Ella renace decidida a cambiar su futuro, sin perder su sonrisa.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Asistente
El ducado la recibió como siempre.
Ordenado.
Activo.
Vivo.
Pero Amber ya no lo sentía igual.
[…yo tampoco soy la misma]
Apenas cruzó la entrada, varios sirvientes la saludaron con respeto. Algunos incluso sonrieron con alivio.
—Señorita Amber, qué bueno que regresó.
Ella respondió con naturalidad.
—Gracias. ¿Cómo está todo?
—En orden… pero la duquesa ha estado preguntando por usted.
Amber asintió.
—Voy a verla.
[…primero lo importante]
Encontró a Rebecca en una de las salas interiores, sentada cerca de una ventana, con varios documentos a su lado.
Pero apenas la vio..
—¡Amber!
Se levantó de inmediato.
Amber se acercó con una sonrisa sincera.
—Mi lady.
Se inclinaron apenas, pero Rebecca rompió la formalidad al instante y la abrazó.
—Me alegra que hayas vuelto.
Amber correspondió el gesto.
—Yo también.
Se separaron, y Amber la observó con atención.
[…mejor color… pero sigue cansada]
—¿Cómo se ha sentido?
Rebecca sonrió, aunque con ese brillo de quien intenta restarle importancia a algo.
—Bien… mejor.
Amber no se lo creyó del todo.
—Me alegra.
Pero no comentó más.
Todavía.
—Gracias —añadió la duquesa de pronto—. Por preocuparte antes de irte.
Amber bajó un poco la mirada.
—Es mi trabajo.
Rebecca negó suavemente.
—No. Es más que eso.
Amber no respondió.
Pero su expresión se suavizó.
Rebecca miró los documentos sobre la mesa.
—Pensaba retomar algunas cosas hoy.
Amber alzó apenas una ceja.
—¿Qué tipo de cosas?
—Algunos pacientes… revisiones rápidas… nada demasiado exigente.
Silencio.
Amber la miró.
Firme.
—Lo siento jefa, pero no..
Rebecca parpadeó.
—¿No?
—La sala médica estará abierta.. Pero solo por algunas horas.
Rebecca abrió la boca para responder..
—Y sus responsabilidades como duquesa.. han sido reducidas al mínimo.
Su tono no era duro.
Pero sí… inamovible.
Rebecca la observó unos segundos.
Y luego suspiró.
—Sabía que dirías eso.. eres una muy buena asistente..
Amber cruzó suavemente las manos frente a ella.
—Y aún así lo intentó.
Rebecca sonrió un poco.
—Tenía que intentarlo.
Amber negó apenas, con una leve sonrisa.
—Puede ayudar. Pero dentro de límites.
Rebecca la miró.
Y finalmente…asintió.
—Está bien.
[…victoria]
El ambiente se relajó un poco después de eso.
Hablaron de la casa de su tía.
Del viaje.
De detalles cotidianos.
Amber respondía con naturalidad.
Con calma.
Pero había algo… que evitaba.
Una pregunta.
Una muy específica.
[…pregunta… pregunta ahora… no]
Desvió la mirada apenas.
—¿Todo estuvo tranquilo aquí?
Rebecca asintió.
—Sí… dentro de lo esperado.. El mago ayudó bastante.
Amber sintió un pequeño salto en el pecho.
Pero no lo mostró.
[…ah… él sigue aquí.. volvió antes entonces]
—Me alegra —respondió, con total normalidad.
Demasiada, incluso.
Rebecca la observó un segundo.
Como si notara algo.
Pero no dijo nada.
Amber acomodó algunos documentos sobre la mesa.
—Voy a reorganizar el horario de hoy.
—De acuerdo.
Se giró para irse.
Un paso.
Dos.
[…pregunta… solo una… no pasa nada]
Se detuvo apenas.
Pero no giró.
[…no… no te ilusiones]
Respiró.
