Sin spoyler
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EL PRIMER INTENTO
Valeria había esperado el momento perfecto.
Sabía que no podía acercarse de cualquier manera. Tenía que parecer una coincidencia, algo natural, algo que no levantara sospechas.
Después de investigar durante días, finalmente consiguió una invitación a un evento empresarial donde sabía que estaría el padre de Adrián.
Entró al lugar con seguridad.
Su cabello rubio destacaba entre la multitud y sus ojos azules llamaban la atención de muchas personas a su alrededor. Vestía elegante, cuidando cada detalle de su apariencia.
Pero ella no había llegado para impresionar a todos.
Había llegado por una sola persona.
Lo vio al otro lado del salón conversando con algunos empresarios.
El padre de Adrián.
Un hombre tranquilo, con una presencia imponente y una seguridad que solo daban los años de experiencia.
Valeria sonrió.
—Ahí estás...
Esperó pacientemente hasta encontrar el momento adecuado.
Cuando él quedó solo unos minutos, se acercó con una expresión amable.
—Buenas noches. Es un placer conocerlo por fin.
El empresario la miró con educación.
—Buenas noches. Creo que no hemos tenido la oportunidad de presentarnos.
—Soy Valeria —respondió ella con una sonrisa encantadora—. He escuchado mucho sobre usted.
—Espero que sean cosas buenas —contestó él con una pequeña sonrisa.
Valeria soltó una ligera risa.
—Más de lo que imagina.
Comenzó una conversación aparentemente casual.
Habló de negocios, de arte, de eventos importantes. Intentaba demostrar inteligencia y elegancia, buscando que él la viera como alguien especial.
Cada gesto estaba cuidadosamente planeado.
Cada palabra tenía una intención.
Pero había algo que Valeria no esperaba.
Él no reaccionaba como los hombres a los que estaba acostumbrada.
No buscaba impresionarse.
No se dejaba llevar por halagos.
Simplemente era amable.
Después de unos minutos, Valeria notó un detalle.
Sobre su teléfono apareció una fotografía de su esposa.
Una imagen de ambos juntos.
Una pareja que claramente tenía años de historia.
—¿Es su esposa? —preguntó, fingiendo curiosidad.
El rostro del empresario cambió inmediatamente.
Su expresión se volvió más cálida.
—Sí. Mi esposa.
Había orgullo en su voz.
No era una simple respuesta.
Era evidente que hablaba de alguien a quien amaba profundamente.
Valeria sonrió, pero por dentro sintió molestia.
Aun así, decidió continuar con su plan.
—Debe ser una mujer muy afortunada.
—Y yo soy el afortunado de tenerla a ella —respondió él sin dudar.
Aquella respuesta no estaba en los planes de Valeria.
Ella esperaba encontrar una debilidad.
Una duda.
Un espacio donde pudiera entrar.
Pero encontró algo mucho más difícil de romper.
Una persona completamente leal.
Sin embargo, Valeria no estaba dispuesta a rendirse.
Cuando se despidió de él, mantuvo la sonrisa en su rostro.
—Espero volver a verlo pronto.
—Fue un gusto conocerla, Valeria.
Ella se alejó mientras pensaba en su siguiente movimiento.
No había conseguido lo que quería.
Todavía no.
Pero estaba convencida de que con suficiente tiempo podría cambiar la situación.
Lo que no sabía era que Adrián no era el único miembro de la familia capaz de reconocer las verdaderas intenciones de alguien.
Y tarde o temprano, su plan comenzaría a quedar al descubierto.