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Reclamada Por El Tío Torres

Reclamada Por El Tío Torres

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:4.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Traicionada por su novio. Angie toma una decisión desesperada para vengarse pactar con el hombre más peligroso de la alta sociedad, Leonardo Torres, el imponente y calculador tío de su ex.
Lo que inicia como una tregua fría y un matrimonio por contrato de un año para proteger sus activos y estabilizar la corporación, rápidamente se sale de control. Entre miradas cargadas de tensión en la sala de juntas y roces que encienden una química devoradora a puerta cerrada, Angie descubre que Leonardo no es el tiburón despiadado que todos temen, sino un hombre dispuesto a todo por protegerla. Mientras Sebastián y sus aliados intentan destruirlos filtrando secretos del acuerdo, la falsa unión se transforma en un juego de posesión, poder y deseo donde ninguno de los dos quiere volver a ser libre.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

13

Angie Rojas

Eran las nueve de la noche cuando llegué a la residencia privada de Leonardo.

Conocía la clave de la puerta principal porque su abuela Elena se la había sacado sin que él se diera cuenta el día que estuve allí. Así que no llamé al timbre; simplemente ingresé con el aplomo de quien se sabe dueña de la casa.

Llevaba un bolso grande cargado con una laptop, fichas con posibles preguntas de los reporteros para la rueda de prensa de mañana y, por supuesto, una bolsa de repostería fina con pastelillos que compré en el camino.

El piso principal estaba en penumbras, iluminado solo por la tenue luz del ventanal que daba al jardín de rosas. Seguí el sonido de unos pasos firmes hasta el estudio de Leonardo. Estaba de pie frente a su escritorio de madera oscura, con la camisa blanca levemente desabotonada en el cuello y las mangas arremangadas, revisando informes financieros con la frente fruncida.

—Buenas noches, "mi cielo" —anuncié con mi voz más dulce y melodiosa desde el umbral.

Leonardo se sobresaltó tanto que el bolígrafo que sostenía casi se le escapa de los dedos. Se giró bruscamente hacia mí, con los ojos desorbitados y la mandíbula apretada.

—¿Cómo entraste aquí? —preguntó con su tono helado habitual, aunque pude notar cómo sus ojos descendieron por mi atuendo por una fracción de segundo antes de volver a clavarse en mi rostro.

—Tu abuela es una mujer adorada y previsora —sonreí con inocencia, dejando la bolsa sobre su pulcro escritorio y quitándome el abrigo con absoluta confianza—. Como mañana tenemos que convencer a más de cincuenta periodistas de que estamos desesperadamente enamorados para opacar la actuación trágica de Sebastián, vine a ensayar.

—¿Ensayar? —repitió él, cruzándose de brazos mientras retrocedía un paso, como si yo fuera una amenaza para su impecable orden personal—. No hay nada que ensayar, Angie. Leemos el comunicado que redactó el departamento de relaciones públicas, respondemos tres preguntas sobre las métricas de la empresa y nos retiramos.

—¡Por favor, Leonardo! —solté una risita burlona, rodeando el escritorio hasta quedar a medio metro de él—. Sebastián lloró frente a todo el país afirmando que tú me obligaste a estar contigo por codicia corporativa. Si salimos mañana a leer un texto aburrido con tu cara de bloque de hielo, los periódicos van a darle la razón.

Me acerqué un paso más. Leonardo no se movió, pero pude ver cómo la vena de su cuello se tensaba.

—Así que vamos a repasar el libreto —continué, dando un salto ligero para sentarme en el borde de su escritorio, justo al lado de sus documentos—. Primera lección de una pareja de verdad: el contacto físico espontáneo.

—Bájate de mi escritorio —ordenó entre dientes.

Ignoré su orden por completo. Me incliné hacia él, tomé su corbata suelta con suavidad y tiré suavemente hacia abajo para obligarlo a inclinar su rostro hacia el mío.

—Si un periodista te pregunta cuánto tiempo llevamos sintiendo esto el uno por el otro —murmuré, buscando su mirada con una coquetería calculada que me divirtió hasta las entrañas—, no puedes responder "seis meses según la cláusula tres". Tienes que mirarme a los ojos, así... y decir que fue desde el primer segundo en que me viste.

Esto lo pienso disfrutar, seducir a Leo es extremadamente increíble...

...Leonardo Torres ...

Sentí que el aire en la habitación se volvía peligrosamente denso.

El roce de los dedos de Angie en el cuello de mi camisa y la cercanía de su rostro rompieron en un segundo todos mis límites de seguridad. Podía oler su perfume, una mezcla de jazmín y algo dulce que amenazaba con desconectarme las ideas.

