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La Esposa Que El CEO Juró Odiar.

La Esposa Que El CEO Juró Odiar.

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor-odio / Romance
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: facu fernandez

Alina siempre creyó que su matrimonio era solo un contrato frío con el hombre más poderoso de la ciudad. Durante tres años vivió ignorada por su esposo, el misterioso empresario Adrián Valek.
La noche en que decide firmar el divorcio, un atentado cambia todo.
Adrián pierde la memoria… y lo único que recuerda es que Alina es la persona más importante de su vida.
Mientras él intenta enamorarla otra vez, enemigos ocultos del imperio empresarial de Adrián comienzan a atacar.
Pero hay un secreto que nadie conoce:
Alina no es una mujer común… ella lleva años investigando quién intentó destruir su vida.
Y ahora que Adrián cambió…
tal vez el amor que nunca existió pueda nacer de verdad.

NovelToon tiene autorización de facu fernandez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El símbolo de los Herederos.

La noche caía lentamente sobre la ciudad, cubriéndola con una oscuridad tranquila… engañosa.

En la oficina principal de la mansión Valek, las luces permanecían encendidas.

Adrián no se había movido en horas.

Frente a él, la pantalla mostraba el mismo fragmento del video.

El mismo punto exacto.

La misma imagen congelada.

La sombra.

Y el símbolo.

—Tiene que significar algo… —murmuró, sin apartar la vista.

Durante semanas, todos sus investigadores habían intentado identificar esa marca.

Bases de datos.

Archivos antiguos.

Registros criminales.

Nada.

Hasta esa noche.

La puerta se abrió de golpe.

—¡Lo encontramos! —dijo una voz agitada.

Adrián levantó la mirada de inmediato.

Era uno de sus mejores investigadores.

El más meticuloso.

El más persistente.

—Habla —ordenó Adrián.

El hombre dejó una carpeta sobre la mesa, junto con una tablet encendida.

—El símbolo… no es común. No aparece en registros públicos. Pero sí en archivos antiguos… muy antiguos.

Adrián frunció el ceño. —¿De quién es?

El investigador respiró hondo.

—De un grupo.

Silencio.

—Un grupo que no debería estar activo.

Adrián se inclinó hacia adelante. —No juegues conmigo.

—Una organización clandestina —continuó el investigador—. Operan en las sombras desde hace décadas. Sin nombre oficial… pero conocidos en ciertos círculos como…

Hizo una pausa.

—Los Herederos.

El nombre quedó suspendido en el aire.

Pesado.

Peligroso.

Alina, que había entrado sin hacer ruido, escuchó todo.

—Nunca escuché de ellos…

—Ese es el punto —respondió el investigador—. No dejan rastros. No hacen ruido. No buscan poder público… solo control silencioso.

Adrián apretó los puños.

—¿Y por qué nosotros?

El investigador negó lentamente.

—Eso… no lo sabemos.

Pero algo estaba claro.

Esto no era personal…

O tal vez sí lo era.

Pero en un nivel mucho más grande.

—Reúne todo lo que tengas —ordenó Adrián—. Contactos, ubicaciones, nombres. Todo.

—Sí, señor.

El investigador dudó un segundo antes de hablar de nuevo.

—Hay algo más…

Adrián lo miró.

—Hemos detectado movimientos recientes… cerca de la mansión.

El aire cambió de inmediato.

—¿Qué tipo de movimientos? —preguntó Alina.

—Vigilancia… —respondió—. Están observando.

Adrián se levantó de golpe.

—Refuercen todo. Ahora.

Pero ya era tarde.

El ataque comenzó sin aviso.

Una explosión sacudió la entrada principal de la mansión.

El sonido retumbó en cada rincón.

—¡ATAQUE! —gritó uno de los guardias.

El caos estalló en segundos.

—¡Alina! ¡El niño! —gritó Adrián.

—¡Ya voy! —respondió ella, corriendo hacia las habitaciones.

