes negarte ayudar.
Lo primero que encuentro al bajarme del auto es a dos perros peleando, bueno, más bien a uno de ellos destrozando al otro. La escena es verdaderamente horrible de ver, hay mucha sangre que me preocupa. La chica, dueña del perro agresor que tiene al otro agarrado por el hocico, intenta jalarlo para quitarlo, presa del pánico mientras llora. A esta hora de la mañana no hay casi persona por esta zona, y por la vestimenta de la chica puedo decir que había salido a hacer ejercicio. Corro al otro lado de la calle para ayudarla justo cuando Frank y Avi están llegando también, le hago señas para que se acerquen deprisa.
—¡Oye! No hagas eso. Estás lastimando al otro perro. —le grito a la chica para que pueda oírme por encima de los gruñidos de los perros y sus gritos desesperados.
—No entiendo porqué Doger hace esto. Él no es así. ¡Suéltalo, Doger! ¡Vamos, mi niño, déjalo! —la chica llora con desesperación. Frank y Avi se unen a nosotros.
—Escúchame, necesitamos que dejes de jalarlo para poder ayudarlos a ambos. Avi, ponte a un lado y trata de quitarle la cadena para que puedas neutralizarlo. —Avi asiente, cuando intenta hacer lo que le digo la mujer grita de terror y al hacerlo jala al perro en otra dirección. Maldigo en silencio cuando el otro perro chilla de dolor.
—¡Te va a morder! —dice la mujer.
—¡Va a matar al otro perro! Por favor dame la cadena. —ahora era yo la desesperada. Ella duda, pero al final me la da. Me acerco a los perros y quito la cadena del collar, al hacerlo ellos se alejan un poco, pero no mucho. Me acerco otra vez.
—Tenga cuidado, doctora. —Me dice Avi, lo veo avanzar por el rabillo del ojo. Cuando termino de pasarle la cadena por el cuello al perro, se la entrego a Avi para que pueda jalar y desmayarlo. Mientras Avi hace eso me giro buscando a Frank, dándome cuenta que se habían acercado más personas a nosotros, cuando lo localizo le lanzo las llaves de la clínica.
—¡Prepara quirófano! —le ordeno, más que una orden, era una súplica de que hiciera todo rápido. Frank se agacha para coger algo del piso, es entonces cuando me doy cuenta que en mi apuro por ayudar a los perros dejé caer mis cosas, él las agarra y corre a la clínica. Vuelvo con Avi, el perro agresivo cae desmayado mientras que el otro yace tirado en el suelo todo lleno de sangre, la imagen es tan horrible de ver qué me es imposible contener las lágrimas. Avi deja al perro de la chica en el suelo, le dice algo a ella y luego agarra al otro, pasa corriendo por mi lado. Yo lo sigo de cerca.
—¿Dónde? —grita Avi.
—Quirófano. —le digo mientras cierro la puerta principal con seguro para que nadie entre. No quería interrupciones. La visita a la clínica y a mi madre tendrían que esperar. Cuando me estoy preparando para entrar a la cirujía, Avi entra.
—Doc. Iré a ayudar a la chica con el perro.
—Vale, pero lleva un bozal. No importa que ella diga que es manso, nunca se es demasiado precavido.
—Seguro. —sale, yo voy a quirófano donde me reúno con Frank que ya tiene todo listo y el perrito acostado en la camilla.
—Doc. No creo que...
—No lo digas, Frank —mi voz se quiebra un poco cuando veo a la pobre criatura—. No lo digas. —siento tanta rabia e impotencia de que no lo logre.... meneo la cabeza espantando esa posibilidad.
—Hagamos esto. —Frank Asiente con la cabeza, me pongo los guantes preparándome para lo que venía. No podía evitar pensar en lo aleatoria que era la vida, de cómo un simple paseo matutino se convertía en una posible pelea a vida o muerte para dos perros, y en cierta medida, para nosotros también. Pero esa era nuestra profesión, hacer lo posible para salvar vidas, aunque en este caso no sabía si iba a ser suficiente. Necesitaba concentrarme y hacer lo mejor que pudiera para salvar a ese pequeño animal, y esperar que la suerte estuviera de nuestro lado.
fotitos por favor