Mi nombre es Marcela tengo 30 años llevo casada 5 años, pero... ¿qué vas a hacer cuando la desilusión llegue a tu puerta?
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Iniciar de cero
Hoy es el día más feliz de mi vida, William me lleva a su apartamento tengo que estar vigilada todo el tiempo durante seis meses y después de este tiempo se decidirá si me puedo ir o me toca quedarme, para la vigilancia el a puesto cámaras ya que trabaja y no puede estar con migo siempre, así que cuando no esté, él me vigilará por las cámaras.
Sé que piensan que es otro tipo de cárcel pero yo no lo veo así lo veo como iniciar de cero, una nueva vida una nueva yo. A la que no volverán a pisotear, la pequeña Marcela tiene sed de venganza eso sí no lo hago notar porque estaría en problemas.
- Hola Marcela como estás como te fue el primer día acá.
- Buen estoy muy feliz, gracias por esta oportunidad, te quería decir si hay algo que pueda hacer para ayudarte.
- Sabes que si, la comida del hospital no me gusta mucho sería mucha molestia si cocinaras.
- No es ninguna molestia, es más me parece muy poco lo que me pides por todo lo que has hecho por mi.
- Lo hago porque aprendí a apreciarte, y porque se que tú encierro en el hospital fue injusto. Investigue tu caso y si los papeles eran falsos. Trate de sacarte más antes pero no pude.
- Gracias y si acepto el trato pero también voy a mantener el apartamento limpio.
Ese día prepare la cena, el quedó encantado con mi sazón no sé si el piensa que podamos tener algo serio, pero en este momento no puedo pensar en eso. En mi mente está por un lado Ángel y como hacer para vengarme y por otro Mika que me había dado ilusiones de que el amor todavía existía aunque solo fuera de un lado del mío.
- Marcela la habitación del fondo es la tuya, la que está a la izquierda es la mía.
- Gracias, eres muy amable.
Después de ese día mi vida cambio, me sentía más ligera, me levantaba temprano le preparaba el almuerzo, arreglaba el apartamento y salía al parque más cercano. Cuando el descansaba o tenía turno de la noche salíamos a almorzar por fuera, caminábamos y hablábamos de todo un poco ya teníamos más cosas de que hablar me enteraba de todo por medio de las noticias, me contaba lo que pasaba en el hospital y yo le mandaba saludes a Marlen la extrañaba mucho.
- Marcela hoy vienen a visitarte
- Quién.
- Es una sorpresa.
- Me vas a dejar intrigada todo el día.
- Esa es la idea. - Le hago pucheros.
- Quería preguntarte una cosa. - No se como vaya a tomar lo que lo voy a decir.
- Si dime.
- Será que puedo buscar trabajo ya han pasado seis meses y quede libre de todo.
- Si puedes no eres una prisionera, si quieres te puedo ayudar.
- Eso me gustaría, no importa si comienzo desde cero así sea haciendo aseo cualquier trabajo estaría bien. - Antes de terminar de hablar el coge el celular y hace unas llamadas.
- Uno de mis colegas está buscando una asistente, no se si te interesa.
- Interesarme, sería perfecto para empezar. Pero él sabe que yo estuve encerrada en el hospital. - Me pone triste que el tenga que mentir para que me den el trabajo.
- El está al tanto de todo, es mi mejor amigo, dentro de una semana te puedes presentar.
- Gracias.
Ese día llegó Marlen a hacerme la visita fue muy agradable verla de nuevo, y compartir historias del hospital.
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La semana se pasó rápido, he comenzado a trabajar me siento más útil, el doctor Fabio es un caballero me pregunta siempre como me encuentro ha ido varias veces al apartamento a cenar.
Trata de ligar con migo pero lo mantengo a raya, el sueldo no es malo y estoy ahorrando para poder comprarme una casa y para mis cosas. Hoy hemos decidido con William y con Fabio salir a bailar, vamos a ir a un bar muy bonito que ellos conocen.
Pues la verdad estoy perdida a pesar de que llevo tiempo viviendo acá no conozco muchos lugares, e decidido ponerme un vestido ceñido al cuerpo, negro con escote en la espalda, botas negras y una chaqueta blanca.
- Pero vamos a bailar o a conquistar. - me dice Fabio al verme salir de mi habitación.
- A bailar y tomar, dónde está Will.
- Hummm ahora lo llamamos Will, si sigues así me voy a poner celoso.
- Y de quién te vas a poner celoso - Los dos giramos al escucharlo, que costumbre tan maluca la de William se acerca sin decir nada y habla asustando a todos.
- Pues de quién será, acá la señorita ya lo trata con mayor familiaridad que a mí. - Fabio hace como si llorará.
- Deja los celos Fabio eso no te va bien, además ella no quiere tener nada serio con nadie por el momento.
- Así es, así que hoy voy a bailar con dos grandes hombres que me dieron una nueva oportunidad en mi vida y que gracias a ellos e avanzado mucho. - Los cojo de gancho y les doy un beso en la mejilla a cada uno.
- Dios mío hoy vamos a ser la envidia de muchos hombres con esta mujer, que puede provocarle un paro cardíaco a alguien y con ese vestido. - Dice Fabio.
- Menos mal nosotros estamos bien de salud porque o si no...
- Ya, silencio los dos que me voy a poner nerviosa y más roja que un tomate. - Nos reímos mientras salimos del apartamento.
que patética