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Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Un Amor A Lo Mafia Italiana.

Status: Terminada
Genre:Mafia / Apocalipsis / Completas
Popularitas:18.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Ybet Renú

Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.

NovelToon tiene autorización de Ybet Renú para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una boda entre escombros.

Sin iglesia. Sin cura. Sin paz completa.

Porque los Rinaldi no se casan cuando Sicilia está tranquila.

Se casan cuando Sicilia los mira y decide no disparar.

Una semana después. Villa Rinaldi.

Aún huele a quemado.

Aún hay agujeros de bala en las columnas.

Aún hay vidrios que Zia Carmela no termina de barrer.

Pero los limoneros que quedaron de pie... florecieron.

Como si supieran.

No hubo invitaciones. Sicilia se invitó sola.

Los Vitelli vinieron de Palermo. Los Mancini de Catania. Los Bruno de Messina.

Nadie trajo regalos. Trajeron armas. Por si acaso.

Las dejaron en la puerta.

Porque hoy, solo hoy, la casa de Enzo Rinaldi era sagrada.

No hay altar. Hay una mesa. La misma donde Greco sangró.

Zia Carmela la limpió con cloro y con rabia hasta que brilló.

Vittoria no baja con vestido blanco.

Baja con un vestido rojo. Sicilia. Sangre. Vida.

El brazo aún vendado. El pelo suelto. Sin velo. Las reinas no se tapan la cara.

Enzo la espera abajo. De negro. Sin corbata. Con la cicatriz de la ceja recién cerrada y otra nueva en el pómulo. La de la granada.

No sonríe. Los Capos no sonríen.

Pero cuando la ve, a Il Lupo se le quiebra algo en los ojos.

Tomás oficia.

—No hay cura que quiera casarlos —dice, con una Biblia vieja en una mano y la pistola en la otra—. Así que les toca conmigo.

Carraspea. Mira a los cien hombres armados en el jardín. Mira a las mujeres que lloran sin ruido.

—Enzo Rinaldi —dice—. ¿Tomas a esta mujer, Vittoria Caruzzo, para protegerla, para vengarla, para amarla hasta que Sicilia te entierre o ella te mate primero?

Enzo agarra las manos de Vittoria. Las dos. Las aprieta.

—La tomo —dice—. Para todo eso. Y para más. Para limones. Para guerra. Para siete días que duren setenta años.

Tomás asiente. Mira a Vittoria.

—Vittoria Caruzzo —dice—. ¿Tomas a este hombre, Enzo Rinaldi, sabiendo que es Lobo, sabiendo que es muerte, sabiendo que contigo o sin ti, Sicilia sangra?

Vittoria lo mira. Directo. Sin miedo. Como el día que clavó el cuchillo en la mesa de Greco.

—Lo tomo —dice—. Porque conmigo, Sicilia sangra menos. Y porque sin mí, él no vive.

Los anillos se colocan. Enzo le pone una corona de risas blancas sobre si cabeza, muestra del más puro amor que siente hacia ella.

—Entonces por la autoridad que me da esta pistola y veinte años cuidándote las espaldas —dice Tomás —, yo los declaro marido y mujer. Don y Donna. Lobo y Florista.

No dice "puede besar a la novia".

No hace falta.

Enzo la besa.

Ahí. Delante de Sicilia. Delante del futuro.

No es dulce. Es juramento. Es marca. Es mía.

Cuando se separan, Zia Carmela tira arroz. Y pétalos de limón.

Los hombres disparan al aire. Una vez. Solo una. Porque es boda, no guerra.

Y entonces llega el regalo.

Un camión. Entra por el portón sin que nadie lo pare.

El chofer baja. Deja una caja en las escaleras. Se va.

Enzo la abre. Tomás apunta por si acaso.

Dentro: limones. Cientos. De Palermo.

Y una nota.

Para que planten el de mi madre.

Y para que tengan años de jugo, no de sangre.

No iré a la boda. Una Greco no aplaude a una Rinaldi.

Pero si tienen una hija... pónganle Sofia.

Para que al menos una de nosotras tenga final feliz.

—S.G._

Vittoria lee. Llora. Por primera vez en público.

Enzo guarda la nota. En el bolsillo. Al lado del corazón.

—Se hará —

Esa noche. Su habitación. Reconstruida a medias.

La cama nueva huele a madera recién cortada. Por la ventana rota entra olor a azahar. De los limoneros que sobrevivieron.

—¿Y ahora? —pregunta Vittoria, con la corona de limones aún puesta, sentada en sus piernas.

Enzo le quita una hoja del pelo. La mira. Siete días. Doce minutos de guerra. Una vida.

—Ahora —dice—, reconstruimos la casa. Criamos limoneros. Tenemos hijos que no sepan cargar una pistola hasta los dieciocho.

La besa en el cuello. En la cicatriz del brazo. En la boca.

—¿Y el futuro? —susurra ella.

Él se ríe. Sin humor. Con amor.

