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El Despertar De La Luna Olvidada

El Despertar De La Luna Olvidada

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Vianne Soler

Elena siempre fue la "omisión" de la manada Luna Plateada: huérfana, supuestamente humana y relegada a las tareas de limpieza. Todo cambia la noche del baile de emparejamiento, cuando Derek Blackwood, el despiadado y temido Alpha Supremo de la manada Sangre de Hierro, irrumpe en el territorio. El aroma a bosque húmedo y tormenta lo cambia todo. Él es su alma gemela, pero el destino oculta un secreto: Elena no es humana, y su sangre despierta un poder que podría destruir a todos los Alphas del continente.

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Capítulo 13: El tribunal de la luna menguante

Las ruinas del Antiguo Templo de la Luna se alzaban sobre la cima del Monte de las Cenizas como los dientes rotos de un gigante de piedra. Este santuario milenario, desprovisto de techumbre y expuesto a los caprichos del firmamento, era el lugar más sagrado del continente; aquí, los primeros Alphas habían mezclado su sangre en un cáliz de oro para fundar el Consejo que gobernaría a los licántropos. La noche del cénit de la luna menguante tiñó los pilares de mármol agrietado con un tono plateado mortecino, mientras la niebla del sur ascendía perezosamente por las escaleras esculpidas en la roca viva, borrando los senderos del valle.

La Alpha Cassandra ya se encontraba en el centro del recinto sagrado, flanqueada por los dos líderes del Este. Detrás de ellos, ocultos estratégicamente entre las sombras de las columnas derruidas, una docena de verdugos de élite permanecían con las manos sobre las empuñaduras de sus dagas de obsidiana. Sin embargo, el detalle más crucial no estaba en las armas visibles, sino en el centro del altar circular: un antiguo relicario de bronce que contenía el "Corazón de la Primera Alfa", un artefacto ancestral capaz de emitir una pulsación mística que, según las leyendas, podía suprimir los canales espirituales de cualquier licántropo o criatura mágica que no portara la bendición del Consejo tradicional.

—Están llegando —susurró uno de los Alphas del Este, señalando con su dedo enjoyado hacia la entrada del templo.

A través del arco de piedra derruido, la comitiva del norte hizo su aparición. No traían antorchas ni escoltas armadas. Derek Blackwood avanzaba con paso firme, vistiendo su armadura de acero negro, pero manteniendo una respetuosa distancia de un paso por detrás de Elena. La Loba Celestial caminaba con una parsimonia majestuosa. Su túnica de seda blanca parecía absorber la escasa luz de la luna menguante, y sus ojos de azul eléctrico destellaban con una intensidad fría y calculadora que desarmó de inmediato la postura altiva de los líderes del Este. Detrás de ellos, los tres guardianes rúnicos del valle marchaban con la rigidez de espectros invernales.

Elena se detuvo justo al borde del círculo del altar. La escarcha que normalmente brotaba bajo sus pies cesó al entrar en contacto con las piedras sagradas del templo, un detalle que hizo sonreír levemente a Cassandra.

—Bienvenidos al origen de nuestra raza, Loba Celestial... y bienvenido también a ti, Derek —pronunció Cassandra, curvando sus labios en una sonrisa impregnada de veneno político—. Nos alegra ver que el Supremo del Norte ha recuperado la salud, aunque sea para actuar como el mensajero de una fuerza que ignora nuestras tradiciones.

—No vinimos a escuchar tu retórica de palacio, Cassandra —cortó Derek, y su Voz de Alpha, ahora imbuida de la vibración argéntea de Elena, hizo que los verdugos ocultos en las sombras dieran un paso atrás involuntario—. Solicitaron una audiencia de paz. Expresen sus términos ante la soberana del santuario antes de que la luna termine su tránsito.

Cassandra dio un paso hacia el relicario de bronce, colocando su mano sobre la superficie grabada del artefacto.

—Mis términos son sencillos —declaró la Alpha del Sur, clavando sus ojos felinos en Elena—. El Consejo de las Cinco Manadas está dispuesto a reconocer tu existencia como una entidad mística independiente. Te cederemos el Valle de los Proscritos como territorio soberano para tus parias. A cambio, tú nos devolverás las tierras del Oeste, liberarás a Silas y romperás el pacto que somete a la manada Sangre de Hierro a tus caprichos. Volveremos al equilibrio, o desataremos el poder de los ancestros.

