¿Pueden dos personas que se buscan una y otra vez encontrarse?
Ella es Katiuska Velázquez una mujer divorciada y madre de una adolescente de 13 años de edad cuya vida ha estado llena de dificultades debido a sus malas decisiones.
Él es Alexander González, un viudo de 38 años y padre soltero cuyo único objetivo en la vida es criar a su hijo y administrar su empresa.
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Capítulo XIV: La diferencia entre tener sexo y hacer el amor parte 3
Roger le dio un beso en los labios y fue un poco brusco, aunque había pasión y tenía una buena técnica a la hora de besar algo faltaba porque no la hizo estremecer como los besos que le dio Alex.
Aura desde la primera vez que conoció a Roger no le agradó y se lo hizo saber a Katy.
—Katy, ese hombre lo que tiene de lindo lo tiene de malo. Su alma es retorcida y solo se quiere a sí mismo.
—Aura, amiga, por favor… él me gusta mucho.
—Créeme cuando te digo que no te conviene. Todos los Roger que he conocido son malos.
—¿Acaso has conocido a muchos hombres llamados Roger? —preguntó Katy, divertida.
—Con tu novio son tres, y cada uno peor que el anterior.
Katy solía reírse de los comentarios de Aura, a pesar de que hablaba mal de su novio, ella apreciaba mucho a su amiga y lo tomaba con humor.
Tenían seis meses de noviazgo y Roger siempre la presionaba para tener sexo, Katy aún no se decidía, pero él cada vez era más insistente, ella solía hablar del tema con su mejor amiga y a Aura Roger cada vez le desagradaba más.
—Katy, un hombre de verdad, respeta cuando una mujer no quiere hacerlo y no la presiona.
—Pero Aura, los hombres tienen sus necesidades —replicó Katy, ingenua.
—Que fácilmente pueden satisfacer con ayuda de su mano —respondió Aura, molesta.
—Si no lo hago, seguro termina conmigo.
—Más vale sola que mal acompañada. Estando sola tienes más posibilidades de encontrar a alguien que realmente valga la pena.
Julia luego de finalizar la secundaria y ser expulsada de la orquesta sinfónica de la ciudad capital por indisciplinada no quiso continuar sus estudios, ella solo quería encontrar a un marido que la mantuviera, desde joven le parecía atractivo Alex además de una oportunidad para mudarse de la hacienda, pero este solo la veía como la hermanita fastidiosa de Katy, pero ahora que era viudo y padre soltero, ella creyó que tendría una oportunidad, aunque tuviera que criar al hijo de otra mujer.
Era frecuente su presencia en la hacienda, y el pequeño Alfonso cada vez que la veía lloraba.
—Qué extraño, porque Fonso por lo general es un niño muy cariñoso —decía Camila, tomándolo en brazos.
—¿Alex ya regresó del campo? —preguntó Julia.
—Aún no. Pero si gustas, espéralo. Quédate en tu casa. Yo creo que este jovencito tiene sueño y por eso está tan llorón —respondió Camila, acunando al niño.
Julia esperó por horas el regreso de Alex de los campos de siembra, cuando lo vio entrar al salón lo observaba como sacudía la tierra de sus zapatos y a pesar de lo sudado y sucio que se encontraba en ese momento seguía siendo muy atractivo.
Julia le sonrió muy amablemente, pero Alex, como siempre, no se inmutó ante su encanto.
—¿Julia, qué haces en mi casa? —preguntó, molesto.
—Vine a ver cómo estabas —respondió alegremente.
—Como ves, estoy muy bien.
—Alex, pensé en mi propuesta. Yo puedo ayudarte a criar a Alfonso, no tienes por qué hacerlo solo.
—Ya sabes cuál es mi respuesta, Julia. Ahora sal de mi casa y no seas tan molesta.
Julia estaba muy enfadada por lograr su objetivo y observó con mucha indignación a Alex.
—¿Alex, qué tiene Katy mejor que yo? —preguntó con curiosidad.
Alex no tenía una respuesta adecuada para esa pregunta, porque si comparaba a ambas mujeres las dos hermanas eran muy hermosas, Katy tenía una belleza exótica con su piel canela y cabellos rizados y su cuerpo curvilíneo que de solo recordarlo se encendía. Julia, en cambio, era de rasgos europeos a pesar de que eran
hijas de los mismos padres, existía el mestizaje en el país y era frecuente que varios miembros de la misma familia tuvieran características muy disímiles entre ellos, pero Julia no le inspiraba nada.
—Sus sentimientos —respondió finalmente.
—No te entiendo.
—Katy tiene sentimientos, es empática, le importan las personas. Tú, en cambio, eres malcriada y egoísta.
Julia salió de la hacienda de los González muy enojada con Alex, ella estaba acostumbrada a salirse con la suya, tomó su teléfono y decidió llamar a su hermana, con la cual tenía mucho tiempo sin conversar.
Katy no lo podía creer cuando vio que su hermana la estaba llamando y no deseaba contestarle, pero luego se preocupó porque desde la muerte de su madre ellas no volvieron a hablar nunca más y podría tratarse de una emergencia.
—Katy, te he extrañado mucho. ¿Cómo has estado?
Katy se sentía aburrida debido a la incesante charla de Julia sobre sí misma, pero no quiso ser descortés, su hermana continuaba siendo una persona frívola y sin perspectiva.