Y siguió caminando.
Porque, aunque quería saber… aún no estaba segura de querer enfrentarse a la respuesta.
Y, por ahora… prefería mantener ese recuerdo intacto.
Sin arriesgarlo.
Sin cambiarlo.
Amber salió de la sala con los documentos en la mano, concentrada.
O al menos… eso intentaba.
[…bien… todo en orden… no pienses en él]
Dio un par de pasos más por el pasillo..
Y entonces lo vio.
Baxter.
De pie, apoyado con tranquilidad contra una de las columnas, como si no tuviera ninguna prisa en el mundo.
Como si hubiera estado esperando.
Amber se detuvo apenas.
Un segundo.
Pero fue suficiente.
[…no… justo ahora… respira]
Él la miró.
Y sonrió.
Esa sonrisa.
La misma.
Pero ahora… con algo más.
Más directo.
Más consciente.
Más… personal.
Amber sintió el cambio de inmediato.
[…bien… esto es distinto]
Se obligó a avanzar.
Paso firme.
Postura recta.
—Mago Baxter.
Formal.
Correcta.
Controlada.
—Lady Amber.
Su voz fue suave.
Pero claramente divertida.
—Pensé que me evitaría.
Amber alzó apenas una ceja.
—¿Evitarlo?
—Sí.
La miró sin apartar la vista.
—Después de… nuestro último viaje.
Silencio.
[…no lo digas así… no en voz alta]
Amber sostuvo su mirada.
—No tengo por qué evitarlo.
Su tono fue tranquilo.
Seguro.
[…bien… muy bien]
Baxter inclinó levemente la cabeza.
Como evaluando esa respuesta.
Y luego.. sonrió otra vez.
—Me alegra escuchar eso.
Se separó de la columna y dio un paso más cerca.
No demasiado.
Pero suficiente.
—Porque, entonces podria invitarme…
Amber parpadeó apenas.
—¿Invitarlo?
—Esperaba al menos que lo hiciera a cenar. Por no haberse despedido la última vez.
Silencio.
[…cierto… me fui sin decir nada… intencionalmente]
Amber desvió la mirada apenas, pero la sonrisa apareció sola.
—Eso no fue muy educado de mi parte.
—No.
—Lo sé.
Volvió a mirarlo.
Y esta vez… sin nervios.
O al menos, no tantos.
—Entonces… lo invito a cenar.
Directo.
Claro.
Sin rodeos.
[…¿qué estoy haciendo?]
Baxter la observó un segundo más.
Y su sonrisa cambió.
Más marcada.
Más… satisfecha.
—¿Entonces es una invitación formal?
Amber cruzó ligeramente los brazos.
—Lo es.
Pausa.
—Lo espero esta noche.
Silencio.
Y entonces él dijo..
—Es una cita, entonces.
El aire pareció quedarse quieto un segundo.
[…¿una qué?]
Amber lo miró.
Y, en lugar de retroceder… sonrió.
—Si quiere llamarlo así…
Se encogió apenas de hombros.
—No me opongo.
Baxter no apartó la mirada.
Ni un segundo.
—Perfecto.
Se quedaron en silencio un instante más.
Pero ya no era incómodo.
Era… anticipación.
Amber fue la primera en romperlo.
—Tengo trabajo.
—Lo sé.
—Nos vemos en la noche.
—Ahí estaré.
Cuando se alejó, sus pasos seguían siendo firmes.
Controlados.
Seguros.
Pero en cuanto dobló el pasillo.. se detuvo.
Y apoyó la espalda contra la pared.
[…bien.. esto ya no es un recuerdo.. esto está pasando otra vez]
Cerró los ojos un segundo.
Y sonrió.
[…y no estoy huyendo]
Los abrió.
Y retomó el paso.
Porque ahora ya no se trataba de evitar.
Sino de decidir.
Y esta vez… iba a enfrentarlo de frente.