> Enzo. El futuro es incierto, amore mio —dice, tumbándola en la cama—. Greco está vivo. Marco está vivo. Roma nos mira. Nápoles nos odia.

Le quita el vestido rojo. Despacio. Como si fuera de cristal.

—Pero esto —dice, bajando la boca por su vientre—. Esto es cierto.

La hace suya. No como Il Lupo. No como un capo.

Como Enzo. Solo Enzo.

El de los siete días. El de los limoneros. El suyo.

>Enzo. Te prometo un amor a lo mafia italiana.

Y afuera, Sicilia duerme.

Por primera vez en meses, sin disparos.

Pero ambos lo saben.

En la mesita de noche, junto a la nota de Sofia, está la Glock de Vittoria. Cargada.

En el armario, el chaleco de Enzo. Limpio. Listo.

En el jardín, Tommaso hace guardia.

Porque el futuro es incierto.

Don Greco está en una casa en Roma. Exiliado. Viejo. Con una foto de la boda en el periódico. Y veneno en la mirada.

Marco está en un hospital. Aprendiendo a caminar otra vez. Aprendiendo a odiar mejor.

Sofia está en Palermo. Sola. Libre. Plantando su primer limonero.

Y la Comisión en Roma ya mandó el mensaje: Rinaldi rompió reglas. Rinaldi pagará.

Pero esta noche no.

Esta noche hay una Donna con corona de rosas blancas, dormida en el pecho de un Lobo.

Esta noche hay paz.

Y mañana... mañana Sicilia decidirá si los deja vivirla.

Enzo apaga la luz.

Abraza a Vittoria. Entera.

> Enzo. Pase lo que pase —susurra en su pelo—. Siete días fueron suficientes.

Ella sonríe dormida.

> Vittoria. Sean siete vidas —murmura.

Y afuera, un limonero florece en medio de los escombros, que aún faltan retirar.

FIN. Por ahora.

Porque su historia no termina con "vivieron felices".

Termina con "vivieron".

Juntos. Armados. Amándose en una isla y que alguien los quiere muertos.

El futuro es incierto.

Pero ellos eligieron quemarse juntos antes que helarse separados.

Y en Sicilia, eso es el único final feliz que existe.

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Maria M. Rosario
Muy bonita. Me gusto pq refleja todas las facetas de una familia unida apoyandose en todo.
Maria M. Rosario
Tremenda historia.
Maria M. Rosario
Estoy toda confundida con los di q hermanos y el tratado. Que enredo. 🤔🤔
Mar Sol
Una gran novela, con diferentes escenarios, emocionante, en diferentes ámbitos, muy interesante, gracias.
Mar Sol
Eres una gran Escritora, con un gran talento, con grandes historias.
Maria M. Rosario
lo q provoca los caprichos y los padres cocentidores complaciendolos sin pensar n concecuencias
Mar Sol
Bien dicen que 2 cabezas piensan mejor que una.
Mar Sol
Cada capítulo es más y más emocionante, gracias, Escritora.
Mar Sol
Escritora, mi reconocimiento a tú talento, la manera en la que escribes lo demuestra, gracias por tus lindas novelas
Mar Sol
Eres sensacional Escritora, tus libros atrapan la atención que es imposible dejar de leer.
Mar Sol
No entiendo nada, , que la deuda, que el tratado, haaayyy.
Mar Sol
Vittori es fuerte con todo y la bala que recibió en el pulmón, lo mejor, es que aún así, puso en su lugar a Enzo, dejando claro que sus hijos son lo más importante.
Mar Sol
Enzo dice que amó a Vicenza, mucho, ahora ama a Vittoria, entonces ¿por que no se quitó el tatuaje de la inicial "I" que se hizo cuando estaba con Isabella Vicenza?
Mar Sol
Enzo no tiene que ocultar nada, que diga lo que está pasando, que los niños están en peligro.
Mar Sol
Si Vicenza es una sicaria de alto rango ¿por que atacó por la espalda? a puño limpio y de frente, por que Vittoria no le quitó nada, si quiere a Enzo, que lo pelee bien, no cobardemente.
Mar Sol
¡¡Que cobardía!! sólo así, por la espalda, pudieron hacerla a un lado, saben lo que es Vittoria, una mujer temeraria, aguerrida, con carácter para cuidar lo que quiere, muy lamentable lo que le hicieron.
Mar Sol
Los niños perciben cuando una persona es mala o no tiene buenas intenciones, tal parece que Alexander no tiene doble intención.
Mar Sol
¡¡Que sorpresa!! todo esperé, menos que Vittoria y Alexander tuvieran parentesco.
Mar Sol
¡¡Hay Dios!! esto es mejor en cada capítulo, con la incertidumbre de lo que acontecerá.
Mar Sol
Que susto, ahora no sólo se enfrentan a los diferentes jefes de la mafia Enzo y Vittoria, si no ahora a lo sobrenatural.
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