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Yo Me Quedo Con El Marqués

Yo Me Quedo Con El Marqués

Status: Terminada
Genre:Edad media / Diferencia de edad / Enfermizo / Completas
Popularitas:456.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Mariana odió el libro dramático que leyó. Y como castigo, el libro la teletransporta dentro de la historia. dónde ahora es la protagonista muda y tonta.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 21

Las mañanas en la villa comenzaban temprano, con el sonido de los pasos de los trabajadores, el movimiento de utensilios en la cocina, el murmullo de quienes ya estaban organizando el día; Marcel solía llegar al comedor a la misma hora, sin retraso, con la mente ya puesta en lo que debía revisar, pero desde hacía un tiempo había algo que esperaba más que cualquier informe.

Lucero siempre llegaba poco después, con paso ligero, sin anunciarse, pero su presencia se notaba de inmediato; en cuanto cruzaba la puerta, su mirada iba directo hacia él, sin rodeos, sin distracción, y Marcel, que al inicio fingía no darse cuenta, ahora levantaba la vista sin ocultarlo.

—Llegas puntual —decía él, dejando a un lado los papeles.

Lucero no respondía con señas de inmediato, caminaba directo hacia él, colocándose frente a su silla, apoyaba una mano sobre la mesa, y sin dudar se inclinaba para besarlo.

No era un gesto rápido ni distraído, era directo, claro, sus labios buscaban los de él con seguridad, como si ya no hubiera necesidad de pensar en eso.

Marcel respondía de la misma manera, su mano subía hasta sujetar con suavidad la muñeca de ella, manteniéndola un segundo más cerca antes de separarse.

—Así empiezas el día —comentaba, mirándola con una leve sonrisa.

Lucero levantaba las manos, moviéndolas con soltura.

“Es mejor que cualquier saludo"

—No puedo discutirlo.

Lucero sonreía, tomando asiento frente a él, pero no apartaba la mirada, sus dedos se movían otra vez.

“¿Mucho trabajo hoy?"

—Siempre —respondía él—, pero ahora no me pesa tanto.

Lucero inclinaba un poco la cabeza, observándolo con atención, como si quisiera confirmar lo que ya intuía.

“¿Por qué?"

Marcel apoyaba el codo sobre la mesa, acercándose un poco más.

—Porque no estoy solo en esto.

Lucero bajaba la mirada un segundo, sus labios se curvaban apenas.

El desayuno continuaba entre pequeñas conversaciones, algunas palabras, muchas señas, miradas que se sostenían más de lo necesario, y cada gesto dejaba claro que lo que tenían ya no era solo un acuerdo, había una cercanía que crecía sin presión, sin apuro.

Durante el día, ese vínculo se hacía más evidente, en medio del trabajo, Marcel encontraba momentos para acercarse a ella, sin interrumpir lo que hacía, pero dejando su presencia marcada.

Se colocaba detrás de Lucero mientras ella revisaba telas, sus manos rodeaban su cintura con naturalidad.

—Estás concentrada —decía cerca de su oído.

Lucero apenas giraba el rostro, sus manos seguían trabajando, pero una de ellas se movía para responder.

“Tengo que hacerlo bien para no decepcionarte"

—No dije lo contrario.

Marcel inclinaba el rostro, dejando un beso breve en su mejilla, sin exagerar, pero suficiente para cambiar el ritmo de ella por un segundo.

Lucero cerraba los ojos un instante, luego lo empujaba suavemente.

“Hay gente"

—¿Y?

Lucero lo miraba con firmeza.

“Me da un poco de vergüenza"

Marcel levantaba las manos, pero no se alejaba del todo.

—Ya veo. Entonces me aseguraré de que estemos solos.

Lucero negaba con la cabeza, pero su expresión no mostraba rechazo, al contrario, había una cercanía que ya no intentaba ocultar.

Mientras tanto, en la residencia del duque, el ambiente no tenía esa calma, ni ese equilibrio; Bruno caminaba por el pasillo principal con paso firme, pero su expresión era distinta, más cerrada, no había rastro de duda, solo una decisión que ya había tomado.

Había confirmado lo que sospechaba, no por palabras directas, sino por hechos, por coincidencias que ya no podían ignorarse, Fátima había cruzado un límite que él no estaba dispuesto a aceptar.

Descubrió como le fue infiel en esta casa. Está misma tarde. Y por medio de palabras de los empleados.

Se detuvo frente a la puerta de su despacho, respiró hondo antes de entrar, y al cerrar la puerta detrás de sí, se quedó en silencio unos segundos.

—Hasta aquí —dijo en voz baja.

Caminó hacia la mesa, tomó una hoja, pero no escribió de inmediato, su mirada se perdió un segundo, luego se centró otra vez.

Llamó con firmeza.

Un sirviente entró.

—Señor.

—Envía un mensaje.

—¿A quién?

—Al abogado.

El sirviente asintió.

—¿El habitual?

—Sí, que venga cuanto antes.

—Entendido.

