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La Omega que Ellos Enterraron

La Omega que Ellos Enterraron

Status: En proceso
Genre:Venganza / Venganza de la protagonista / Familias enemistadas / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:41.6k
Nilai: 5
nombre de autor: ReWorld

Valentina fue criada como hija de la casa Vargas, hasta que una copa rota, una mentira y el silencio de todos la condenaron a tres años de servidumbre en la manada Oscura.
Allí lavó ropa con las manos abiertas por el hielo, limpió establos, cargó leña, durmió sobre paja y aprendió que nadie iba a ir por ella. Cuando el plazo termina, Rodrigo Vargas, el Alfa que alguna vez significó hogar, aparece para llevarla de regreso.
Pero la Valentina que vuelve no busca abrazos, explicaciones ni perdón.
En la casa que la entregó, Isabela ocupa su lugar, Don Alejandro intenta arreglar su futuro como si fuera un problema familiar, Elena llora demasiado tarde y Rodrigo empieza a entender que la culpa no repara nada.
Solo Abuela Consuelo sigue llamándola "mi niña".
Cuando las cicatrices salen a la luz y las mentiras comienzan a romperse, Valentina decide algo simple: nunca más volverá a vivir como una Omega que otros pueden vender, esconder o nombrar a su antojo.
Y mientras la verdad de Isabela se pudre bajo perfumes falsos, un Beta llamado Diego aparece con una bondad tranquila que Valentina ya no creía posible.
Pero en un mundo de Alfas, manadas y destinos marcados por la luna, sobrevivir no será suficiente.
Valentina tendrá que elegir si quedarse entre las ruinas de la familia que la enterró... o caminar hacia una vida donde nadie vuelva a apagar su nombre.

NovelToon tiene autorización de ReWorld para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13

Capítulo 13

Don Alejandro recibió al primer candidato en la sala baja.

A Valentina la mandaron llamar cuando el hombre ya estaba sentado. Eso le dijo todo. No era una conversación. Era una revisión.

La sala baja olía a cuero, vino y brasas. Don Alejandro ocupaba el sillón principal. Rodrigo estaba de pie junto a la ventana. Isabela no estaba, pero Valentina no dudó que se enteraría de cada palabra antes de la cena.

El visitante era Alfa, viudo, de la manada del Río Seco. Tenía barba canosa, uñas limpias y una forma de mirar que no empezaba por la cara.

—Aquí está —dijo Don Alejandro.

Valentina se detuvo junto a la puerta.

No hizo reverencia profunda. Solo inclinó la cabeza.

—Don Alejandro.

El viudo se levantó lo justo para parecer educado.

—Me dijeron que fue criada en esta casa.

—Así es —respondió Don Alejandro.

—Y que pasó tres años en servicio.

Valentina miró a Don Alejandro. Él no la miró a ella.

—Una circunstancia familiar —dijo.

El viudo se acercó un paso.

—¿Sabe cocinar?

Valentina no respondió.

Don Alejandro contestó por ella:

—Sabe trabajar.

—Eso es más útil.

Rodrigo se movió junto a la ventana.

El viudo siguió hablando, como si evaluara una yegua.

—Tengo dos hijos pequeños y una madre enferma. Mi casa no requiere lujos. Requiere una Omega resistente. Si la cojera no le impide las tareas, podría considerarlo.

Valentina oyó la madera crujir bajo la mano de Rodrigo.

Don Alejandro dijo:

—La cojera no le impidió servir tres años.

La frase cayó peor que un golpe porque no llevaba rabia. Solo cálculo.

El viudo miró a Valentina.

—Da una vuelta.

Rodrigo habló antes que ella.

—No.

Don Alejandro giró lentamente.

—¿Qué dijiste?

Rodrigo se separó de la ventana.

—Dije que no.

El viudo levantó las cejas.

—No vine a causar tensión.

—Entonces puede irse —dijo Rodrigo.

Don Alejandro se puso de pie.

—Rodrigo.

—No va a caminar para que él mida la cojera.

Valentina observó la escena con una distancia extraña.

Tres años antes, habría sentido alivio. Rodrigo defendiéndola. Rodrigo interponiéndose. Habría tomado esa frase y la habría guardado como prueba de que todavía importaba.

Ahora solo pensó: tarde.

El viudo tomó su capa.

—Veo que la casa Vargas aún no tiene claro qué ofrece.

—No ofrecemos personas —dijo Rodrigo.

Don Alejandro lo miró con furia.

El visitante salió.

Cuando la puerta se cerró, el silencio se rompió.

—¿Ahora decides intervenir? —preguntó Don Alejandro.

Rodrigo no retrocedió.

—No voy a permitir que la traten así.

Valentina habló desde la puerta.

—Ya lo hicieron.

Ambos la miraron.

—Valentina —dijo Rodrigo.

—No soy un asunto por cerrar.

Don Alejandro respiró hondo.

—Esta casa debe pensar en su estabilidad.

—La casa pensó en eso cuando me envió a pagar una deuda.

—No confundas compasión con libertad.

Valentina sostuvo su mirada.

—No las confundo. Por eso sé que todavía no me han dado ninguna.

Rodrigo bajó la vista.

Don Alejandro no respondió.

Valentina inclinó la cabeza lo justo para terminar la conversación y salió.

En el corredor, encontró a Elena.

La Señora Elena había escuchado. Tenía una mano sobre el pecho y los ojos llenos.

—Yo no sabía que lo haría hoy.

Valentina pasó junto a ella.

—Pero sabía que lo haría.

Elena no pudo negarlo.

Valentina no esperó a oír la discusión.

1
Liliana Filipuzzi
quiero hacer ese viaje... o tal vez lo estoy haciendo sin darme cuenta....
Erika Oviedo Macedo
excelente
celestina kramer
muy buena la historia autora
Liliana Filipuzzi
Al principio no se entiende mucho, de hecho el origen de la prota no se entiende, salvo entre líneas y aún así es bastante escueta.
Pero me fascina la narrativa... Dura, blanco o negro, no hay floritorios en los romances., que casi no hay o no se perciben... cómo ese que "día a día crece" y no descubris si es un romance normal o personas que coinciden en tiempo y espacio.
Es rara y está muy buena
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Beatriz Hernàndez
es que pais se desarrolla ésta historia
Liliana Filipuzzi
está muy buena, pero es lenta
Beatriz Hernàndez
y lo extremo del.clima
Beatriz Hernàndez
excelente historia, dónde es? en Escocia?... lo digo por las características del terreno
Sidoneth Yepez
espectacular el capítulo!!!!! me encanta la novela... diferente a todas que he leído sobre hombres lobos🥰👏👏
Sidoneth Yepez
Me gusta la historia. Diferente y entretenida desde el principio
Maria Diosdado Velázquez
NO HACE FALTA RECORDAR, SI USTED NO QUIERE TERMINAR DE PUBLICAR, NO PUBLICA Y YA SOLO LE RESTA PUNTOS
Sidoneth Yepez
Me encanta 🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰
irma lorena ruelas cueva
🥰🥰🥰🥰🥰🥰😂
irma lorena ruelas cueva
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irma lorena ruelas cueva
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