Elena observó el relicario con una mezcla de lástima y desprecio. No alteró su postura real.

—Crees que este templo protege tu derecho a tiranizar a los débiles, Cassandra —la voz de Elena resonó con la polifonía celestial que caracterizaba su divinidad, haciendo vibrar las columnas de mármol ancestral—. Crees que las reliquias de los primeros Alphas respaldan tu codicia. Olvidas que la Diosa Luna bendijo este suelo para que fuera un faro de protección, no un matadero donde los omegas son degradados a carne de cañón—.

—¡Suficiente arrogancia de sirvienta! —bramó uno de los Alphas del Este, perdiendo la paciencia—. ¡Activa el artefacto, Cassandra! ¡Demostrémosle que los Alphas puros mandan en este suelo!

Cassandra presionó la runa central del relicario de bronce. El Corazón de la Primera Alfa emitió un latido sordo y carmesí que expandió una onda de choque espiritual por todas las ruinas. Era una fuerza diseñada para aplastar la voluntad de cualquier rebelde, una presión mística que en épocas pasadas había hecho arrodillar a ejércitos enteros de lobos rogues.

Sin embargo, cuando la onda carmesí golpeó el cuerpo de Elena, la energía se disipó como el humo ante una ráfaga de viento. Las marcas rúnicas a lo largo de la columna vertebral de la Loba Celestial se encendieron con un azul cegador que barrió la luz roja del artefacto. El relicario de bronce crujió bajo una súbita y violenta capa de escarcha babilónica antes de estallar en mil pedazos de metal congelado que se esparcieron por el altar.

Cassandra retrocedió horrorizada, mirando sus manos entumecidas por el frío residual. Los líderes del Este desenvainaron sus dagas con pánico absoluto, mientras sus verdugos saltaban de las sombras solo para ser interceptados en el aire por los guardianes rúnicos de Elena, quienes los inmovilizaron contra el suelo con lanzas de hielo que brotaron directamente de las grietas del mármol.

Elena avanzó hacia el centro del altar destruido, elevándose sutilmente unos centímetros sobre el suelo mientras su pelaje celestial de loba blanca destellaba intermitentemente en su aura.

—El tiempo de sus coronas de barro ha terminado —sentenció la soberana, y el cielo sobre el Monte de las Cenizas comenzó a descargar una tormenta de nieve eléctrica que cubrió las ruinas en segundos—. No vine a negociar las migajas de sus fronteras. Vine a dictar el juicio final del Consejo. Tienen dos opciones ante este tribunal: arrodillarse ante el invierno celestial y someter sus manadas a la justicia del santuario, o permitir que borre sus lazos de Alpha en este mismo instante, dejándolos como parias sin nombre en la tierra que intentaron esclavizar—.

Los dos Alphas del Este miraron a Derek, esperando ver algún rastro de rebelión en el Supremo, pero este desenvainó su espada de acero negro y la clavó en la tierra ante Elena, hincando una rodilla en el hielo en una señal inequívoca de vasallaje absoluto.

Cassandra observó los fragmentos congelados de la reliquia ancestral, comprendiendo finalmente el alcance de su error estratégico. No se enfrentaban a una rebelión política; se encontraban ante el amanecer de una nueva era teocrática y celestial que reescribiría las leyes del mundo licántropo desde sus cimientos. La mesa del Consejo había sido destruida por la escarcha, y solo quedaba el espacio para los súbditos.

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Carmen Fernandez
me gusta la historia Pero se vienen repitiendo en varios capitulos las mismas palabras y resulta cansador y hace que uno pierda la emoción o la continuación de seguir leyendola
Estefany Cruz
por fa trata de no repetir alas palabras por fa
hernandez: de todos los capítulos juntos no se hacen dos con narración nueva siempre lo mismo
total 1 replies
Clary ❤
Hola autora !!! la novela tiene una hermosa e interesante trama, pero lo que me parece muy repetitivo cuando por ejemplo hablas de q el alfa supremo va a dar su cabeza u cuando ella pisa y el suelo renace... y así varias cositas. no es de maldad q te lo digo es más bien una crítica constructiva.. sin ganas de ofender... igual la sigo leyendo por q me gustó la historia , es diferente y atrae bastante... 👏👏👏
Vianne Soler: Gracias por tus aportes, lo voy a tomar en cuenta
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