—Acabo de regresar de la hacienda de los González —dijo Julia.
Katy finalmente sintió interés, pero no se atrevía preguntar por Alex y permaneció en silencio esperando lo que ella le pudiera decir.
—Estaba cuidando a Alfonso —añadió Julia.
—¿Alfonso? —preguntó Katy, intrigada.
—Sí, el hijo de Alex y Carmen.
—¿Alex tiene un hijo con Carmen? —exclamó Katy, incrédula.
—¡No es posible que no lo sepas! Ustedes eran tan cercanos. Alex se casó con Carmen poco después de la graduación y tuvieron un hijo.
La noticia fue muy impactante para Katy y eso le daba sentido del porqué nunca más la llamó y cambió su número de teléfono
—Julia, tengo que colgar. Voy a entrar a clases —dijo, usando una excusa para terminar la conversación.
Julia sabía que Alex nunca le haría caso, quería fastidiarlo un poco, él siempre tuvo sentimientos hacia su hermana y por eso le contó a Katy todo sobre Alex, a excepción de que Carmen había muerto en el parto.
Tiempo después Julia comenzó a salir con el hijo menor del alcalde del pueblo llamado Horacio Bello y pronto se olvidó de su capricho por Alex.
Para Katy la noticia fue el impulso que necesitaba para llevar su relación con Roger a un siguiente nivel, a pesar de que en su interior tenía muchas dudas y su amiga Aura solía aconsejarla porque ella insistía que su sexto sentido le decía que Roger solo le traería desgracias a Katy.
Una noche Roger le dijo que pagaría una habitación en un hotel de alto tránsito y Katy esta vez sí estuvo dispuesta a acompañarlo, cuando entraron en el lugar que no se caracterizaba por su belleza era obvio que él tenía mucha experiencia, pero todo el acto fue muy apresurado, y Katy se sintió insatisfecha era como si algo había faltado y no sabía definir de que se trataba ella no llegó al acto final y vio los fuegos artificiales, Roger se levantó de la cama muy molesto y la observaba con reprobación.
—Yo que pensé que eras mozuela y resulta que ya tenías marido —dijo con sarcasmo.
—No entiendo a qué viene tu comentario, Roger —respondió Katy, apenada, cubriéndose con la sábana.
—¡Me engañaste, Katy! ¡Eres una mentirosa, no eres virgen! —gritó él.
Katy estaba sorprendida porque jamás le había dicho eso.
—Yo nunca te dije que era virgen, solo que no estaba lista para hacerlo contigo.
—¿Qué necesitas para estar lista si ya tienes experiencia? —reclamó Roger, molesto.
—Roger, tu comentario es inapropiado.
—En cinco minutos hay que entregar la habitación, vístete rápido o pagarás la multa tú.
Katy se vistió rápido y salió del lugar sintiendo sucia y que fue un grave error lo que acababa pasar, además que no comprendía por qué no fue tan mágico y especial como lo recordaba con Alex, y porque al final no se sintió estremecer o siquiera porque Roger no la tomó en sus brazos y fue cariñoso con ella como lo fue su amigo.
Katy que hasta el momento tenía una buena impresión del sexo le parecía algo muy especial en una relación y debido a la egoísta actitud de Roger lo arruinó todo, ella descubrió que existe una gran diferencia entre tener sexo y hacer el amor, con Roger, tuvo sexo, pero lo que hizo con Alex fue hacer el amor.
—Estoy impresionada: es lindo, pero malo en la cama —Aura no paraba de reír.
—Aura, no digas eso —respondió Katy, apenada.
—Amiga, eso que cuentas se llama eyaculación precoz. Y lo que llamas “fuegos artificiales” es un orgasmo. Katy, huye de ese hombre. Puedes renunciar a cualquier cosa en la vida, menos a un buen sexo.
—Aura, creo que fue mi culpa… —dijo Katy, sintiéndose culpable.
—No sé qué voy a hacer contigo. Repite después de mí: “no es mi culpa” —Aura movió la cabeza con reprobación.
Katy no le dirigió la palabra a Roger por varios días, pero luego él apareció con flores y sus falsos detalles y logró hacerla cambiar de parecer, volvieron a hacerlo y resultó igual de aburrido, Katy realmente consideró
que había algo malo con ella, porque no sentía nada cada vez que estaban juntos.
Aura para que se diera cuenta de que a ella no le ocurría nada malo y que era porque no había compatibilidad entre ellos, le regaló un juguete para la autosatisfacción y cada vez que Katy lo usaba si sentía sus apreciados fuegos artificiales al final.
—¿Ves? No pasa nada malo contigo.
Aura le sugirió que le diera un nombre a su apreciado juguete sexual para poder hablar de este sin que las personas se dieran cuenta de que se trataba.
—¿Qué nombre le vas a poner? —preguntó, burlona.
Katy sonrió, porque a pesar de que Alex había formado su propia familia, los recuerdos juntos siempre la acompañaban.
—Alex —dijo, sonrojándose.
Katy tiene conocimiento de que estuvo expuesta a Clamidia. ¿Como es posible que no se haya realizado examen formal y exponga a Alex a contagio? (Ni recuerdo cuánto tiempo ha pasado)