El hombre salió sin preguntar más.

Bruno se apoyó en la mesa, sus dedos presionaron la madera con fuerza contenida.

—Puedo tolerar el rechazo —murmuró—, pero no la falta de respeto.

Se giró, caminó hasta el espejo que estaba en la habitación, se detuvo frente a él, observándose con atención.

El cambio era evidente, no solo en su piel, que ya mostraba una mejora notable, sino en la forma en que se presentaba, su cabello estaba más cuidado, más alineado, con brillo, su postura más recta, su cuerpo comenzaba a responder al esfuerzo que había empezado a hacer.

Se pasó una mano por el rostro, deteniéndose en una zona donde antes había marcas más visibles.

—Esto sí puedo cambiarlo.

Se enderezó un poco más.

—Y lo voy a hacer.

Se alejó del espejo, tomó su chaqueta, ajustándola con precisión.

Esa misma tarde se dirigió al área de entrenamiento de la guardia, un lugar que había evitado durante años, donde el ruido de las armas y el esfuerzo físico eran parte del día a día.

Al entrar, varios guardias se detuvieron, intercambiando miradas.

—Señor —saludó uno de ellos.

Bruno respondió con un gesto leve.

—Voy a entrenar.

El hombre dudó un segundo.

—¿Está seguro?

Bruno lo miró directamente.

—Sí.

El guardia asintió.

—Entonces comencemos.

Le entregaron una espada de práctica, Bruno la tomó con firmeza, su agarre no era perfecto, pero tampoco débil, se colocó en posición, observando a su oponente.

—No voy a contenerme —dijo el guardia.

—No lo hagas.

El primer movimiento fue torpe, pero no dudó en intentarlo, recibió el golpe, ajustó su postura, volvió a intentarlo, una y otra vez, su respiración se volvió más pesada, el sudor comenzó a aparecer, pero no se detuvo.

—Otra vez —dijo.

—Está bien.

El entrenamiento continuó, sin pausas largas, sin excusas, cada intento era mejor que el anterior, no perfecto, pero firme.

Al terminar, Bruno apoyó la espada en el suelo, respirando con fuerza, pero sin mostrar debilidad.

—Mañana vuelvo.

—Aquí estaremos —respondió el guardia.

Bruno asintió, se retiró sin mirar atrás.

Esa noche, al pasar nuevamente frente a un espejo, se detuvo un segundo más.

Ya no veía solo lo que le molestaba.

Veía lo que estaba construyendo. Tan pronto que venga el abogado, discutirá el asunto de su divorcio.

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Karina Caiconte
Me gustó mucho la novela felicidades /Rose//Rose/
Lizethelig
Wtfff me quedé con que era un viejo y este está más bueno que el pan
Bëttÿ Törrës
me encantó la historia estuvo super buena cada personaje tuvo su final feliz
Digi
Bruno podrá no ser alguien físicamente muy atractivo, pero hasta el momento se ve una buena persona
Monica L.C . 🇻🇪 🇦🇷
muy buena historia, felicidades autora 💝🤗🎁 súper recomendada
Angelismar Carvajal Vegas
Me gustó la historia de principio a fin. La felicito autora por un excelente trabajo.
Angelismar Carvajal Vegas
Y mi hermano querido cuando te toque a ti estar en su situación es para reírse 🤣🤣
Angelismar Carvajal Vegas
Eres insoportable 🤣
Camila Martinez
siento que Marcel tiene un antiguo amor 😭
Viviana Ranieri
Excelente historia. Cada uno recibió lo que merecía: el duque encontró en la doctora la compañera que buscaba, el marqués encontró en Lucero, a pesar de su discapacidad a la esposa y con ella, la familia que anhelaba, el conde Harry encontró su segunda oportunidad de ser feliz y ésta vez lo consiguió porque ella es otra persona, Gisele recuperó lo que su marido le había robado y con el abogado tiene su segunda oportunidad, mientras que el esposo traidor terminó muerto por la amante que tanto defendió y ella, volvió a ser lo que siempre fue: una sirvienta por el resto de sus días. Gracias por compartir tus historias.
Aracelis León García
que pendejada el único culpable es el acaso ella le puso una pistola para wue engañarán s su esposa este di es arrecho. eso es para que sea serio
Aracelis León García
eso si estuvo bueno esta no fue pendeja fingió ser pendeja y jugó bien sus cartas
Aracelis León García
va a perder al chivo y al mecate por estúpida
Aracelis León García
bruta desprecio al Marqués por el duque ahora quiere al Marqués
Aracelis León García
que bueno que tenga lo que le corresponde y el desgraciado merecido se tiene lo que la putarrona le hizo dejar sin nada a su hija y esposa sin nada para darcelo a la que lo mató
Laura
no creo que ella te haya obligado 🤔
Aracelis León García
así me gusta que las protagonistas islas no sean idiotas
Laura
por fin
Irene Covarrubias
Hermosa historia, como todas ❤️❤️
Irene Covarrubias
Ash no!!
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