Una humana en un mundo de cambiaformas.... Elara Corven se ve obligada a registrarse en la aplicación EIDOS para conseguir compañero de vida inesperadamente se ve emparejada con la persona más detestable Kaelon Draven su imponente y severo profesor de Psicología de comportamiento animal..
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Capitulo 20 - Una casa que no es mia
◾ EXTERIOR — CALLE COMERCIAL — ATARDECER
Elara caminaba rápido.
Había mentido no iba por un libro solo quería buscar un trabajo por las tardes para poder cruzar lo menos posible a Kaelon en casa.
Era incómodo vivir y comer cosas que ella simplemente no pagaba.
En casa con su madre comía lo mínimo porque ella le recordaba siempre que una bestia que no caza, simplemente muere nadie te comparte comida.
Y si Kaelon era un gato montes debia pensar igual que su madre
Así que decidió buscar alguna fuente de ingresos que sería lo más apropiado en su situación.
Con el teléfono en la mano.
Mirando direcciones.
—Librería… cafetería… cualquier cosa está bien…
Se detuvo frente a un local.
Vidrio limpio.
Cartel:
**“Se busca personal”**
Su corazón dio un pequeño salto.
—Bien… —murmuró—
Entró al INTERIOR del LOCAL
—¿Experiencia?—pregunto un hombre mayor
—No… pero aprendo rápido.
—Dejanos tu número te llamamos.
Sonrisa vacía.
Sin más salió nuevamente
El aire se sentía más pesado.
—Claro… —murmuró—
—Porque vivir con un desconocido no cuenta como experiencia.
Siguió caminando.
Lo intenté en otro lugar.
Y otro.
Mismo resultado.
—No quiero ser una carga… —dijo apretando los dientes
—Si tan solo pudiera conseguir un lugar donde trabajar y me permitan comer algo sería genial.
Su celular vibró.
Nombre: **Kaelon**
Lo miró.
No abrió.
—Después contestare ,no creo que sea muy importante.
Guardó el teléfono.
Pero algo en su pecho…
no estaba tranquilo.
Se sentó en una parque un rato mientras miraba el atardecer.
◾ INTERIOR — SUPERMERCADO
◾ KAELON
El carrito avanzaba lento.
—No tengo idea de que acostumbra a comer—murmuro
Había empezado a llenar el carrito
Todo perfectamente ordenado.
Como él.
Verduras,Carne,Fruta.
Leche.
Pero se congeló al ver la sección de cereales
No sabía cuál acostumbraba a comer Elara.
Al ver qué no respondía dejo caer un cereal cualquiera en el carrito.
Verifico una vez más
Lo necesario.
Nada más.
Pero su mente…
no estaba en la lista.
—Tardó.
Miró el teléfono.
Mensaje leído.
Respuesta seca.
> *Estoy ocupada.*
Sus ojos se entre cerraron apenas.
—¿Ocupada en qué?
No escribió de nuevo.
Pagó.
Sin apuro y fue a casa.
◾ INTERIOR — CASA DE KAELON — NOCHE
Eran pasadas las veintiún horas cuando llegue
no tuve suerte en conseguir algo hoy, pero tal vez mañana sería mejor.
Se repetía.
En silencio entro a la casa.
Esperando no hacer ruido.
cómo siempre lo había hecho en su hogar anteriormente.
—Llegué… Dijo en voz baja para si misma
Las luces estaban encendidas.
Y él…
estaba ahí.
En la cocina.
De pie.
Esperándola.
Su cuerpo se tensó apenas.
Intento evitar el contacto y simplemente subir las escaleras.
Kaelon la observo en silencio primero
Frunciendo el ceño hablo
—Cuando entres dignate en saludar al menos, te escribí a tu celular.
—Y antes de salir te pedí que cuando fueras a volver me escribieras para pasar por vos.
Directo.
Elara dejó el bolso.
—Te respondí el mensaje, estaba ocupada.
