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Placer Oscuro.

Placer Oscuro.

Status: En proceso
Genre:CEO / Enfermizo / Amor prohibido
Popularitas:29.9k
Nilai: 5
nombre de autor: maucris

Laura ya nos entregó su alma y el eco de sus suspiros, pero Él seguía siendo un enigma. Envuelto en un silencio peligroso, Adrián guardaba deseos y secretos que nadie logró desvendar... hasta hoy.
​Ha llegado el momento de cruzar la línea. En esta entrega, nos sumergiremos en sus abismos más profundos para entender la intensidad de sus impulsos y la verdad tras su frialdad. Tres años después, la piel no ha olvidado y el destino los obliga a colisionar de nuevo.
​¿Fue lo suyo una pasión inquebrantable o solo un placer oscuro que se consumió hasta hacerse cenizas? El fuego está a punto de reavivarse.
​Déjate seducir por su verdad. Las invito a leerla de inmediato.

NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13: El Peso de la Sangre.

Aquel martes parecía un día cualquiera. Habíamos terminado una reunión agotadora con los socios y, apenas la puerta se cerró tras el último ejecutivo, mi máscara de frialdad se desmoronó.

​—Asegura la puerta, Laura —ordené. Mi voz salió con un matiz autoritario, pero rasposa, vibrando con la urgencia de quien sabe que está a punto de profanar su propio templo.

​Me desplomé en mi silla de cuero, despojándome de la corbata con un movimiento violento. Quería aire, pero sobre todo, la quería a ella.

La vi acercarse, esa visión de eficiencia convertida en pecado puro con su falda de tubo marcando cada movimiento de sus caderas. Cuando se arrodilló entre mis piernas, el mundo exterior dejó de existir.

​Mis manos se hundieron en su cabello con una posesión brusca, impaciente, mientras ella liberaba mi sexo con una destreza que ya conocía de memoria. El contacto del aire acondicionado fue un alivio breve antes de que el calor de su boca me envolviera por completo. Cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás, soltando un gruñido gutural que pareció retumbar en las paredes de cristal de mi imperio.

​—Hazlo, Laura… —suplicé, o quizás mandé. A esas alturas, la jerarquía se había disuelto en el rastro húmedo que su lengua dejaba en mi piel.

​Era una experta en la seducción...

Sentir su lengua recorriendo cada vena, saboreando mi impaciencia, me estaba volviendo loco. El contraste era pornográfico: la pulcritud de mi despacho, los cuadros de millones de dólares colgando de las paredes, y ahí estaba ella, devorándome con una voracidad que me hacía querer estallar contra su garganta.

Mis dedos se enredaron en sus mechones oscuros, tirando con firmeza, guiando su ritmo mientras mis caderas daban pequeños impulsos, buscando el fondo de su boca, buscando ese olvido que solo ella me proporcionaba.

​Estaba en la cima...

Sentía la presión acumulándose en la base de mi sexo, los espasmos que anunciaban el final, ese momento en el que el Sr. Valdez desaparece para dejar paso al animal famélico. Estaba a segundos de correrme en su boca, de marcarla con mi semilla en medio de mi santuario de poder...

​Y entonces, el sonido del infierno... El clic de la puerta.

​El pánico fue un balde de nitrógeno líquido. Mi sangre, que hasta hace un segundo bombeaba con furia hacia mi entrepierna, huyó hacia mi rostro.

Laura saltó hacia atrás como si la hubieran quemado, un borrón de seda y desesperación, limpiándose el rastro de mi excitación de los labios con un movimiento frenético. Yo intenté cubrirme con una torpeza que me humillaba, tirando de la tela de mi pantalón mientras mi corazón martilleaba contra mis costillas como un preso enloquecido.

​—¡Papá!

​Esa palabra fue una puñalada de realidad. Nicolás entró corriendo, una explosión de inocencia que chocaba violentamente contra la escena de depravación que acababa de ocurrir. Y tras él, entró el recordatorio viviente de mi cadena perpetua.

​Isabela...

​Ahí estaba ella, vestida de color crema, irradiando esa elegancia gélida, que me provocaba una náusea física.

Su perfume, una fragancia floral empalagosa que asociaba con compromisos sociales vacíos y cenas de gala hipócritas, invadió la oficina, luchando contra el olor metálico del sexo que todavía flotaba entre Laura y yo.

​—Te dijimos que te daríamos una sorpresa, ¿verdad, mi amor? —dijo Isabela. Su voz, siempre tan modulada, tan carente de verdadera pasión, que me sonó como el chirrido de un clavo sobre una pizarra.

​Nicolás se lanzó a mis brazos. Al cargarlo, sentí su peso pequeño y real, el único vínculo genuino que me quedaba en un mundo de sombras. Pero incluso mientras lo abrazaba, mi cuerpo reaccionaba con asco ante la presencia de la mujer que caminaba detrás de él.

