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Mi Vida Como Imán De Hombres (Y Mi Terapeuta No Está Lista Para Esto)

Mi Vida Como Imán De Hombres (Y Mi Terapeuta No Está Lista Para Esto)

Status: Terminada
Genre:Harén Inverso / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Anastasia solo quería un café tranquilo y quizás encontrar la oferta del 2x1 en su supermercado. En cambio, terminó siendo el centro de atención de siete hombres que parecen sacados de una fantasía... o de un manicomio con buena genética.

Un millonario excéntrico, un artista bohemio dramático, un científico genio con alergia social, un chef que solo cocina para ella, un guardaespaldas estoico que le tiene miedo a los gatos... ¿y la lista sigue? Anastasia intentará mantener la cordura (y su espacio personal) mientras su "harem" compite por su afecto de las maneras más hilarantes y desastrosas imaginables.

¿Podrá encontrar el amor verdadero o solo una gran factura de terapia?

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: El Heredero Perdido y el Secreto de Max Fortuna

La melancolía de Anastasia había sido un punto de inflexión. Había demostrado que, debajo de las excentricidades y las peculiaridades de cada hombre, había una profunda capacidad de cuidado y conexión. Rocky, con su abrazo silencioso, se había convertido en un pilar inesperado. Caleb había encontrado una nueva profundidad en su arte. Silas había comprendido los límites de la ciencia. Nico había curado con comida. Y Max... Max había revelado una rara seriedad.

Pero el universo, en su infinita sabiduría, nunca permitía que la paz durara demasiado. La siguiente turbulencia llegó en forma de un misterio del pasado, y el epicentro era nada menos que Max Fortuna, el hombre que parecía tenerlo todo.

Todo comenzó con una carta. No una carta digital, sino una de papel, vieja, con un sello de cera y una caligrafía elegante. Max, que rara vez recibía correo físico, la abrió con una curiosidad inusual. Ana estaba allí, tomando un café, cuando vio cómo el rostro de Max, normalmente impasible, se contraía en una expresión de sorpresa, y luego, de una profunda melancolía.

"Ana", dijo Max, su voz apenas un susurro. "Esto... esto es de mi madre."

Ana parpadeó. "¿Tu madre? ¿Pensé que...?"

Max había hablado muy poco de su familia. Había dado a entender que provenía de una familia adinerada, pero siempre había evitado los detalles, cubriéndolos con anécdotas de sus propias conquistas financieras y sus viajes por el mundo. Ana siempre había asumido que su relación familiar era, en el mejor de los casos, distante.

"Mi madre murió hace muchos años, cuando yo era muy joven", explicó Max. "O eso pensé. Al parecer, esta carta fue escrita antes de su 'muerte oficial' y guardada por su abogado, con instrucciones de ser entregada a mí si... si cumplía cierta edad y no la había encontrado."

La carta contenía un relato sorprendente. La madre de Max no había muerto en el accidente que le habían contado. Había fingido su muerte para escapar de un matrimonio arreglado y una vida de opresión. Había huido a un pequeño pueblo remoto en América del Sur, donde había construido una nueva vida, una vida sencilla y anónima, lejos de la riqueza y las expectativas de su familia. La carta terminaba con una dirección y una petición: "Si alguna vez lees esto, Max, y deseas conocerme, soy la dueña de la posada 'El Girasol' en el pueblo de…".

Max, el hombre que conquistaba imperios financieros con un chasquido de dedos, estaba perdido. El suelo bajo sus pies, construido sobre una verdad que ahora era una mentira, se había desmoronado.

Ana, al ver la vulnerabilidad de Max, convocó de inmediato a la "Junta de Apoyo Emocional".

Caleb Canvas, al escuchar la historia, se quedó boquiabierto. "¡Una madre perdida! ¡Un pasado oculto! ¡La intriga de un romance de capa y espada! ¡Es una obra de teatro shakespeariana, Max! ¡Qué oportunidad para el alma!"

Silas Cortex, con su habitual pragmatismo, comenzó a investigar la dirección del pueblo. "Los datos geoespaciales indican que es una zona de difícil acceso, con infraestructura limitada. La probabilidad de que la historia sea fabricada es del 0.05%, pero la probabilidad de una 'crisis de identidad' para Max es del 99.9%."

Nico Sabor, con su empatía innata, se acercó a Max con una taza de chocolate caliente. "Max, mi amigo, la vida a veces nos da sorpresas amargas. Pero también nos da la oportunidad de encontrar nuevas dulzuras."

Y Rocky, el estoico Rocky, simplemente observó a Max con una intensidad inusual. "Max, un pasado desconocido puede ser una amenaza. Pero también puede ser una oportunidad para reforzar tus defensas."

Ana sabía que este no era un problema que pudiera resolverse con dinero o datos. Era un viaje personal.

"Max", dijo Ana, suavemente. "Tienes que ir. Tienes que conocerla."

Max dudó. "Pero... y si no es lo que espero? ¿Y si no es la madre que imaginé? ¿Y si me rechaza?"

"Solo hay una manera de saberlo", respondió Ana. "Y no estás solo."