Los guardias reaccionaron de inmediato, tomando posiciones, bloqueando accesos, intentando contener la invasión.

Pero esta vez… era diferente.

Los atacantes no eran improvisados.

No eran mercenarios comunes.

Se movían con precisión.

Coordinados.

Fríos.

—Van directo al interior —dijo Adrián, mirando las cámaras.

—¡Quieren al niño!

El corazón le golpeó con fuerza.

Alina llegó a la habitación.

—¡Ven conmigo! —le dijo al pequeño, tomándolo de la mano.

—¿Qué pasa?

—Confía en mí.

Mientras tanto, Adrián se dirigía al frente.

No como líder.

Como padre.

Los primeros atacantes entraron al pasillo central.

Y allí… los esperaban.

El enfrentamiento fue inmediato.

Rápido.

Brutal.

Los guardias de Adrián lograron contener la primera oleada, pero más atacantes entraban por distintos puntos.

Ventanas.

Entradas secundarias.

Zonas menos vigiladas.

—Están preparados… —murmuró Adrián.

Uno de los atacantes logró avanzar más de lo esperado.

Demasiado cerca.

Adrián reaccionó al instante.

Interceptó.

Bloqueó.

Empujó.

Pero el enemigo no retrocedía fácilmente.

El sonido de pasos acelerados resonó en el pasillo.

Alina.

Con el niño.

—¡Por aquí! —gritó Adrián.

Intentaron moverse hacia una zona segura…

Pero el camino fue bloqueado.

Más atacantes.

Más presión.

—No van a salir —dijo uno de ellos, con voz fría.

Adrián se colocó delante de Alina y el niño.

—Inténtalo.

El enfrentamiento fue inevitable.

El tiempo parecía moverse más lento.

Cada segundo… eterno.

Uno de los atacantes intentó avanzar hacia el niño.

Y fue en ese instante…

Que todo cambió.

Adrián se interpuso.

Sin dudar.

Sin pensar.

El impacto lo alcanzó.

Alina gritó su nombre. —¡ADRIÁN!

Él cayó de rodillas por un segundo…

Pero no se detuvo.

Se levantó.

Con dificultad.

Pero firme.

—No… —dijo entre dientes—. No lo van a tocar.

Los refuerzos finalmente llegaron.

Más guardias.

Más apoyo.

Los atacantes comenzaron a retroceder.

No por derrota…

Sino porque su misión había fallado.

Uno a uno… desaparecieron.

Como si nunca hubieran estado allí.

El silencio regresó.

Pero no era paz.

Era destrucción.

Alina corrió hacia Adrián.

—¡Mírame! —dijo, sosteniéndolo—. ¡No te duermas!

Él la miró, con esfuerzo.

—Estoy bien…

—¡No lo estás!

El niño observaba, asustado.

Por primera vez… entendiendo que esto no era un juego.

Adrián levantó la mirada.

—Fallaron… —susurró—.

Pero en su interior… sabía la verdad.

No habían fallado.

Solo estaban probando.

Midiendo.

Preparando el siguiente golpe.

Horas después…

La mansión estaba en silencio.

Herida.

Pero en pie.

Adrián estaba siendo atendido.

Alina no se separaba de él.

Ni un segundo.

—Esto no va a parar… —dijo ella, en voz baja.

Adrián negó lentamente.

—No…

Sus ojos se endurecieron.

—Pero ahora sabemos algo…

Alina lo miró.

—Sabemos contra quién estamos luchando.

A lo lejos…

En algún lugar oscuro…

Una figura observaba desde una ventana en una silla de ruedas y Sonreía.

—La cacería recién comienza amor, a sí que no te preocupes pronto tendrás tu venganza. Dijo el hombre de las sombras.

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Marisel Rio
estoy que me como las uñas
Marisel Rio
💕💕💕💕Es atrapante y es espectacular 💕💕💕
Marisel Rio
💕💕💕Interesante comienzo 💕💕💕💕
DC
hola ☺️ primer capítulo y ya me atrapó sigamos leyendo🤓
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