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Marcas De La Infancia

Marcas De La Infancia

Status: En proceso
Genre:Maltrato Emocional / Centrado emocionalmente / Romance
Popularitas:1.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Heimy Zuñiga

No todas las cicatrices se ven en la piel. Algunas habitan en la memoria, en las emociones y en los recuerdos que tratamos de callar. La historia de Liam es un testimonio vivo de esas cicatrices invisibles y de la valentía de ponerlas en palabras.

NovelToon tiene autorización de Heimy Zuñiga para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: Cuando el silencio aprende a hablar

Hay días en los que el apellido Lennox Chester deja de ser una firma para convertirse en una cadena que se tensa desde el otro lado de la ciudad. Lo siento en la nuca, un presentimiento sordo que me dice que la tregua está por terminar.

Estaba en mi apartamento cuando el teléfono vibró. La llamada de mi padre llegó sin saludo.

—Te necesito hoy en la noche —dijo—. Evento formal. No llegues tarde.

Horas después, el salón de los Brechel brillaba con una elegancia insoportable. Mi padre caminaba a mi lado con la mano firme sobre mi hombro, una advertencia silenciosa. Federico Brechel se acercó. No era un hombre, era un rascacielos de granito.

—Rafael —saludó—. Me alegra verlos.

—Mi hijo, Liam —anunció mi padre, apretando el agarre—. Está tomando la representación familiar.

No me estaba presentando; me estaba ofreciendo como mercancía. El aire empezó a faltarme. El tintineo de los hielos en las copas se volvió ensordecedor, como el martilleo de un clavo en un ataúd.

Entonces la vi.

(Punto de vista de Hazel)

Desde el otro lado del salón, Hazel sentía que el vestido de seda le quemaba la piel. Odiaba estas fiestas; odiaba la forma en que los hombres como Federico Brechel miraban a los demás como si fueran simples piezas de un tablero. Estaba intentando respirar cuando lo vio a él: Liam.

Lo vio antes de que él la notara. Vio cómo la mano de Rafael Chester se hundía en el hombro del chico, y cómo la mandíbula de Liam se tensaba hasta volverse blanca. Hazel reconoció ese gesto. Era el mismo que ella ponía frente al espejo antes de salir de casa. Vio el pánico creciendo en sus ojos, esa mirada de animal atrapado que nadie más en ese salón lleno de joyas parecía notar.

"Él está ahí" —pensó ella, sintiendo un nudo en la garganta—. "Está en el mismo abismo que yo".

Nuestras miradas se cruzaron. No hubo palabras. Ella vio cómo mi control se desmoronaba bajo la luz de las arañas de cristal.

Cuando el mareo se volvió insoportable, fue ella quien apareció a mi lado. Sus manos estaban abiertas, las palmas visibles. Un gesto de no agresión en medio de un lugar lleno de depredadores.

—Mírame —dijo en voz baja—. Solo eso.

Respiré a su ritmo. El pánico retrocedió lo justo para no devorarme. Me había salvado... entendiéndome.

Al día siguiente.

Al amanecer, me vestí con mi armadura de siempre. Si alguien hubiera logrado ver a través de mis muros anoche, hoy solo encontraría concreto. En la universidad, la vi cerca de las escaleras. Noté que otros estudiantes nos miraban, murmurando sobre cómo "los dos herederos" se habían quedado solos en la fiesta de ayer.

Hazel dudó antes de hablar.

—Sobre lo del otro día...

La interrumpí con la frialdad de un Lennox Chester.

—No fue nada. Ya pasó.

(Punto de vista de Hazel)

Hazel sintió el golpe de sus palabras como si fuera físico. Quiso gritarle que no mintiera, que ella había sentido su temblor, que ella también tenía miedo. Pero al ver la rigidez de su espalda y esa mirada vacía que él usaba para protegerse, comprendió. Liam no estaba siendo grosero; estaba levantando los escombros de su orgullo.

"Está bien, Liam" —pensó, bajando la vista—. "Sigue construyendo tu muro. Pero yo ya sé lo que hay del otro lado".

—Entonces... está bien —dijo ella en voz alta.

No insistió. Pasó junto a mí sin tocarme. El silencio quedó suspendido entre nosotros, pesado y definitivo.

Por primera vez lo entendí con claridad: el silencio había aprendido a hablar, y Hazel era la única que conocía su gramática.

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señorita_cash
.
señorita_cash
que personal..
Yorjany González Rodríguez
bien sigue haci pero trata de que cuando termines un capitulo el siguiente lo continue desde donde se quedo /Slight/
Heimy Zuñiga: Jaja muchas gracias... lo tendré en cuenta de ahora en adelante 👏
total 1 replies
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