Y así, se organizó la expedición. Max, el multimillonario que solía viajar en jets privados, ahora se encontraba en un pequeño pueblo remoto de América del Sur, en un viaje que no podía comprar.

Ana, por supuesto, lo acompañó. Era la "brújula emocional" del grupo.

Caleb Canvas no podía perderse la oportunidad de "inmortalizar este viaje épico del alma". Llevaba consigo un cuaderno de bocetos, lienzos en blanco y una cámara de fotos vintage.

Silas Cortex se encargó de la logística, trazando la ruta más eficiente, analizando los riesgos y las probabilidades, y preparando un kit de supervivencia que incluía un generador solar portátil y un dispositivo de comunicación por satélite.

Nico Sabor se aseguró de que nadie pasara hambre. Llevaba consigo una maleta llena de ingredientes exóticos y especias, listo para transformar cualquier hallazgo local en una obra culinaria.

Y Rocky... Rocky, a pesar de sus fobias felinas, fue el guardaespaldas inquebrantable, escaneando el entorno en busca de cualquier amenaza, real o imaginaria.

El viaje fue arduo. Caminaron por senderos empinados, cruzaron ríos, y se enfrentaron a insectos tropicales. Pero, a medida que se adentraban en el corazón de la selva, la fachada de Max comenzó a desmoronarse. El traje de diseñador fue reemplazado por ropa más práctica. El teléfono satelital se guardó en el bolsillo. Y las historias de sus conquistas financieras fueron reemplazadas por recuerdos de una infancia perdida.

Finalmente, después de varios días de viaje, llegaron al pequeño pueblo. Era un lugar pintoresco, con casas de colores brillantes y gente amable. Y, en el centro, una posada llamada "El Girasol".

Max, con el corazón latiéndole con fuerza, se detuvo en la entrada. Ana le tomó la mano.

Entraron. Una mujer de cabello plateado y ojos amables los recibió. Llevaba un delantal, y su rostro, aunque marcado por el tiempo, irradiaba una paz inusual.

"¿Puedo ayudarles?", preguntó la mujer, con una sonrisa.

Max, con la voz temblorosa, dijo: "Soy... soy Max. Max Fortuna."

La mujer lo miró, y sus ojos se abrieron en shock. Una lágrima rodó por su mejilla. "Max... mi hijo."

El reencuentro fue emotivo. Lágrimas, abrazos y una avalancha de preguntas y respuestas. La madre de Max, que se llamaba Isabel, les contó su historia: cómo había huido para proteger su libertad, cómo había construido una nueva vida, cómo siempre había esperado este momento.

Max, el hombre de hierro, lloró. Lloró por la infancia perdida, por la verdad ocultada, pero también por la alegría de haberla encontrado.

Mientras Max y su madre hablaban, los demás observaban en silencio.

Caleb, conmovido por la escena, comenzó a dibujar un retrato de Max y su madre, capturando la emoción del reencuentro.

Silas, con su tablet, registró los niveles de oxitocina y dopamina, notando un aumento significativo en el "índice de felicidad" de Max.

Nico, con su talento culinario, se ofreció a ayudar en la cocina de la posada, preparando una cena especial para celebrar el reencuentro.

Y Rocky, sorprendentemente, se relajó. El entorno, aunque rural, parecía carecer de las amenazas que tanto lo preocupaban en la ciudad. Incluso Candelabro, el gato de la gala, que había decidido seguir a Rocky en esta aventura, se sentó en silencio junto a la puerta, observando la escena con una rara calma.

Max, el hombre que lo tenía todo, se dio cuenta de que lo más valioso que podía tener era su familia. Y que la verdadera riqueza no se medía en dinero, sino en las conexiones humanas.

Ana observó a Max, con una sonrisa en el rostro. Había visto al hombre detrás de la fachada, al hijo en el multimillonario. Y le gustaba lo que veía.

Al día siguiente, Max decidió quedarse un tiempo en el pueblo, para recuperar el tiempo perdido con su madre. Los demás se despidieron, prometiendo volver.

Mientras se preparaban para el viaje de regreso, Ana se acercó a Max. "Max, estoy orgullosa de ti."

Max la abrazó. "Gracias, Ana. Gracias por traer a mi madre de vuelta a mi vida. Y por recordarme lo que es verdaderamente importante."

El viaje de regreso fue diferente. Los hombres estaban más callados, más reflexivos. La experiencia de Max los había afectado a todos. Habían visto la vulnerabilidad de su amigo, y habían aprendido la importancia de la familia y las raíces.

La vida de Anastasia, una vez más, había tomado un giro inesperado. Pero, con cada giro, se sentía más conectada, más parte de algo. Y el "caos organizado" se sentía, cada vez más, como su verdadero hogar.

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Iris Jazmín Rodríguez
me encantó el libro 😄 es divertido 😃 y muy entretenido la verdad que me fascinó el libro 🥰👍
Jessicar: iris muchas gracias
total 1 replies
Iris Jazmín Rodríguez
🥰😃😃👍👍👍🥰🥰👍👍👍
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