En toda mi vida corporativa, jamás había permitido que nadie irrumpiera en mi espacio de esa manera. Mi estudio era un templo de orden y control; pero ahí estaba ella, sentada sobre mis informes de balances, tirando de mi corbata con una sonrisa maliciosa jugando en sus labios.

—Estás cruzando la línea, Angie —dije en un susurro grave, intentando mantener la compostura mientras la miraba fijamente.

—Apenas estoy empezando, novio mío —respondió ella con descaro.

Sin darme tiempo a reaccionar, soltó mi corbata y llevó su mano hacia mi mejilla, ahuecando su palma contra mi piel. Su tacto era tibio y suave. Sentí un chispazo eléctrico recorrer mi columna, pero me obligué a mantenerme rígido.

—Mañana, cuando te pregunte la prensa por la apuesta de Sebastián, no quiero que te pongas a la defensiva —instruyó ella, cambiando el tono a uno levemente suave, casi susurrado—. Quiero que me abraces por la cintura, me pegues a tu lado y digas: "Lo que haya sucedido en el pasado carece de valor, porque Angie hoy es mi presente y mi futuro".

—Eso suena ridículamente cursi —protesté, intentando apartar la vista de sus labios, que estaban a tan solo un par de centímetros de los míos.

—Suena a lo que la gente quiere escuchar para olvidarse de la lástima por Sebastián —me corrigió, acercándose un milímetro más. Pude sentir el calor de su respiración contra mi piel—. A ver, repítelo conmigo. Pon tu mano en mi cintura.

—No voy a...

—Pon la mano en mi cintura, Leonardo —ordenó con una voz suave pero firme, mirándome con un brillo desafiante en sus ojos oscuros.

Tragué saliva, sintiendo que por primera vez en mi vida estaba perdiendo el control de mi propia cancha. Despacio, levanté la mano y la posé en el costado de su cintura. Sentí la curva de su cuerpo bajo la tela fina de su blusa. Angie no retrocedió; al contrario, se inclinó aún más hacia mí, apoyando ambas manos en mis hombros.

—Bien —murmuró ella, con una satisfacción evidente en la mirada—. Ahora dime algo cariñoso sin que parezca que estás a punto de ejecutar a alguien.

Nos quedamos en silencio durante varios segundos. La sala estaba tan callada que solo se escuchaba nuestra respiración acelerada. Miré sus ojos, buscando la grieta de la actuación, la falsedad del juego... pero por un brevísimo y peligroso instante, la cercanía entre los dos se sintió demasiado real.

—Eres insoportable —murmuré con la voz áspera.

Angie soltó una carcajada limpia y fresca que resonó por todo el estudio, rompiendo la tensión del aire. Se desligó de mi agarre y se deslizó fuera del escritorio con una agilidad impresionante, dejándome con las manos vacías y la sensación de que acababa de caer en su trampa.

—Bueno, es un avance —dijo ella acomodándose la falda y tomándose un pastelillo de la bolsa—. No es la respuesta más romántica, pero sirve para la práctica. Mañana en la rueda de prensa quiero el doble de entrega, "mi cielo".

Caminó hacia la salida del estudio con paso ligero, dejándome de pie junto al escritorio, aturdido, con el corazón latiendo a un ritmo anormal y sin la menor idea de cómo me iba a presentar mañana ante la prensa sin terminar de perder la cabeza por ella.

Dios, necesito besarla...

1
Marisol Nuñez
ya angie jarta
Betty Saavedra Alvarado
Leo y Angi están en una pequeña guerra sus corazones están enamorados
Betty Saavedra Alvarado
Leiva rescatar a Angie que no queme en su odio
Marisol Nuñez
ya se está volviendo canson siempre lo mismo no avanzan
Betty Saavedra Alvarado
Leo hubieras hablado ella ahora te cree culpable
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás molesta con Leo
Betty Saavedra Alvarado
Angie y Leo están en una guerra
Betty Saavedra Alvarado
Angie se casará para destruir a Leo y a su hno
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Muy cierto
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Sebas logro su objetivo Angie que hará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Sebas el odio no te llevará a nada Angie buscará vengarse de los dos
Betty Saavedra Alvarado
Angie sabe lo que hace Leo muy pronto caerás
Betty Saavedra Alvarado
En ese año todo puede pasat
Betty Saavedra Alvarado
Angie y la abue van a volver loco a Leo
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Ajá, tienes razón
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Leo te estás enamorando de Angie
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Están actúando como dos adolescentes
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás jugando con fuego
Betty Saavedra Alvarado
Kiary te digo leyendo está súper interesante
Betty Saavedra Alvarado
Sebas no juegues con fuego te puedes quemar
Betty Saavedra Alvarado
Ese Sebas está buscando que le den su puñete no quiere perder todo
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