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Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Status: En proceso
Genre:Romance / Romance de oficina / CEO
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Joana había aprendido a vivir sin esperar nada. Cerró puertas, apagó deseos y se acostumbró a la calma de un silencio elegido… o impuesto.Hasta que alguien irrumpió en su vida.Un hombre más jóven, con miradas que encendieron lo que ella creía, con un deseo tan puro como peligroso. Lo que empezó como un juego imposible pronto se volvió una verdad innegable: el amor no entiende de edades, ni de juicios, ni de prohibiciones. Esta antología es un viaje hacia lo inesperado, un homenaje a los amores que llegan tarde… o demasiado pronto. Porque a veces lo prohibido no es un error. Es el único acierto capaz de cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Entre líneas y miradas

​El siguiente día comenzó con un aire distinto. Joana entró a su oficina con la sensación de que la jornada sería más larga de lo habitual, aunque no sabía exactamente por qué. La ciudad estaba envuelta en un sol tímido, y las calles ya bullían con la rutina diaria. Ella, como siempre, se movía con precisión: sus tacones resonando sobre el mármol del vestíbulo, el maletín de cuero colgado con cuidado y su cabello recogido en un moño discreto, dejando libres algunos mechones que enmarcaban su rostro con suavidad. Su blusa de seda azul celeste resaltaba su porte elegante, mientras la falda lápiz negra ceñía su figura con discreción, proyectando esa autoridad y refinamiento que eran su marca personal en el bufete.

​El caso de la fusión internacional ocupaba la mayor parte de sus pensamientos. Cada cláusula, cada anexo y cada informe de riesgos debía ser revisado con lupa. La coordinación con Marco, como nuevo abogado asociado, significaba que tendrían que pasar horas revisando documentos, ajustando detalles legales y tomando decisiones estratégicas sobre la marcha.

​Apenas abrió la puerta de su despacho, un golpe suave en la madera la hizo levantar la vista. Marco estaba allí, con la misma sonrisa confiada y esa mirada intensa que parecía capaz de desarmar su lógica en segundos.

​—Buenos días, Joana —dijo, con voz firme y provocadora a la vez—. Pensé que quizá hoy no nos veríamos tan temprano.

​—Marco… —respondió ella, intentando recuperar la formalidad de jefa—. Estoy concentrada en los informes de la fusión, no tengo tiempo para… interrupciones.

​—Lo sé —replicó él, acercándose con paso seguro—. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de saludarte antes de la reunión de socios.

​Joana sintió un leve temblor recorrer su columna. Intentó concentrarse en los expedientes sobre su escritorio, en la rutina diaria que siempre la mantenía centrada, pero Marco parecía anticiparse a cada intento de distracción. Cada gesto, cada sonrisa, cada ligera inclinación de su cuerpo hacía que el corazón de Joana latiera con una fuerza que ella consideraba poco profesional.

​—Damas y caballeros —anunció un colega por el intercomunicador—. La reunión sobre la auditoría del proyecto empezará en diez minutos en la sala de juntas.

​Joana respiró hondo, agradecida por la excusa. Se dirigió a la sala con las carpetas de documentos, intentando reorganizar su mente. Marco la siguió, sin perder la oportunidad de acercarse y revisar los folios junto a ella, respetando los límites físicos pero desafiando constantemente la distancia emocional.

​—Aquí, en la cláusula de responsabilidad, creo que podríamos reforzar la posición del cliente con un soporte legal adicional —dijo Marco, apoyando una mano sobre la mesa, muy cerca de la de Joana.

​Ella retiró apenas la mano, intentando recomponerse. Su mirada se cruzó con la de él, y él soltó una sonrisa pícaramente inocente.

​—Ups —susurró—. Parece que este caso va a ser más cercano de lo que imaginaba.

​—Marco… mantengamos la distancia, por favor —respondió Joana, intentando sonar firme.

​—No te preocupes, solo estoy revisando los documentos contigo. Lo profesional primero —replicó él, sin apartarse, cruzando los brazos sobre el pecho de manera que su presencia llenaba el espacio.

​Durante la reunión, la cercanía de Marco era constante: al señalar párrafos, al inclinarse sobre los informes para anotar algo, siempre había un roce inadvertido que Joana sentía como un hormigueo inesperado. Sus compañeros de bufete pasaban de vez en cuando, murmurando entre sí al notar la inusual energía en la sala:

​—¿Ya viste cómo se miran?

—Cuidado… parece que hay una química peligrosa ahí.

​Joana escuchó los susurros y un rubor subió por su cuello. Intentó concentrarse en los términos del contrato y en las normativas vigentes, pero la presencia de Marco hacía difícil mantener la mente fría. Él, por su parte, parecía disfrutar de esos pequeños gestos que la desarmaban, jugando siempre al límite de su resistencia.

​—Te están observando, ¿sabes? —susurró Marco, inclinándose ligeramente hacia ella mientras los demás discutían un punto aparte—. Pero no te preocupes… yo solo tengo ojos para el caso.

​—Marco, por favor… —dijo Joana con un hilo de firmeza—. Concentrémonos en los papeles. Nada más.

​Él ladeó la cabeza con una sonrisa sutil y un brillo de complicidad, apoyando apenas un brazo sobre la mesa cerca del suyo.

​—Está bien, Joana. Pero no me culpes si me distraigo un poco contigo —comentó, dejando que su voz tuviera ese tono juguetón que la desquiciaba.

​La tarde avanzó entre correcciones y revisiones de leyes. Cada gesto de Marco, cada cercanía calculada, mantenía a Joana en alerta, consciente de cada aroma y cada mirada. Incluso cuando se levantaban para buscar libros en la biblioteca del despacho, él encontraba la manera de acercarse, dejando claro que no iba a rendirse ante su frialdad.

​Cuando la jornada terminó y Joana cerró los expedientes para archivar, Marco se detuvo frente a ella con esa expresión que mezclaba desafío y una promesa silenciosa.

​—Hoy fue muy productivo, ¿no crees? —dijo—. Aunque creo que… trabajaremos mejor si dejamos de pelear contra lo obvio, ¿no?

​Joana parpadeó, confundida por la mezcla de humor y tensión en su voz.

​—Sí… menos distracciones, más trabajo —respondió, con un hilo de voz que apenas sostenía su fachada de control.

​Él dejó que sus ojos buscaran los de ella un instante más de lo necesario, un tiempo que pareció eterno en el silencio de la oficina.

​—Como quieras. Pero no creas que esto ha terminado… —susurró—. Nos vemos mañana, y prometo que seguiré sorprendiéndote.

​Joana salió del edificio con la sensación de que su armadura había sido agrietada. Cada gesto de Marco había dejado una marca. Y aunque su mente le gritaba que debía mantener la distancia, su cuerpo y sus pensamientos ya estaban inmersos en un juego que no podía ignorar.

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Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Carmen Palencia
eres una excelente escritora y gracias por actualizar más capitulos por favor que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela por favor más capitulos que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Joana arriésgate a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Joana atrévete a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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