Me obligaron a casarme con un hombre que no amaba, ni el a mi. En el camino aprendi a vivir como la esposa del segundo principe de Cassttle, resignada a morir como la princesa despreciada.
Hasta que llego el. Estaba segura que no volveria a verlo nunca y ahora resulta que esta aqui y que es el hermano mayor de mi esposo. El principe heredero.
Amarlo de la manera en que lo hacía era un pecado, uno dificil de no cometer, controlar el deseo que sentia por el, era una guerra que irremediablemente habia perdido, fue imposible no caer en su juego... de Seducción
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13. Miedo.
𝐏𝐎𝐕 𝐀𝐥𝐞𝐣𝐚𝐧𝐝𝐫𝐨 𝐗𝐢𝐨𝐧
La veía mientras hablaba con aquel hombre, el duque de Saint. ¿De dónde había salido aquel hombre? Y ¿Por qué la hacía reír tan fácilmente? ¿Acaso se conocían? La manera en la que la miraba era de admiración, de cariño. ¿Acaso ella le gustaba?
De repente sentí una mano en el hombro, era mi padre.
— Deja de mirarlos de esa manera, a toda el imperio se le está haciendo más que evidente que te gusta la esposa de tu hermano.
Así que el vejete lo sabía.
— No los miro de ninguna manera.
— Si lo haces, lo has hecho toda la noche. ¡¿Como te atreviste a volver a abrir un primer baile con la esposa de tu hermano?! Y para colmo la mirabas como si quisieras arrancarle el vestido y tomarla en ese mismo instante.
Sonrei — Talvez eso era lo que quería.
Mi padre apreto mi hombro y nego con su cabeza — Que burradas dices. ¡Es la esposa de tu hermano, Alejandro! No te atrevas a meterte en su matrimonio ya bastante mal esta desde que tu hermano tomo a esas jovencitas de concubinas.
— Concubinas que tú aprobaste porque Alicia no lo hizo. ¿Sabes lo vergonzoso que es que un emperador falte a las reglas del imperio? Ademas, estuvo mal desde mucho antes que se casaran, el nunca la quiso y evidentemente ella no queria ser esposa de alguien que ni siquiera le tiene un poco de respeto.
— Yo no las aprobé, tu madre lo hizo, siempre ha odiado a Alicia. Alicia es todo lo que tu madre nunca pudo ser, una mujer inteligente, Valiente y para colmo muy hermosa, además fue un insulto para tu madre saber que ella no quiere a Remus y está hirviendo de furia de solo pensar que te gusta ella.
— Remus tampoco la quiere y no veo que se sienta insultada por ello.
— Intenta comprenderla hijo, es tu madre, no la juzgues.
— Si alguien no quiere ser juzgado debería empezar por no juzgar. Ustedes dos han usado a Alicia como un peón. No quiero que se metan en mis asuntos o me veré en la penosa obligación de frenarlos. Quien sabe, talvez los envie fuera del imperio, tú sabes por las guerras que están tan peligrosas, podrían atentar contra ustedes.
Mis ojos se clavaron en los suyos, aquello que el más temía estaba sucediendo, ahora yo tengo la corona y el no podía controlarme así como no pudo controlarme cuando era solo un niño, su cara demostraba el terror. Hizo una reverencia y se marchó. Intelectual.
Cuando voltee a ver Alicia de nuevo, Remus la llevaba a la pista de baile, estaban justo frente a mí. Esto no iba a ser agradable, justo cuando la música iba a comenzar las puertas del salón se abrieron.
Bendito dios.
— Viene entrando el principe heredero de Roux Jared Roux y la primera princesa Felizia Roux.
Todo el salón se quedó en silencio. ¿Qué hacía esta gente aquí? Hace años en la guerra ellos hicieron parte, se retiraron cuando vieron que habíamos derrotado a más de la mitad de todo el ejército enemigo, eran unos cobardes y ahora venían aquí tan tranquilamente seguro que a nada bueno.
Me quede sentando en mi trono con una mirada despreocupada.