Isabela no era mi compañera; era el contrato más largo y costoso que jamás había firmado. Nos unían las acciones de la compañía, las propiedades en los Hamptons y la imagen pública que debíamos mantener para que las acciones no cayeran.

​Isabela se acercó y, con una naturalidad ensayada para las cámaras, me dio un beso en los labios.

Sentir su boca fue como tocar ceniza. No había calor, no había deseo, solo la inercia de un matrimonio que era, en realidad, una sociedad anónima.

Al sentir su contacto, mis ojos buscaron a Laura por puro instinto de supervivencia. La vi allí, en el suelo, tratando de recoger unos papeles inexistentes, humillada, convertida en un fantasma en mi propio teatro.

​—Siento si interrumpimos algo importante del trabajo —dijo Isabela, mirando a Laura con esa piedad altanera de quien se sabe dueña del apellido.

​Verla ahí, tan segura de su posición, me produjo un deseo violento de gritarle que la mujer que ella miraba con desprecio que me acababa de dar más vida en diez minutos que ella en diez años de cama fría y conversaciones sobre el colegio de Nicolás. El asco me subió por la garganta al ver cómo Isabela acomodaba mi cuello de la camisa, marcando su territorio frente a la "empleada".

​—No... no se preocupa —articuló Laura. Su voz era un hilo roto, una sombra de la mujer que me había hecho arrodillar en la costa.

​Me sentí como un cobarde. Tenía a mi hijo en un brazo y la mano de mi esposa en mi mejilla, mientras el sabor del deseo prohibido por Laura me amargaba la lengua.

Isabela representaba el poder, el dinero y la estabilidad que yo no estaba dispuesto a perder, pero Laura representaba la sangre que todavía corría por mis venas.

​—Srta. Laura... —logré decir, intentando recuperar una autoridad que se sentía falsa y vacía—. Puede retirarse. Continuaremos con el... informe mañana.

​La vi salir...

Vi su espalda encogida, su falda arrugada y su dignidad arrastrándose por la alfombra de mi despacho. Quise correr tras ella, tirarla de nuevo sobre la mesa y demostrarle que Isabela no era nada, que ese beso en los labios era solo una transacción comercial.

Pero no me moví. Me quedé allí, sosteniendo a Nicolás, fingiendo ser el hombre que el mundo esperaba que fuera.

​—Nicolás no podía esperar a enseñarte su dibujo —continuó Isabela, con su voz llenando el espacio que Laura había dejado vacío.

​La miré y sentí un odio sordo. Odiaba su perfección, odiaba que su apellido fuera necesario para mis planes de expansión, y odiaba que, a pesar de todo el asco que me producía su tacto, yo seguía siendo un prisionero de ese traje gris y de esa vida de escaparate.

💕Queridas lectoras... Por favor den me gusta cuando terminen de leer un capítulo.💕

1
victor hernandez
Que comienze la guerra real no más Benjamin ni isabela es hora de que triunfe el amor y la pasión
victor hernandez
Tres años pars admitir tanto amor
Nancy RoMo
Isabella no piensa dejarlo en paz 😬
MINNY@24💕
maravilloso capítulo ya lo necesitaban los dos , entregarse mutuamente para seguir viviendo 🥰🥰🥰🥰🥰 ahhh
Milcaris
Debe contarle a Laura lo que está pasando. Ella puede que vea una grieta que Leticia y Adrián no ven y usarla en contra de Isabella.
Yura Ran: ya es hora que Laura este enterada de la situación que vive Adrian hon su hijo y así podram estar claros en sus sentimientos
total 1 replies
Milcaris
Prioridades y cuando llegue el momento Laura lo va a entender.
Milcaris
No pierdas tiempo búscala y empieza hablando con la verdad.
Milcaris
Laura no sabe todo lo que a pasado en tu vida para ella sigues siendo el empresario casado que se mantiene firme por su familia.
Milcaris
El que se creyó que todo comenzaba hacer un cuento de hadas fuiste tú.
Milcaris
Cuando hay amor la entrega es total y no existe excusas. Está vez Laura se dejó hacer el amor de manera sutil y solo hubo aceptación ante ello.
Kim Nava
increíble todo esto pero necesitan ablar aclarar las cosas también
por que con esto y sin cuidarse traerá consecuencias 🤔😁
Kim Nava
estallaron 🤌
Yura Ran
lo máximo 🥰👌👏
Nancy RoMo
fuego puro, q llamen a los bomberos 🥵🧑‍🚒
victor hernandez
De infarto estos capítulos eres tremenda nos pusiste al límite
Milcaris
Fueron tres años de espera, no se puede esperar menos por parte de ambos 🥰
Milcaris
Ooooh ❤️‍🔥😈💥
Milcaris
Los celos la dominaron y tenía que ver si se iban juntos.
Milcaris
Queeeee!!! la va a esperar, seguir, llevársela. Que vas hacer Adrián? 🫣🫣
Milcaris
Amor, deseo, celos, dolor y rabia que los consume por dentro a ambos.
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