Silencio.
—¿En qué? —preguntó.
Elara dudó antes de responder
—Buscando trabajo.
Kaelon se quedó en silencio hizo que el habiente se volviera pesado.
—No lo necesitas.
Respuesta automática.
Fría.
Elara frunció el ceño.
—Yo quiero buscar algo
Kaelon la miró.
—Y yo te dije que no lo necesitas.
Elara cruzó los brazos.
—Yo no puedo simplemente estar sin hacer nada
—Estudias durante la mañana—Respondio Kaelon
—Tienes comida, internet puedes entretenerte con lo que sea pero no deambules sola.—agrego.
—¿Por que no?—Pregunto Elara
Kaelon la miro irritado
—Por que estamos cercanos a la época de apariamiento y no puedes andar sola.
—No voy a discutir por esto, no necesitas trabajar y punto.
—Si necesitas dinero me lo pides.
Dijo mientras tiraba su billetera en la mesa.
Elara lo miro fijo
—No me mires así no eres una prisionera
—Entonces dejame salir a trabajar.
Silencio.
Kaelon apoyó las manos en la mesada.
—¡No! ya te lo dije no es un buen entorno para vos.
—No puedes Simplemente decidir todo por mi—alego Elara.
—Estas en mí casa, y seguirás mis reglas te guste o no.
Elara lo miró.
Tenía razón, pero no necesitaba ser brusco o recordarle que esa casa no es suya.
Eso solo la hacia sentirse fuera de lugar
—Esta bien...
Kaelon no respondió de inmediato.
—Es parte del acuerdo solo asme caso.
Negó ella.
—El acuerdo era convivir.
—No obedecer.
KAELON
La observó.
Más atento ahora.
—¿Siempre eres así? En clases no levantabas la cabeza.
—¿Te pusiste como meta irritarme o que?
—Solo estoy cuidándote
La palabra quedó en el aire.
Elara parpadeó.
—No te pedí cuidado.
—Te guste o no necesitas igual a alguien que te cuide.
Elara bajó la mirada.
Un segundo.
Respiró hondo
Sus ojos se volvieron vidriosos recuerdos de lo que su madre le decía volvieron a su cabeza.
Se dio vuelta para limpiarse las lágrimas
— Está bien voy a subir a mí...— paro en seco lo que estaban diciendo—A la habitación
Silencio.
—Tratare de no ser una carga.
Kaelon negó apenas.
—No lo eres, no me molesta que comas ,ni que duermas todo el día.
Golpe limpio.
Silencio.
Ninguno se movió.
—Podés hacer lo que quieras —dijo Kaelon finalmente
Pausa.
—Pero no es recomendable.
Elara frunció el ceño.
—Eso no es dejarme elegir.
—Te lo advierto.
—¿De qué?
Silencio.
Y ahí estuvo.
Otra vez.
Ese vacío.
Esa información que él no decía.
Elara lo notó.
—Puedes explicarme almenos por qué es tan peligroso que salga.
Él la miro como queriendo buscar las palabras
—Te lo explicare en otro momento
Elara tomó aire.
—Voy a seguir buscando trabajo entonces.
Pausa.
Kaelon la miró.
No la detuvo.
Pero tampoco cedió.
—No vuelvas tarde y avisame constantemente donde estas.
No fue una orden.
Pero tampoco una sugerencia.
Elara lo entendió.
—No soy una niña estaré bien, lo hice toda mí vida.
—Justamente por eso Elara
—No actúes como una niña caprichosa.
Elara giró.
Subió las escaleras.
Sin decir más.
KAELON Se quedó en la cocina solo.
Quieto.
Mirando la puerta por la que ella se fue.
Exhaló.
Lento.
—Va a ser complicado
— Es bastante terca.
Pero no sonaba molesto.
Sonaba…
interesado.
—¿Como voy a cuidar a alguien que no se deja cuidar.?