— Felicidades por su coronacion majestad.
— Gracias principe Jared, me sorprende su visita, no se fue avisada como deberia ser.
— Venimos con una petición amistosa alteza, a hacer alianza con el nuevo Emperador, mi padre a enviado a su hija mas preciada como una ofrenda de paz.
Aquella escuálida niña venia vestida de blanco y con un velo. Era como un regalo con todo y moño.
— ¿Acaso a enviado a su hija como criada al palacio? No gracias, ya tengo muchas.
Su cara cambio a una de molestia. La joven no decia nada.
— ¡¿Que dice?! Esta insultando a mi padre a mi hermana y al imperio de Roux. Mi hermana a sido enviada para que sea su esposa, la próxima emperatriz de Casstle.
No pude evitar reírme, era tan evidente lo que querían lograr, querían tener poder en Casstle mandando a su propia hija como moneda de cambio.
¡¿Con quien creían que estaban tratando?!
— Oh su padre se cree astuto — dije sonriendo — No estoy interesado
El tonto principe se veía molesto, apretaba sus puños a cada lado de su cuerpo.
— Es una ofensa que la rechace cuando ni siquiera la ha visto, mi hermana es la mujer mas hermosa del imperio de Roux, una belleza que no encontrara en ningun lado, recibió su educación de princesa, con una etiqueta excelente y borda los mejores pañuelos.
Eso habia sido tan patético.
Me levante y camine hacia ellos, me acerque a la joven y subí su velo. Levante su rostro con un dedo y la vi. La joven si era bonita, pero no tenía esos ojos rojos hipnotizantes, esa hermosa piel blanca, ese cabello dorado lleno de rizos de oro, no era ella. Ella no era Alicia, así que solo dije:
— No, no me gusta
Me di la vuelta y camine hacia el trono, cuando de repente escuche mi nombre salir de sus labios.
— ¡Alejandro!
Me volteé rapidamente y la vi impulsada por el hielo congelando aquel rayo que habian lanzado hacia a mi. Cuando bajo y se puso en medio de los dos, de repente comenzo hacer frio, un frio que te helaba los huesos, que te ponia a temblar. Habia extrañado aquel sentimiento, pero este no era el momento para eso.
— ¿Quien es usted? — salio del principe
De mis labios salio su nombre — Alicia — acorte el espacio que nos separaba y vi al príncipe con furia
— Acabas de declarar la guerra contra Casstle. ¡Guardias!
Los dos se pusieron en alerta, aquel chico lanzo un rayo hacia nosotros. Alicia fue rápida y creo un muro de hielo que lo paro, se impulsó hacia arriba con el hielo y lanzo dagas de hielo hacia el que perforaron su pecho y todo su cuerpo comenzó a congelarse.
Ella era maravillosa.
— ¡¿Que hiciste maldita?!
El príncipe Intentaba moverse, pero su cuerpo iba congelándose cada vez más hasta que todo él se volvió una estatua de hielo, su cara quedo petrificada con terror en sus ojos.
La princesa lo abrazaba, lloraba y gritaba. Todos estaban en silencio, me aleje rapidamente a pedir que se los llevarán. Cuando vi el destello de un rayo, voltee hacia Alicia y fue como si el tiempo se detuviera, aquel rayo impacto en su pecho.
— ¡Noo — el grito escapo de mis labios.
Su mirada de sorpresa y dolor se quedará marcada en mi mente para siempre. Mi corazón latió con fuerza en mi pecho, y de repente todo se volvió en dolor, oscuridad, ira. Voltee a ver a aquella mujer, su cuerpo se prendió en llamas, sus gritos comenzaron a escucharse en todo el salón.
Corri hacia Alicia y la tome en mis brazos.
— Preciosa — Intentaba despertarla, pero ella seguía inconsciente, sus latidos se escuchaban lentos. Ella estaba muriendo, por primera vez en mi vida sentí miedo, un miedo que me helaba los huesos, ella moriría.
No podia permitirlo