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MIELY

MIELY

Status: En proceso
Genre:Terror / Maldición / Leyendas de fantasmas / Poderosas criaturas sobrenaturales / Casos sin resolver / Mitos y leyendas / Completas
Popularitas:95
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Sydney Brown, una joven asocial desafortunada se ve forzada a trabajar en los baños de un templo.

Unos baños que cargan con una maldición que acecha desde los rincones en una espiral de rencor y odio que parece no terminar jamás.

Donde deberá elegir si...

¿Ser una heroína?

¿Ayudar a la maldición?

¿O no hacer nada y observar como el rencor destruye a las personas de su alrededor?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #4: Los Shirakawa

Cuando llegó la noche, algunos de los Shirakawa me visitaron en los baños, él más mayor era un calvito muy amigable aparte de fornido.

—Brown-san, veo que has estado trabajando duro, estamos muy agradecidos de tus servicios —dijo el calvito con una mirada cansada, cargada de tragedias pasadas—.

Los otros dos, eran un par de hermanos de ojos azules, el mayor de esos dos era un hombre de cabello negro, él tenía los rasgos asiáticos más marcados a diferencia de los demás Shirakawa.

—Supongo, que Linzaki-san te contó sobre la maldición —dijo caminando por los alrededores—.

—¿Mal-Maldición? —respondí confundida abrazando el trapeador de los baños—

La menor de los Shirakawa era una chica que siempre vestía con el uniforme escolar de la preparatoria Snow.

—Así que ese cretino, no te dijo nada de Kairo y su pasado aquí —se quejó con las manos en la cadera—.

—Imagino que te encontraste con Kairo, ella no es mucho de esconderse de hecho es todo lo opuesto —dijo de manera serena—.

—Sí, además Yoshido-san, nos contó esta mañana sobre el percance que tuvo con Kairo en este lugar —añadió irritada frunciendo el ceño—

—S-sí, he-he tenido al-algunos percances

—Sabemos que es duro trabajar aquí, pero es extraño… Brown-san, este lugar se siente más calmado que de costumbre, casi como si el espíritu de Kairo se sintiera en calma

—Es increíble que hayas soportado más de un día, es normal que Kairo…

—Ella repugna a los extranjeros desde… aquel día…

—Mis nietos, Rei y Moeka, van a limpiar el lugar por ti, así que puedes irte temprano hoy

—¡Mu-muchas gracias! —agradecí con voz temblorosa—.

—Y Brown-san, si necesitas ayuda mañana o en cualquier otro día, no dudes en visitar el templo. Nosotros te entendemos mejor que nadie sobre esto

Asentí de forma frenética, para luego correr a la caseta y guardar mis cosas tan rápido como podía. No entendía del todo lo de la maldición, ni tampoco quería pensar en eso para no sugestionarme, así que tan solo me puse mi mochila y me despedí de los Shirakawa haciendo una reverencia como en las series que veía.

Bajé las escaleras emocionada, no tenía que trabajar más y regresaría a mi casita con mis padres. Al igual que el día anterior, mi madre fue a recogerme y no podía estar más agradecida de eso.

Sin decir una sola palabra corrí a mi habitación para encerrarme y hacer lo que más me gustaba hacer en el día. Eso era hacer directos para hablar con las personas que me seguían, era mi momento seguro del día.

Como de costumbre usaba un avatar de un personaje que había hecho con mi mamá, me daba pavor mostrar mi cara en vivo, y siendo sincera me sentía mucho más cómoda usando el avatar.

—¡Hola! ¡Chicos! Hoy vamos a continuar con los directos del Nova Evil 20

Era curioso como durante el día me costaba hablar con las personas y cuando hacía directos, me parecía más a mi mamá o a mi hermana. Suponía que eso era porque nadie veía mi cara, solo escuchaban mi voz y veían a un personaje inventado por mí moviéndose.

—¿Qué es esto? ¿Esto es un arma? Chicos, se puede usar ver…

A lo lejos escuché la televisión encenderse de repente, el sonido de la tele me hizo saltar y chillar como rata.

—Qué putísimo susto, Dios

Seguí en mis cosas jugando pensando que había sido mi madre, pero en cuestión de unos pocos minutos, el hambre me hizo agarrar mi celular para mandarle un mensaje a mi mamá, y al encender mi celular vi un mensaje de mi mamá de hace más de una hora diciéndome que había salido a la tienda.

Tragando saliva me quité los audífonos para levantarme de mi silla y caminar hacia la puerta de mi habitación para cerrar con llave.

—Ahm… —con un suspiro me senté de nuevo en mi silla—. ¡Bu-Bueno! Chi-Chicos, va-vayamos a sal-salvar a Mar-Martha Gratham —tartamudeé mientras me ponía los audífonos de nuevo—.

Seguí haciendo mi directo intentando olvidar lo que pasó y actuar con normalidad, solo que no iba a ser tan fácil. Aún con los audífonos escucho pasos por el pasillo de la casa, estos no eran como los de aquella vez que me estaba bañando, eran más fuertes, como si llevarán botas pesadas.

Ninguno de mis padres usaba ese tipo de botas, pero reconocía el sonido debido a que mi tío llevaba siempre ese tipo de botas, en otro momento pensaría que era mi tío pero el problema era que mi tío vivía en otro país.

Los pasos cada vez se hicieron más intensos, hasta que se escuchó que alguien intentó abrir la puerta de mi habitación. Me sobresalté al escuchar la manecilla, y me quité los audífonos sin pensarlo.

—¡¿Mamá?! ¡¿Papá?! ¡¿Mamá ya regresaste?! —grité volteando a ver a la puerta—.

Los pasos en el pasillo volvieron a escucharse para terminar en el sonido de una ventana abriéndose.

—U-un momento chi-chicos, iré al baño u-un segundo

Me levanté de mi silla para salir de mi habitación y revisar si mi mamá estaba en casa, no la encontré pero pude ver la ventana abierta. Con la respiración cada vez más agitada me acerqué a la ventana que estaba abierta.

Sabía que debía cerrarla, eso sería lo correcto ¿no?, es lo que haría cualquiera pero ¿por qué tenía que hacerlo? Realmente no quería acercarme a una zona por donde había salido lo que sea que había entrado a mi casa.

Aún así, la cerré para después regresar corriendo a mi habitación, no podía creer que una estúpida ventana había hecho que mi corazón casi se saliera de mi pecho.

Después de cerrarla me sentía más segura, por lo que luego de respirar hondo me senté de nuevo en mi silla y seguí con mi directo.

Creía que todo volvería a ser tranquilo, cuando vi un mensaje en el chat en vivo de un seguidor que decía: “¿Cómo te fue hoy tu trabajo en los baños? ¿Y quién es esa tal Yoshido?”.

Me quedé paralizada y pálida al ver ese mensaje, a la única persona que no era de mi familia a la cual le había dicho sobre mi canal y que sabía de mi otro trabajo, era Miho Yoshido pero ese chico no era ella. Tampoco era nadie de mi familia debido a que conocía con exactitud sus nombres en internet y ese nombre no era de ninguno de ellos.

—Ah… eh… O-okey

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